Cornudo sumiso, puto y mirón

Sígueme en instagram: @babykarelvis

El relato que les voy a contar es de cómo, yo solito y de a poco, me convertí en un cornudo sumiso. Me casé hace 14 años con Mónica, una mujer guapísima quien ya antes había tenido relaciones con otros hombres. Cuando comenzamos a salir, los celos me hacían pasarlo muy mal; no soportaba que se hubiera acostado con otros hombres, pero poco a poco fui superándolo y aprendí a vivir con ello. Ya casados, nuestra relación era perfecta y en materia sexual, fuimos incursionando con películas porno, leer revistas y fantasías compartidas. Estas eran de lo más variadas, ella se acostaba con mujeres, lo hacíamos al aire libre, etc, pero lo que realmente empezó a obsesionarme, fueron los relatos y películas de infidelidades consentidas y donde la esposa tuviese relaciones con otros hombres que no fuesen su esposo, pero con su consentimiento.

Notaba que cada vez que fantaseábamos con que otro hombre se acostaba con ella, me ponía a mil por hora. Cada vez era mayor mi obsesión y me encantaba que ella me contara como había cogido con otros hombres, qué sentía, cómo se lo hacían y que me contase hasta el más mínimo detalle.

Era ya una fantasía recurrente en nosotros, nos excitaba a ambos y terminábamos pasándola muy bien. Yo empecé a decirle que realmente quería verla coger con otro hombre, que me pusiera los cuernos, que se la chupara a otro hombre y cosas así. Al tiempo, ya empezamos a poner nombre a nuestras fantasías y pensábamos en Alfonso, el novio que la desvirgó y en Diego, el único hombre que le acabó en la boca, ya que por algún motivo que ignoro, a mi no me deja hacerlo. A mi cada vez me gustaba más que fuera dura en sus fantasías y a ella cada vez le gustaba mas serlo conmigo. Me decía que nunca me permitiría acabarle en su boca, que eso solo se lo había permitido a Diego, al único al que le permitiría volver a hacerlo. A mi me mataba de placer que fuera así de cruel, que mi mujer me dijera que yo no podía llenarle la boca con mi leche, pero que a otro hombre si lo dejaría; es algo perverso y muy humillante, pero no se porqué razón, a mi me vuelve loco. 

Cada vez aumentaban más sus humillaciones, me decía que los otros hombres con los que se había encamado la tenían más grande que yo y que le habían dado más placer, que quería volver a coger con ellos para sentir placer de verdad y que tenía ganas de que yo viera como Diego le volvía a dar su leche en la boca, algo que yo nunca iba a poder hacer. Cuanto más humillantes eran sus palabras, más extremo era mi placer.

Un día nos planteamos en serio llevar a cabo nuestra fantasía y hablamos de las posibles alternativas. La que más posibilidades tenía, era ir a un boliche de intercambio de parejas. Yo se que ella se moría de ganas por ponerme los cuernos aunque jamás me lo había dicho directamente, deseaba coger con otros hombres delante mío pero le daba algo de miedo dar ese paso; en realidad ambos teníamos miedo de las consecuencias, del día después, ya que no queríamos echar por la borda nuestros años en común. Yo le decía que me daba igual como y con quien quisiese hacerlo ella, pero que quería a toda costa sentirme cornudo y verla coger con otros. Nunca se sabe si es realmente una fantasía o de verdad se desea que sea realidad. Ahora yo ya se que realmente lo deseaba. 

