Follando a mi sobrina putita

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Había obtenido la Licenciatura en Medicina, y pronto obtuve el Mir, especializándome en Cirugía y Medicina General. Al poco tiempo obtuve una plaza en un Hospital  y a los dos años me case con la chica que había estado de novia desde hacía unos seis años. Pronto tuvimos un total de tres hijos, los cuales han ido creciendo, habiéndose independizado el varón, mientras que las hijas aún se mantienen con nosotros, aunque la mediana ya cuenta con veinte años está estudiando fuera. La más pequeña que cuenta con diecisiete años, pronto terminará el bachillerato y entrará en la Universidad. Mi esposa Adela, es la más joven de las cuatro hermanas que compone su familia, las cuales se encuentran igualmente casadas. Teresa la mayor de las hermanas tiene un varón y una hembra. La historia comienza con esta última, llamada Susana.

Susana contaba en la fecha en que ocurrieron los hechos con treinta y dos  años de edad. Es una chica preciosa, muy esbelta, más bien delgada pero con unos pechos algo voluminosos, y un trasero de esos que levantan la vista a su paso. Se había casado hacia unos tres años con un hombre algo mayor que ella, de unos cuarenta y cinco años, Adrian. Éste era un empresario de sector del textil, y que vivía casi para su trabajo. Por otro lado, era un hombre poco vigoroso, al menos en la forma de hablar y de actuar, parecía que había que sacarle las palabras.  Mi mujer me había dicho en más de una ocasión que no entendía como Susanita se había casado con aquel hombre, no ya por su edad, sino por su apariencia y por su poca vigorosidad.

Yo por aquel entonces contaba ya con 58 años de edad, y compaginaba mi trabajo en el hospital con un despacho particular, en la que tenía una enfermera que acudía por las tardes. Pese a mi edad, siempre había mantenido una buena forma física, y mi cuerpo de 1.78 m, no pesaba más de 76 kilos. Hacía bastante natación y cuando podía corría alguna maratón. Por ello se me notaban claramente marcadas los músculos de mis brazos y de mis piernas, manteniendo un abdomen casi plano.

En el plano sexual, siempre he sido muy activo y vigoroso. Mis relaciones con mi esposa han sido buenas, aunque últimamente han decaído bastante como consecuencia de la llegada de la menopausia a Adela. Ella había cesado de forma importante su apetencia sexual, lo que ha motivado que tenga que recurrir un poco a la masturbación en internet. Ha tenido algunos escarceos amorosos, pero muy esporádicos, no queriendo nunca mezclar mi trabajo con el sexo.

Así estaban las cosas, cuando un día, escucho a mi esposa comentar con su hermana Teresa ciertos problemas en el matrimonio de Susana. Según parece ésta estaba intentando ser madre, pero parece que a pesar de sus intentos, éstos habían fracasado, y ella se encontraba muy abatida. Eso lo escuche mientras ellas estaban hablando en la cocina y yo viendo la tv.

Mi relación con Susana siempre había sido buena, pero sin mucha confianza. No obstante, la había atendido en más de una ocasión para alguna consulta médica, como ocurría con parte de la familia.

Ocurrió que se celebró el bautismo de una hija de una sobrina de mi esposa, y estábamos invitados toda la familia. La ceremonia se llevó a cabo en una casa de campo, y la verdad es tuvimos ocasiona de estar juntos casi todo el día. Por supuesto también acudió Susana y su esposo. Ese día verifique que pese a que parecía un poco abatida, verifique que su cuerpo era perfecto: “vamos una verdadera hembra”. Nunca me había interesado por ella desde el punto de vista sexual, ni se me había imaginado. Pero quizás como consecuencia de mi abstinencia sexual con mi esposa, mi hormonas estaba revolucionadas y ver aquel cuerpo tan escultural, me vino una erección. Me preocupe, ya que nunca me había ocurrido y menos con un familiar.

En un momento dado, observo que ella captó mis miradas, y creo que se percató de mi interés por ella, que en más de una ocasión note su mirada y me dirigió varias sonrisas. Es más, en una ocasión creo que ella lo hizo a propósito, pasando muy cerca de donde estaba sentado para que viera su contoneado paso hacia los lavabos. Antes de entrar a los lavabos se volvió para ver si la estaba mirando, captando mi mirada.

Al rato ella apareció por donde me encontraba, me había retirado cerca de unos jardines, y me encontraba paseando viendo unos animales, cuando apareció ella y me dijo: “hola tio”, veo que estas muy pensativo hoy”.

