Mi Cara de Puta 6

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Eran las 5 A. M. aproximadamente y me despertaron las ganas de orinar. Aún estaba en cama, era sábado, mi día de descanso, y por nada quería levantarme todavía. Pero igual no quería mojar la cama, así que me vi obligada a levantarme a hacer mis necesidades. Lo hice moviéndome despacio, para no despertar a mi esposo Tommy que dormía plácidamente al lado mío.

Encendí la luz del baño, mientras resbalaba mis pantaletas por mis largas piernas… ahí me di cuenta que llevaba como autómata, mi celular en la mano, era como una extensión de mi cuerpo, creo que dormía con él. Mis calzones estaban semi empapados de orines, señal de que estaba perdiendo la batalla. Los tiré al suelo, mientras tomaba mi lugar en la taza e inmediatamente dejaba escapara un grueso chorro de meados que caía de forma estrepitosa al interior de la taza. Demasiadas cervezas de ayer, pensé.

Tomé papel y lo pasé por los empapados pelos de mi vagina. Es una pequeña molestia limpiarte cuando llevas tu vagina rodeada completamente de vello púbico, como la llevo yo. Pero a Tommy le gusta así y me encanta complacerlo en eso.

En eso me di cuenta que tenía mi celular apagado, lo encendí y tenía tres notificaciones de un número desconocido, lo abrí y ¡oh sorpresa! Me habían mandado tres fotos de una verga, pero las fotos estaban desenfocadas, casi diría que intencionalmente, indudablemente que no era la verga de mi esposo, mucho menos la de mi amante, esta era más pequeña que las otras dos anteriores… ¿De quién sería esa verga? Y lo peor ¿Cómo conseguiría mi número telefónico?

Me levanté, me cepillé los dientes, luego de lavarme las manos y terminé echándome algo de agua en el rostro, para luego regresar a mi cama. No pensaba levantarme aún.

Llegué a la recamara y miré a mi esposo Tommy, aún acostado. Se había destapado, haciendo a un lado las sabanas… donde vivo el calor empieza desde temprano. Llamó mi atención su erecta verga. Se veía grande, gorda y llena de venas. Esa erección mañanera que todos los hombres nos regalan cada amanecer… No pensaba dejar pasar esta oportunidad. Quitándome mi camisa que uso para dormir y quedando ahora si totalmente desnuda, sigilosamente me acerqué a Tommy, y tomando su verga entre mis manos, empecé a darle de lengüetazos y lambidas justo en la punta. Lo hacía despacio, poco a poco, jugando en no despertarlo. Pasaba mi lengua por toda la cabeza de su pene, para luego bajar por todo el tronco hasta llegar a sus pelos, y de ahí subir nuevamente. No pasó mucho tiempo para cuando lo escuché gemir, pero él seguía con los ojos cerrados.

En eso me entra otra foto de ese desconocido, ahora su verga se veía menos desenfocada, era curioso, yo tenía la verga de mi esposo en la boca y miraba otra verga, quién sabe de quién… casi por instinto me toqué la conchita y dejé mi celular en medio de mis piernas.

Seguí mamándosela, bajando desde la punta hasta la raíz lentamente, para, al final, sacar mi lengua y tratar de lamber sus huevos aún con su verga dentro de mi boca. Sabía que eso le encantaba. Las arcadas no se hicieron esperar, llegándome una que me provocó vomitar una gran cantidad de saliva en su verga. Sentí la mano de Tommy tomar mi abundante cabello y empezar a jalarme arriba y abajo, dirigiendo mis movimientos. Mi boca empezó a trabajar con más rapidez, tragándome su miembro hasta el fondo en cada empujón de su mano y produciendo más saliva, que ahora chorreaba desde su verga hasta sus huevos.

Me sorprendió la vibración de mi teléfono en mi panochita, que rico sentí, era otra foto del desconocido misterioso, pero ahora de sus huevos y estaban casi lampiños.

Me levanté, separando mi boca de su pene, y lentamente me posicioné encima de su cara, con mi empapada vagina a la altura de su boca, que hambrienta se pegó a mí, metiéndome su lengua.

-‘Auuuuh, así papi… así. Sigue, no pares’

Le conminaba a seguir lambiendo mi sexo. Tommy no dejaba de chupar mi vagina, abriéndome con sus manos y metiendo la lengua dentro de mí, saboreándome. Lo sentí moverse un poco, hacía abajo, para luego abrir mis nalgas con sus manos e introducir su lengua en mi agujero trasero.

-‘Ouuhhh, papi… está un poquito sucio, bebé. Pero no pares…no pares’ – decía yo, extasiada por los movimientos de su experta lengua.

Otra foto me sorprendió, esta vez tenía la verga totalmente pelada con la cabeza brillosa, debo confesar que me hubiera encantado mamar esa verga mientras mi esposo me chupaba el culo. Dejé mi celular al lado de nuestros cuerpos para concentrarme en la deliciosa mamada que recibía de mi esposo.

Volví a moverme, esta vez despegándome de su rostro para ir más abajo, hasta sentir como su erecta verga quedaba a la altura de mi vagina, que ya para entonces era un charco de babas y jugos vaginales. Tomé su reata entre mis manos, y la apunté hacia mi entrada, que no opuso resistencia y empezó a penetrarme, poco a poco, abriéndome, para llegar hasta el fondo. Lo deje que saboreara el momento un poco, así, quietos, para luego empezar un delicioso y lento sube y baja. En cada estocada lo sentía llegar hasta lo más profundo de mí.