Hace cosa de un mes, Mónica me dijo que quería que habláramos en serio y en frío, fuera de la cama, sin fantasear ni estar cogiendo; dijo que ya era tiempo de abordar el tema, sin presiones pero sin rodeos. Le dije me pareció bien, así que nos arreglamos y salimos a cenar. Me preguntó si realmente creía que me gustaría verla coger con otros hombres y si realmente estaba seguro de ello, ya que una vez que lo hubiesen hecho, ya no habría vuelta atrás. Le contesté que si, que lo deseaba con todas mis ganas y que estaba seguro que ella lo sabía. Ella me respondió que también lo deseaba y que luego de mucho pensarlo, sí se animaría a hacerlo, pero con una condición, que yo no le podría reprochar nada una vez hecho, pues había sido yo quien la convenció para hacerlo. Le dije que estaba completamente de acuerdo y quería que supiese que por encima de todo, estaba nuestro matrimonio, que funcionaba a las mil maravillas, pero que si ella aun tenía dudas, yo prefería que no lo hiciese.

Una vez aclarado todo, me dijo que el viernes de esa semana la esperara en casa porque me iba a dar una sorpresa. El viernes pasé un día de excitación total y apenas podía contenerme sin masturbarme. Estuve en casa todo el día esperando que llegaran las 10 de la noche, la hora acordada. A las 10 en punto, pude oír la puerta y vi como entraba Mónica acompañada por dos hombres; eran Alfonso, el hombre que la desvirgó y Diego, el que le daba su leche en la boca. 

Ante tanto asombro, no me salían las palabras, pero enseguida vi como se presentaba la noche, pues Mónica me dijo riéndose:” por fin vas a ver como me cogen dos hombres de verdad, me vas a ver disfrutar como no he disfrutado nunca con vos y verás como si soy capaz de tragarme toda la leche, la leche de otro… no la tuya, claro”. La humillación que sentí fue mucho mayor que otras veces, pues esta vez fue delante de sus ex novios y antes de que se la fueran a coger. No entiendo porqué pero, me gustaba sentirme así de humillado, me excitaba ver como mi mujer se reía de mí con sus dos ex novios preparados para montársela delante de mí. Ellos lo único que me dijeron fue que tratara de aprender como se coge a una verdadera perra, y que no me perdiera detalle de lo que le iban a hacer a mi esposa. Subimos a la habitación y Mónica me dijo sin contemplaciones, que debía hacer todo lo que me dijera sin chistar o se iría a coger a un hotel con sus dos machos y no me dejaría ver como se la cogían.

Que yo solo sería su marido cornudo y muy sumiso. Le dije que de acuerdo que acataría todas sus órdenes sin chistar pero que no fuera muy dura, que no sabía si podría soportar la situación pues era nueva para mí y muy fuerte. “Te vas a enterar si voy a ser dura cuando llegue el momento. ¿No querías ver como cojo con otros? Pues aquí tenés lo que te merecés, cornudo mirón, mirá bien lo puta que puede ser tu mujercita y todo lo que me hacen, porque hay cosas de las que solo podrás disfrutar mirando, porque vos jamás me lo harás.” La situación me estaba superando, estaba sintiendo un placer y una excitación imposibles de explicar y lejos de mi comprensión. 

Mónica me pidió que la desnudara para que fuera yo el que la entregara a Alfonso y Diego. La desnudé y la acerqué a ellos para que empezaran a hacer su labor. La primera sorpresa llegó cuando me dijo: ” ¿no pretenderás que me cojan vestidos, no? Desnúdalos a ellos también, cornudo. Cuando protesté me amenazó de tal manera con irse a otro lado, que no volví a protestar ninguna de sus ordenes. Desnudé a Alfonso y Diego y dejé a los tres desnudos. La siguiente sorpresa, me dejó helado, pero no me atreví a quejarme. “Chupale la pija a Alfonso, quiero que la tenga bien dura y lubricada antes de cogérmelo. No lo podía creer, me estaba pidiendo que le chupara la pija al macho que se la iba a coger. La situación superaba la situación más humillante que pudiera haber imaginado en mis fantasías, yo de rodillas, chupándole la pija al hombre que había desvirgado a mi mujer, para que se la cogiera delante mío y en mi propia cama.

