Follada por el Vecino

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Vivo en un condominio bastante pequeño, son apenas siete casas ubicadas en un terreno cercado, así que como se imaginarán todo el mundo se conoce. Dada la situación del país algunos vecinos se han ido, pero en todo caso la gente nueva que va llegando siempre son conocidos o familiares de los anteriores dueños, lo que permite que de algún modo siga siendo gente conocida la que va quedando.

El punto es, que hace poco se mudó una pareja nueva a una de las casas que estaba desocupada, por la familiaridad con los vecinos anteriores no tardamos mucho en saludarnos y comenzar a conversar, de ahí ha nacido una amistad.

Lo triste del caso, es que a pesar de que son un matrimonio joven se la pasan como perros y gatos, Aura no para de hablar mal del Marcelo -no son sus verdaderos nombres obvio- y le critica hasta la tontería más mínima. Sinceramente, a mi no me consta qué tan ciertas sean las cosas, la verdad es que él parece un tipo bastante normal y de hecho es muy buen mozo y amable con todo el mundo. Por lo que ella me ha contado, creo que el hecho de no poder tener un hijo les ha ido afectando, se culpan el uno al otro y en fin, no se llevan de la mejor forma, yo prefiero mantenerme al margen, si ella me cuenta algo la escucho pero en líos de pareja mejor no meterse.

Hace poco vi a Aura saliendo como un huracán, era obvio que habían discutido otra vez. Se subió a su carro y salió a toda prisa, yo estaba afuera arreglando el jardín cuando vi salir a Marcelo, él me preguntó discretamente por ella y yo me limité a decirle que acababa de verla pasar, pensé que el asunto iba a quedar hasta ahí, pero lo cierto fue que Marcelo se sentó en uno de los bancos y comenzó a contarme cosas, a decirme que la situación entre ellos estaba muy tensa, que Aura le peleaba hasta lo más mínimo, Etc. La verdad fue que me sorprendió, porque aunque existe cierta amistad él nunca había tenido ese tipo confianza conmigo, a diferencia de su mujer que si me ha contado más de una vez sus rollos.

Al principio hice lo de siempre, escuchar sin opinar, conciente de que es lo mejor, pero de pronto encontré a Marcelo haciéndome confidencias sobre su intimidad, diciéndome que él y Aura tienen tiempo que no hacen nada, ya que según él, ella se siente demasiado presionada con el asunto de quedar embarazada y termina presionándolo a él también, haciendo que sienta que el asunto más que sexo es casi un deber, como si él le debiera un hijo, lo que termina ocasionando más discusiones y haciendo que no se busquen en la intimidad.

Qué les puedo decir? Sinceramente yo no soy una santa, y escuchar que este hombre de tan buen ver andaba por ahí casi solito y sin sexo me prendió todas las alarmas y las ganas también. Digamos que de manera discreta, comencé a decirle que sentía pena por su situación, que me imaginaba lo difícil que era para él no tenerla como mujer, incluso le pregunté que cómo estaba haciendo con sus necesidades, ya saben. Al principio se sonrió con timidez y me dijo algo así como: “con tantos problemas no ando pensando en eso y tal”, pero en su mirada le noté esa chispa que te dice que está captando el mensaje, y aunque la charla llegó hasta ahí, es obvio que se estableció otro nivel de confianza entre nosotros. Incluso él me pidió que no le comentara nada a su mujer de lo que habíamos hablado y claro que le dije que no tenía de que preocuparse.

No pensé que la situación avanzara mucho a decir verdad, porque vivimos muy cerca, ella se la vive contándome las cosas y todo lo demás. Pero no fue así, surgió otra oportunidad en que ella salió y él volvió a sentarse conmigo a conversar. Yo le dejé hablar, si estaba interesado en un coqueteo o algo me volvería a tocar el tema de la intimidad, pero si no lo hacía lo tomaría como señal de que no tenía interés y en tal caso no pensaba hacer otra cosa ¿Qué hizo el aludido? Si estoy acá contándoles la historia ya se imaginan qué tema me tocó.

Ahí estaba de nuevo, diciéndome que tenían tiempo sin estar juntos, qué las cosas cada vez estaban más frías, mientras yo le seguía la charla en modo “amiga comprensiva”, diciéndole que lo entendía, que me daba tristeza verlo tan guapo y así de solo “En serio tú crees que no estoy de mal ver?” me preguntó y claro que yo aproveché para decirle que era un hombre capaz de gustarle a cualquier mujer, a lo que enseguida me respondió que yo también era muy linda, ya se imaginan cómo fue. Pero nada, así conversamos un par de veces más y no parecía que las cosas mejoraran para mi.

Sin embargo, a esas alturas no pensaba echarme para atrás, él me estaba enviando todas las señales y sinceramente no pensaba desaprovecharlas. Así que en la próxima conversación que tuvimos, comencé a mencionarle que habían cosas que él podía hacer para captar el interés de Aura. Ya saben, tipo “A las mujeres nos gusta esto y aquello”, lo que me dio pie para hablarle de mis gustos en la cama, de las experiencias buenas que había tenido y de cómo me excitaban ciertas cosas. Listo, si quieres tener el interés sexual de un hombre hazle saber de alguna forma lo puta que puedes ser, y con esa dieta de cama que le tienen en casa más rápido todavía.

Esa misma noche Marcelo me envió un mensaje desde su móvil, diciéndome que no había podido dejar de pensar en mi y en las cosas que le había dicho, que yo le parecía además de bella una mujer muy sensual y que eso lo volvía loco, y como la sinceridad es algo que me caracteriza le respondí con la verdad. Le dije que entendía que ellos tenían sus problemas y que de ninguna forma yo quería agravar las cosas en su matrimonio, pero que a diferencia de su caso yo estaba en una pareja abierta, con total libertad para hacer lo que quisiera y que por lo tanto si él tenía ganas de buscarme como mujer no tenía rollos en abrirle los brazos -por no decir las piernas jejeje-.

Hasta ahí llegaron los tabúes de Marcelo conmigo, y el asunto se convirtió más bien en un tema de oportunidad. Debido a sus horarios de trabajo -él tiene guardias algunas noches y fines de semana por lo que libra durante las mañanas o algunos días laborales, ella trabaja horario diurno y de lunes a viernes- él dispone de tiempo libre como para verse conmigo, pero como se imaginan no se atreve a entrar en mi casa. Por mi no hay problema, toda la vida he estado en una pareja abierta, mi novio viene y se queda dormir cuando quiere y de la misma forma otros “amigos” se quedan a dormir de vez en cuando, y si la gente lo nota no se mete, pero ellos viven prácticamente al lado de mi casa y con esa cuaima (serpiente peligrosa) que tiene por mujer no se atrevería a intentar cruzar el umbral de mi puerta, ya saben como son los vecinos, en algún momento se haría el comentario y estallaría la guerra de Troya con Aura. Dicho esto, la mejor decisión fue buscar otro lugar.

Al final, quedamos de vernos un sábado por la tarde con la excusa de que tenía que hacer una guardia y nos fuimos a un hotelito discreto en las afueras de la ciudad. Tengo que contarles que iba muerta de risa, en mi opinión ese hombre jamás le había pegado cuernos a nadie porque iba más nervioso que un gato en pelea de perros, miraba para todas partes con temor de que nos fueran a ver juntos en el carro o peor aún entrando en el hotel. Sinceramente llegué a pensar que se iba a echar para atrás en algún momento pero no fue así, en cuanto estuvimos en la habitación Marcelo se transformó y los meses de dieta le salieron a flote.

No habíamos cerrado bien la puerta cuando ya lo tenía manoseándome como un desesperado, bajándose los pantalones y dejando al descubierto la carpa de circo que tenía debajo, y cuando me encuentro con una de esas a mi se me sale lo puta, lo confieso. Enseguida me puse de rodillas y le saqué la verga del pantalón para darle una mamada, se lo iba mamando de a poco y paraba para quitarme una prenda de ropa, cuando me desnudé del todo estaba tan excitado que no lograba ponerse el condón, así que le di una buena sobada dejándo que se corriera sobre mis tetas. El estaba alucinado, primero porque su mujer tenía siglos sin acercar ni la cara por debajo de su ombligo y mucho menos permitir que él le eyaculara encima de las tetas, eso jamás se lo permitiría.

A esas alturas yo estaba no mojada, sino bañada en flujo como se imaginarán, luego de tanto tiempo trabajando a esa vergota por fin la tenía para mi. Entonces me puse en cuatro sobre la cama y enseguida se puso a lamerme el coño y uff también el orto, cosa que me vuelve súper loca, no tardé mucho en tener mi primer orgasmo y para mi sorpresa él tampoco tardó mucho en ponerse firme de nuevo, ni siquiera me dio chance de incorporarme, sino que en esa misma posición me la metió hasta el fondo y comenzó a darme con todo hasta que nos corrimos de nuevo.

Nos lanzamos en la cama a descansar un rato, él no paraba de decirme que estaba fascinado con lo tremenda que podía ser. Entonces nos fuimos al baño para darnos una ducha e irnos, pero nada que ver, ahí estaba ese hombre parado otra vez, así que de vuelta a la cama mojados y todo como estábamos, ahora me pidió que lo montara -algo que me encanta hacer- y volvimos a disfrutar de nuevo, él no paraba de decirme que amaba como movía el culo de rico, que era una fiera en la cama, mientras yo lo cabalgaba con un gusto memorable, disfrutando cada centímetro de la soberana verga que se gasta, dejando que me acariciara las tetas, el culo y todo lo demás.

Por fin terminamos de vestirnos luego de otra corrida más, Marcelo entonces me confesó que había disfrutado como nunca conmigo, que le encantaba lo abierta y morbosa que podía llegar a ser, “te confieso que pensé que esto iba a ser cosa de una sola vez, pero con lo rica que eres en la cama no creo que pueda dejar buscarte”, fue lo que me dijo cuando regresábamos a la ciudad. Tengo que decirles que me preocupa un poco el asunto, sinceramente no quisiera terminar con un problema encima y mucho menos que Marcelo se vaya a poner muy intenso conmigo, porque a la larga eso nos puede poner en evidencia con Aura, cosa que detestaría ya que estamos demasiado cerca, sin embargo debo decir que disfrutarme a ese hombre tan rico y con tantas ganas de mujer fue algo que me encantó.

Hasta ahora las cosas han estado tranquilas, tal y como pensé Marcelo más bien se siente un poco cortado por Aura, nuestra amistad y todo lo demás, y aunque no ha dejado de escribirme y de decirme que quiere repetir la experiencia, por los momentos prefiere llevar las cosas con calma y a mi juicio es mejor así. Si me preguntan, entiendo que lo que hice no fue lo mejor, pero también hay que admitir que ellos vienen mal desde mucho antes, se han descuidado en la intimidad y eso en cierta forma fue como ponérmelo en bandeja, además considero que no lo presioné a nada, simplemente le dejé saber que estaba ahí y él decidió buscarme por cuenta propia. Espero que a la hora de la verdad las cosas entre Marcelo y Aura mejoren, quién sabe si precisamente estas escapaditas sexuales permitan que él se sienta un poco más tranquilo y las cosas se relajen entre ellos, en todo caso yo sigo en el mismo lugar, escuchando las quejas de Aura como antes y si él me busca de nuevo ya se verá qué pasa.

Espero que este relato nuevo no sea demasiado largo como para resultar aburrido y que les pueda gustar como los otros dos, la verdad es que no pensaba escribir otra cosa pero varias personas me han escrito al correo diciéndome que les gusta lo que escribí y que siga intentando, ya me harán saber ustedes si lo hice bien y si quieren que les cuente más sobre estas cosas.

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