-‘Oh, rayos……extrañaba esto, papi. Tu rica verga en mí, taladrándome’ -atiné a decir, mientras Tommy me sujetaba por mi pequeña cintura, dirigiendo mis movimientos. Empecé a mover mi cintura en círculos, como una licuadora en velocidad lenta, haciendo que su pene se moviera dentro de mí.

Como les dije en mis anteriores relatos, soy una pequeña cosita. Estatura pequeña (que disimulo usando tacones altos cuando salgo), tetas pequeñas casi plana como una tabla, cintura breve, caderas diminutas y un culito que si bien duro y firme, pero pequeño también. Una niña podría tener mejor cuerpo que yo. Fácil de manipular y de mover al antojo de mi hombre. Y a Tommy eso le encantaba, el poder moverme y hacer de mi lo que quisiera, tal si se tratara de una muñeca sexual viviente. Y eso me prendía a mil, ser su putita sexual, su juguete, su mascota adicta al sexo.

-‘Me voy a venir, papi. Lo siento llegar’ -le dije, con voz ronca y entrecortada.

-‘Espera, aún no lo hagas. Aguanta’ -respondió Tommy, para luego desconectarse de mí, y nuevamente moviéndome a su antojo, me puso en cuatro patas, de perrito frente a él.

-‘Te gusta así?’ -le dije volteando a verlo con mi cara de puta, mientras se acomodaba detrás mío, al tiempo que introducía su dura verga en mis adentros.

-‘¡No me gusta, me encanta!’ -dijo Tommy, empezando a bombear su miembro contra mí, pero esta vez más rápido, con furia. Sentí como sus huevos chocaban con mi culo, con fuerza.

-‘¡Si! ¡Si, papi así! ¡Dame más, dame más! ¡Métemela con todo y huevos!’ -le gritaba, animándolo a romperme, a reventarme a vergazos.

Sentí un escupitajo caer en mi ano, para después sentir como uno de sus dedos se introducía en mi hoyito trasero.

-‘No papi, está sucio. No eh ido al baño aún’ -le dije, entre jadeos.

-‘No me importa’ -respondió mi hombre, al tiempo que hurgaba con su dedo en mi culo, provocándome una descarga eléctrica en todo mi cuerpo. Me encantaba sentirlo en mi culo, ya fuera su dedo o su verga. Y él lo sabía.

-‘Ouuuhh……eres un cerdito’ -le dije, cariñosamente.

-‘Y tu una puta puerca’ -me respondió, metiendo otro dedo más en mi culo.

Nos encantaba usar lenguaje obsceno, para excitarnos más. Me prendía ser usada como su puta. Si bien ya decían que yo tenía cara de puta, pues bien, entonces así me comportaría.

-‘¡Uff… baby, ya…no… aguanto! ¡Lléname de mecos! vente dentro de mí, papi. ¡Vente dentro de mí! ¡Dame tu leche, dámela!! -le dije, mientras Tommy redoblaba sus embates, dándome más fuerte al tiempo que sacaba sus dedos de mi ano, para luego meterlos a mi boca. Los chupé hambrienta, probando el ya inconfundible amargo sabor de mi culo al mismo tiempo que llegaba mi orgasmo.

-‘¡Aghhhh….sí, así! ¡Tómalos, perra, toma mis mecos!’ -gritó Tommy, vaciando gran cantidad de semen, que fue a parar directo a mi útero.

Tommy se recostó encima de mí, mientras ambos recuperábamos el aire. Su miembro empezó a perder firmeza dentro de mí, para luego poco a poco salir de mis adentros, provocándome una rica sensación en mi sensible vagina. No mucho después de que su miembro abandonara mi vagina, fue seguido por gran cantidad de semen que sentí escurrir entre mis piernas. Mas obligada que de ganas, empecé a levantarme de la cama para evitar ensuciar las sabanas.

-‘Necesito ir al baño, papi’ -le dije a mi esposo, colocando una mano en mi vagina para impedir que el semen siguiera saliendo de mí, no sin antes darle un apasionado y cansado beso, que Tommy me respondió junto con una sonrisa. Tomé mi celular y me encaminé al servicio.

Me senté en la taza, abriendo mis piernas y sintiendo como escapaban los chorros de semen que aún seguían dentro de mi adolorida vagina, para luego continuar con mis necesidades. Estaba con la mente en blanco, cuando mi celular vibró. Lo tomé, viendo que era mi odioso vecino adolescente. Odioso era solo una forma de referirme a él, puesto que, con el paso del tiempo, le había tomado afecto al chaval.

-‘¿Qué haces?’ -preguntaba en un mensaje de texto.

-‘Cagando’ -respondí divertida. Me gustaba provocarlo.

-‘Jajaja, eres una sucia. ¿Puedo ver?’ -leí su respuesta.

-‘¿Quieres verme cagar? Eres un sucio y degenerado. ¿Qué quieres?’ -repliqué.

-‘Necesito un favor. Muy grande. Y solo tú puedes ayudarme. Quedaría en deuda eterna contigo y te pagaría de la forma que quisieras. Pero necesito que me ayudes, urgente’ -decía su mensaje de texto.

-‘Deja, termino aquí y me doy una ducha, y ya luego me explicas’ -respondí.

-‘Vale, me avisas cuando estés lista. Cambio y fuera’ -respondió mi vecino despidiéndose como siempre lo hacía. Cambio y fuera.


Me metí a la ducha, pensando en lo que me había dicho mi adolescente vecino. ¿Qué era lo que iba a decirme? Aparté ese pensamiento y procedí a enjabonar mi cuerpo. Tommy y yo teníamos el día libre, y pensaba aprovecharlo completamente. Por lo pronto ya habíamos empezado bien, con un rico mañanero.

CONTINUARA

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