Hice caso y le chupé la pija a Alfonso para dejársela durísima y húmeda antes de cogerse a Mónica. Alfonso también hacía comentarios que me hacían sentirme aún más humillado. “Preparame bien la pija, que voy a darle verdadero placer a tu mujer, para que por fin puedas ver como disfruta de verdad”. Mientras tanto, Mónica empezó a chupar la pija de Diego y me vino a la mente la imagen que tantas veces me ha contado de Diego acabando en su boca. Ella me miraba sonriendo y en un momento dado me dijo:” Mirá bien, mirá como Diego acaba en la boquita de tu mujer, porque vos ya sabes que nunca vas a hacerlo. Si querés ver como me sale su leche por la boca, tendrás que pedirle a Diego que se masturbe y acabe en la boquita de tu mujer”. Me quedé mirando y Diego no tardó mucho acabarle a chorros en la boca de mi zorra esposa.

Creía que me moría, estaba siendo mucho más fuerte de lo que podía imaginar. Ver como otro hombre le llenaba la boca a Mónica sabiendo que yo nunca iba a poder hacerlo, estuvo a punto de volverme loco. Ya no me podía humillar más (o al menos eso creía yo). Me sentía el hombre más cornudo del mundo, pero a mismo tiempo, seguramente el más excitado. Deseaba cogerme a Mónica con toda mi alma, pero ella me lo impidió diciéndome” no, ahora quiero que me coja una pija de verdad, voy a coger con Alfonso para que veas lo que es coger en serio, quiero que veas bien a tu mujercita penetrada por otro, que veas su conchita bien abierta por una verdadera pija”. Alfonso la tumbó y empezó a metérsela. “Mirá bien, mirá bien este momento, cornudo mirón, porque a partir de este momento ya sos cornudo y para toda tu vida, mira como le meto la pija a tu mujer; ya no hay vuelta atrás, este es un momento muy importante para ti, mira como penetra mi pija en la concha de tu mujer, uahhhh.. 

Ya, ya sos un puto cornudo, ya siempre serás un puto cornudo sumiso y mirón, ya no hay vuelta atrás. ¿Te gusta, te gusta ver como me cojo a Mónica?”. Alfonso disfrutaba humillándome mientras se cogía a mi esposa. Yo mientras tanto, sentía placer y excitación por todo el cuerpo viendo la situación que yo había provocado. No paraba de mirar como Alfonso le daba sin parar, mientras Diego le chupaba las tetas y la manoseaba por todos lados. Realmente me sentía cornudo, sumiso, humillado…

Cuando vi que Alfonso empezaba a acabar, creía que todo estaba acabando. Llegaron juntos al orgasmo y en mi vida había visto a Mónica tener un orgasmo tan intenso como el que tuvo con su ex. De repente Mónica me dijo que le limpiase bien la concha, que la tenía chorreando leche de su macho, le respondí que enseguida, que iba por papel. “No, puto cornudo, de papel nada, quiero que me limpies bien toda la concha, pero con la lengüita.” Estaba tan resignado y humillado ya, que sin chistar, obedecí y se la dejé bien limpia. Parecía que nunca iba a dejar se salirle leche, pero yo se lo limpiaba con mi lengua. ¿Hay algo mas humillante que desnudar a tu mujer para entregársela a otros 2 hombres, desnudarlos, chuparle la pija a uno para que la penetre, ver como el otro le acaba en la boca mientras ésta te dice que vos no podrás nunca hacer eso, ver como se la cogen y le acaban adentro y además, tener que limpiar con la lengua la leche de otro, de su concha? Yo creo que no, pero después de ver en lo que me he convertido y como lo disfruta mi mujer, no sé lo que me espera en el futuro. 

Seguimos muy bien en nuestro matrimonio, pero de momento las relaciones sexuales, se han convertido en juegos de humillación donde ella disfruta humillándome y yo disfruto siendo un puto cornudo sumiso mirón como ella me llama.

Sígueme en instagram: @babykarelvis

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *