me Convertí en Sugar Baby

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Estábamos en un restaurante de Reforma conversando, él un importante empresario argentino, alto y con gran porte, cabello castaño y un poco largo, pasaba de los 40s, no quise preguntar su edad. Y yo, una mexicana de tez morena clara, cabello negro largo y lacio, alta, esbelta, con un trasero y unas caderas envidiables y altamente deseables, un rostro angelical que con maquillaje se convertía en un rostro seductor. 

–          ¿Entonces, cómo fue que entraste en la app de citas, cariño? – me preguntó el seductor hombre que fumaba un puro para acompañar su whysky.

–          Pues todo comenzó porque mi roomie encontró un sugar daddy de su trabajo, yo veía como llegaba con regalos todo el tiempo, ningún novio mío había sido tan amable, pero finalmente terminaron y ella estaba devastada por no tener más atenciones. Un día yo miraba en Youtube videos sobre lo que significa el poliamor y me apareció la sugerencia de video “¿cómo ser sugar baby?”, lo miramos juntas y ahí explicaban cómo usar la mundialmente conocida página de citas de SUGAR BABY- SUGAR DADDY (no la mencionaré porque no hago publicidad gratuita).

Nos encantó el concepto, tiene apenas dos semanas que abrí la página pero no había salido con nadie hasta ahora. – mentí en lo último, pero aún no me había acostado con ninguno.

–          Bueno, quizás puedas conseguir el tuyo finalmente… no tienes escuela después de esto?

–          Sí, pero hasta las 5 pm

–          ¿Te gustaría subir a mi departamento por un café?

–          Ah, sí claro, pero ¿no va a pasar nada cierto? No vengo preparada para nada – realmente me había atraído mucho el argentino, pero temblaba de miedo y además por suerte estaba en mis días.

–          No, claro que no, además yo debo volver a trabajar mucho antes.

Vivía en un hotel arriba del restaurante en el que estábamos, era un lindo lugar para ver la ciudad, ¡cómo me gustan esas vistas!, llegamos y platicamos de música, mis estudios, su trabajo, etc. Me ofreció una copa de vino finalmente esperando que cayera en sus redes y me pidió que me sentara en sus piernas, obedecí y nos besamos lascivamente, dejé que sus manos recorrieran mis nalgas y mis pechos, que me quitara la blusa, bajara mi brassiere y me lamiera los pechos de una forma deliciosa… Yo le acaricié el paquete que ya estaba completamente duro, yo estaba chorreando.

Intentó acariciarme por encima de los jeans que llevaba, algo realmente inútil considerando que yo llevaba mi toalla sanitaria, le recordé ese detalle y suplicó, suplicó mucho pero soy firme en mis decisiones, al menos para esa época ya lo era. Temía que se molestara, pero se levantó, se bajó el pantalón y me dejó ver su hermosa verga, era larga y muy pálida, no tuvo que pedírmelo, yo me lancé sobre de él hincada desde el sofá, lamí la cabeza con ternura, mientras lo miraba a los ojos, y me lo metí hasta el fondo de mi garganta, le excitó tanto sentirme que tomó fuerte mi cabeza y comenzó a follarme la boca y a gemir fuerte, mis lágrimas comenzaron a salir, sentía todos sus fluidos pegándose a mi garganta y esparciéndose en mi lengua y mi paladar, abría bien la boca, lo más que podía, hasta que finalmente me dejó respirar sacando su verga de mi boca se tocó un par de veces más y descargó toda su leche sobre de mi cara, puff fue delicioso, yo gemía y lo alentaba a echármelos todos.

–          Ayy, sí, anda termina en mi boquita – pensé que lo haría en mi boca pero me equivoqué.

–          Toma perrita, te lo mereces – gemía él muy fuerte.

Estaba él ya descansado, nos arreglamos, me fui a limpiar la cara y cuando ya estaba lista, me dijo que el uber ya estaba abajo.

–          Estuvo delicioso – me dio una nalgada y metió dinero en la bolsa de mi pantalón trasera, no revisé cuánto era, me imaginaba que no sería mucho ya que no habíamos llegado a ningún acuerdo ni habíamos hablado de dinero jamás, pero cuando revisé me di cuenta que eran 3,500 pesos, nada mal para la primera chupada que daba por dinero. 

Iba realmente feliz a la escuela, había estado con un tipo sensual, que me prendía, inteligente, guapo, mayor, me había hecho sentir sensual, me había tratado fabulosamente y además me había dado dinero para pagar mi renta y otras cosas más. Yo hubiera querido seguir viéndole pero después tuvo que regresar a su país o al menos eso me dijo. 

Esa fue la piedra angular en mi camino como Sugar Baby. 

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