.hola Susana. Pues la verdad estaba contemplando los animalitos, y relajándome un poco. ¿y tú qué tal te encuentras?.

-también estaba un poco saturada de tanta charla y música, y decidí tomar un  poco el aire.

-a veces nos viene bien el aire del campo.

Luego mirándola a la cara le dije: –por cierto, éstas cada día más guapa. El matrimonio te ha sentado bastante bien, según parece.

Ella se quedó algo sorprendida de mis palabras, pero luego reacciona y me dice: -¿tú crees?. Intento conservarme, y hago algunos ejercicios de mantenimiento. ¿de verdad crees que estoy bien? Me lo indicó en plan coqueta, sonriendo.

bueno. Hay que estar ciego para no apreciarlo. No creo que en esta tarde exista ninguna mujer que te pueda hacer sombra.

Note que ella enrojeció un poco ante mis palabras, y me dijo: –vaya, nadie me ha dicho algo así en mucho tiempo. Eres muy adulador-

-Quizás nunca me había fijando tanto como hoy. Te aseguro que me has sorprendido. Estas realmente esplendida.

-ya te vi mirándome esta tarde.

-te digo que me has dejado muy sorprendido. No me había dado cuenta de la sobrina tan espectacular que tengo.

-ja ja. que adulador eres. Pero  tú tampoco te quedas atrás. Te mantienes muy bien. Parece que los años no pasan por ti. Se ve que sigues haciendo mucho deporte-me dijo señalando mis brazos donde se destacaba mi musculatura.

bueno la verdad es que lo intento. Pero dime ¿cómo te va la vida de casada?.

Ella se encogió, y me mira, verificando que su rostro se ensombreció, y me contesta:-Bueno. Eloy es muy bueno conmigo. El es buena persona.

-Ya. Pero me refiero si soy felices. Sabes que la vida hay que vivirla, o al menos tenemos que intentarlo.

Ella calló por momentos, y luego me dijo: –ya lo sé. Bueno mi problema es que queremos tener un hijo. Ardo en deseos de ser madre, pero no … vamos… que no llega.

-¿Os habéis sometido alguna prueba médica para ver si existe algún problema?. Sabes que la medicina ha avanzado mucho, y existen remedios que antes eran impensables.

-Yo… buenos… ya sabes, Eloy….el es muy tímido…..a los hombres les cuesta mucho someterse a ese tipo de pruebas.

-pero ¿se lo has propuesto?

-ay tio.. me da mucho apuro.

Bueno, tranquilidad aún eres joven. Todavía te queda bastante tiempo y posibilidades para ser madre. Sabes que si necesitas cualquier cosa de mí, solo tienes más que decírmelo.

-gracias. Lo tendré en cuenta.

Hablamos durante un rato, y luego ella se marcho. Observé que ella volvió su mirada hacia mi mientras se retiraba buscando verificar que la seguía observando, y note que me sonrió al comprobarlo.

Terminó ese día, y no paso más de una semana, cuando ella apareció por mi casa. Cuando llegue a casa escuche a Alicia decirme:- mira quien ha venido.

Ella comió con nosotros ese día, y notaba que había venido muy elegante. Ella se percató en varias ocasiones como la miraba, especialmente a su trasero y a sus precisas domingas. Creo que aquello lejos de molestarle le gustaba. Me estaba poniendo preocupado, ya que mi propia sobrina, bueno la de mi esposa, se estaba coqueteando conmigo. Había una importante diferencia de edad, y además éramos familia. Esa noche terminé con una soberana masturbación en el baño pensando en aquel cuerpo joven.

Todo se precipitó, cuando un día, era domingo, me llama por teléfono y me dice que se encontraba muy agitada, y con problemas, aunque no quiso decirme más, insistiendo en que si había posibilidad de que la atendiera ese día, que le urgía.

La vi bastante preocupada, que no me quedo otra opción que decirle que no había problema que podía atenderla en casa. Sin embargo, ella me dijo que era mejor que no, que no quería que lo supieran ni su madre ni mi mujer ni la familia. Entonces, algo preocupado, no me quedo otra alternativa que ofrecerla atenderla en mi despacho a media tarde. Ese día tenía descanso, era domingo, y le dije a mi esposa que me había salido una urgencia médica, y como ya estaba acostumbrada lo acepto sin más, y marche a mi despacho particular donde había quedado con Susana.

En varias ocasiones había ocurrido alguna cosa similar con algún cliente particular o familiar. Tras dejar el coche en el aparcamiento del edificio donde tengo el despacho, subo hasta donde se localiza el mismo. Al llegar observo que ella estaba esperando en la misma puerta. Venía con una blusa blanca bastante ceñida que resaltaban sus pechos y una falda, más bien corta, con tablas, que parecía que  una colegiala. Sin embargo, su cara era como de autentica circunstancia. Tras saludarla, la hice pasar a la consulta, y tas sentarnos, le pregunte:

que te ocurre. Que te sientes. Te veo algo preocupada.

No se… es que me siendo “bastante acalorada tio”… con mucha agitación…Me encuentro como sofocada.

-has tomado algo que pueda haber propiciado esas manifestaciones. ¿Has tenido alguna proceso gripal?– le pregunte.

bueno… me “tome un fármaco que me recetó una amiga”. Me dijo que se la había recetado su ginecólogo, y que era para favorecer los problemas de fertilidad. Pero, solo me he tomado una.. y … no se me siento rara…y muy agitada .

-¿Los síntomas te han aparecido tras ingerir ese fármaco? ¿Cuándo te lo tomaste?

-Si.. antes me encontraba bien. Me lo tome esta mañana sobre las 10 de la mañana.

Rápidamente me supuse que eran de esos componentes farmacológicos, que algunos ginecólogos recetan a ciertas pacientes, previa verificación de su estado de salud, que hacen que aceleren su deseo sexual. Por mis conocimientos médicos, sabía que algunas mujeres les afectaban muy de lleno, y se volvían locas de sexo. Por ello los síntomas de mi sobrina eran muy similares.

No debiste tomarlo sin consultarlo con el médico. Esos fármacos puedan afectar a tu salud, y se debe prever primero si tu cuerpo puede aceptarlo. Venga vamos a observarte. Déjame tomarme la tensión.

Cuando le tomé la tensión comprobé que estaba algo alta. Pero tampoco era tan alarmante. Luego le dije: que más te sientes.

ay tío.. no sé como decírtelo. Pero “me duelen mis pechos.”. y siento mucho calor en ellos…

-¿te ha ocurrido esto antes?.Le pregunte algo extrañado, pero al tiempo excitado.

-lo normal durante la menstruación. Pero ahora no estoy menstruando. Y además, nunca había sentido calor en ellos de esta manera.

Con normalidad, y como galeno, le dije: si quieres podemos ir al Hospital y que te observe un ginecólogo. Puede que ese fármaco te este produciendo alguna reacción.

-ay.. no sé…. De verdad tio no me gustaría que nadie se enterara de esto. Además nunca me ha visto un ginecólogo. Me moriría. Tampoco quiero que mi esposo lo llegue a saber. ¿No puedes observarme tú?

No era la normal. Y además, cuando observo a una paciente, al menos estando desnuda, está presente una enfermera. Para colmo mi sobrina me dice que nunca se había desnudado ante un ginecólogo. Más excitación. Por ello le dije:- No se sobrina. Sabes que no es muy correcto. Además debería estar presente alguna enfermera.

-venga Lucas. Nadie lo va a saber. Además eres mi tío. Contigo tengo confianza.

como quieras. Vamos a ver … primero debes desnudarte de medio arriba. Tengo que examinar tus pechos.- le dije.

Ella algo nerviosa, se fue desprendiendo de su blusa, quedando en un sostén blanco, verificando por primera vez la voluminosidad y pujanza de sus pechos. Yo seguí mirando la mesa haciéndome el indiferente, y cuando ella termina de quitarse el sostén, al verla me quede pasmado: Susana tenía unos pechos firmes, con aureolas, y unos pezones algo grandes. ¡¡Estaba cañón!!. Sin poder evitarlo, note una corriente eléctrica en mi pene. Joder que pedazo de hembra. Y ella , nerviosa me dice:

tienes que perdonar mi pudor. Pero es que nunca me he desnudado ante ningún otro médico, solo a medias para ocultarme, pero nunca me había tenido que quitar el sujetador.me contesto bajando un poco la cabeza ante su vergüenza.

-No te preocupes. Lo entiendo. Además solo voy a observarte.

Me acerque hasta ella, note los cachetes rojos de su cara, y le dije que se sentara sobre la camilla. Comencé poco a poco a  palpar sus pechos, comprobando lo grandes que eran, y los palpé buscando algún bulto, pero no encontré nada. Sin embargo ella me decía que sentía como fuego, especialmente cerca de sus pezones. Ante su contestación, decidí tocar los mismos con la punta de mis dedos, verificando que no solo eran grandes, sino que “estaban en punta”. Era obvio que Susana estaba excitada. Note la cara de excitación de la sobrina. Era obvio, que era uno de sus puntos débiles.

-Susana en principio no encuentro ningún bulto raro. Le dije aparentando naturalidad. Es posible que sea producto de ese fármaco.  ¿Te duele alguna otra parte más de tu cuerpo?

-ay Lucas..es que me da vergüenza decírtelo.  Me contesto algo ruborizada.

-venga sobrina soy médico. Has venido para ello ¿no?.

-Ya… verás… es que “siento que me quema ahí abajo”. Ya sabes mi vagina..es como si tuviera fuego.

Mi pene terminó de encabritarse. Joder con mi sobrina. Lo más posible es que estuviera con una excitación sexual tremenda como consecuencia del fármaco que había ingerido.

-¿te duelen también los pechos?– le dije como si la estuviera diagnosticando.

ay… si. es como si también me quemara, y un ardor por todo el cuelloEs como si tuviera fuego.

Pero, llevado por el morbo y en parte por mi misión como galeno, le dije: vale debemos descartar cualquier tipo de problemas. Lo correcto es que te explore, ya sabes, “ahí abajo”.

te refieres que vas a … explorarme ahí…. me dijo casi asustada.

-Me parece que no te va a quedar más remedio. Si tienes ese calor ahí, habrá que descubrir el motivo. ¿No crees?. Le dije volviendo a aparentar tranquilidad. Si no quieres, sería conveniente ir al hospital y que te examine un ginecólogo. Puede ser algo peligroso, que continúes así.

-Eso…no. nunca me ha visto un ginecólogo…. Además me daría mucha vergüenza… se detiene, y luego me dice: vale… mejor hazlo tú. ¿Qué debo hacer?.

-Bueno Susana, debes quitarte la braguita para que pueda verificar tu vagina, y mejor te colocas sobre la camilla.

Ella, excitada, nerviosa y acalorada. Su cara era de circunstancias, un verdadero poema. Baje un poco la luz de la habitación para que ella se sintiera más tranquila.

Era obvio, que  nunca se había desnudado ante ningún hombre que no fuera su esposo. Y, yo iba a ser el primero en poder observar su vagina. Que placer. Ella, con nerviosismo ante mi presencia metió las manos por debajo de su falda y con delicadeza se bajo las braguitas que llevaba puestas. Al dejarlas a un lado pude observar que eran igualmente blancas.

Le pedí que se echara en la camilla para poder observarla. La acerque hasta uno de los extremos de la misma y le pedí que abriera las piernas. Ella muy nerviosa, abrió sus muslos, apareciendo ante por primera vez su precioso coño. La falda me tapaba de su mirada, e inspeccioné con delicadeza aquel coño que se me ponía ante mi vista. Me di cuenta que tenía unos labios muy carnosos, brillantes, lo que evidenciaba que pese a su nerviosismo, debía encontrarse “muy excitada”. Me puse unos guantes y acerque mi mano hasta sus labios vaginales y procedí abrirlos un poco con los dedos, observando que estaba bastante encharcada. Oh …

-tranquila. Solo voy a observarte. Le dije para tranquilizarla.

Comprobé que tenía un clítoris bastante pronunciado. El cual toque a propósito. Notando igualmente otro oh…

Sin embargo, hubo algo que me dejo tremendamente sorprendido: ¡Su himen estaba casi intacto!. ¿Cómo era posible aquello?, Mi sobrina estaba casada hacia más de tres años con su esposo?. ¿Cómo podía permanecer virgen?

Muy nervioso por el descubrimiento, inspeccioné mejor el mismo,  intentando con uno de mis dedos penetrar un poco su vagina, para verificar si era correcto lo que estaba viendo. Comprobé que apenas entraba mi dedo corazón, pero su himen estaba casi intacto, solo roto un poco. Note que ella se quejó algo.

te duele Susana. Te duele cuando te toco aquí. Le pregunte con mucho morbo.

ay tío. No..solo que me da … como una especie de calambres…

Luego como queriendo quitar aridez a la situación me pregunta:

  • Es algo grave tío.
  • No lo sé. De momento no veo nada gravedéjame que continúe mi examen, para descartar cualquier problema grave.

Luego continúe palpando con descaro su coñito, abriendo un poco los labios del mismo, y llegando a tocar su clítoris nuevamente. Note como ella intentó cerrar sus piernas, y le dije: – tranquila. Deja que verifique con detenimiento. Es necesario explorarlo con detenimiento.

Luego le dije: – sientes picor, o ardor cuando te toco los labios vaginales, así de esta forma– le decía mientras masajeaba su coñito con mis dedos, de forma totalmente descarada.

No tío. Solo que…me da mas calor

Luego incorpore un poco y me atreví a preguntarle:- Susana. Cuando haces el amor con tu marido. ¿Te ha llegado a penetrar?.

-¿como…?  A que te refieres… si me la ha metido…. Me dijo ella sorprendida.

-A eso me refiero. Llevas casada más de tres años. Me supongo que habrá intentado penetrarte con su pene.

-¿Porque lo dices…? Si.. Creo que si….. pero.. bueno, no sé como decírtelo.  Y se detuvo, y luego ante mi sorpresa continuo: Creo… veras…. es que “su pene es algo pequeño”, y para colmo cuando lo pone cerca de mi vagina, al instante se va…, tiene eso que se llaman “eyaculación precoz”.

Ahora lo entendía. Aquella mujer aún “era virgen”. Su esposo nunca la había llegado a penetrar del todo. Por ello su himen seguía intacto. ¿Cómo iba a quedar embarazada?…he ahí la explicación.

-Entonces.. me acerque cerca de donde estaba ella por un lado, y le dije:- Susana, entonces nunca has sentido un orgasmo. Veo que, aún sigues siendo virgen. Tu himen está intacto.

Ella agacha la cabeza, y note que me miraba como avergonzada, pero acalorada, y me dice muy bajito: – El es buen hombre… me da mucha pena.

Ya lo comprendo. Pero Susana, no llego a entender cómo sabiendo que eras virgen. Que tu esposo no te iba a penetrar como Dios manda.. ¿Cómo se te ocurrió tomar ese fármaco?.  Le pregunte.

-no sé. Mi amiga me convenció…me dijo que a ella le había funcionado muy bien. Y creí que con ello se solucionaría.

-pero, ese fármaco “produce mucha alteración y agitación”·. Y afecta al sistema nervioso y vascular. De ahí que te note tan agitada. Ello afecta a tu tensión arterial, y, hay que buscar la manera de bajar la misma. Y además, ese tipo de fármacos mantiene los efectos durante “más cuarenta y ocho horas”.

-Pero….No puedes enviarme nada …. No puedes enviarme un medicamento para bajar mi tensión. Me contesto preocupada.

-Lo siento Susana, pero recetarte algún medicamento para bajar la tensión es sumamente peligroso porque puede hacer una reacción adversa, y te puede dar algún ictus.

No me digas que voy a continuar con estos calores….este sofoco. ¿Me has dicho que dura 48 horas?. Me va a dar algo- me contesto ella más agitada y nerviosa. No creo que lo pueda soportar.

Lo sé. Pero ningún fármaco va a poder contrarrestar esos efectos. Sin embargo, reconozco que necesitas bajar la tensión arterial, ya que es peligroso para el corazón.

Ella se asusto enormemente. Y continúe: Aunque, …. Se me ocurre un remedio natural, para bajar los efectos de ese fármaco. Pero en tu caso no sé,…”podrá resultar”– le dije, ahora tremendamente excitado. Yo tenía una excitación de caballo, y la sobrina de mi mujer me estaba poniendo como una moto. Llevaba un par de días sin tener relaciones con mi esposa, y la verdad es que aquella situación me estaba poniendo como un semental.

Por ello trate de ponerla algo más nerviosa, y urdí una treta para ver si podía salir.

Ella me mira. Nerviosa, intrigada y me dijo:- ¿de que remedio se trata tio?.

-Mira Susana. El fármaco se toma para que puedas excitarte al máximo. Por tus síntomas, tus hormonas sexuales están alteradas. Necesitas calmar con urgencia esa ansiedad sexual que tienes. ¿Me entiendes?

-te refieres…. a hacer el amor.. ….ella se dio cuenta de lo que le decía. Y en ese momento, me di cuenta de que ella fijo su mirada en el tremendo bulto que yo mantenía en mi pantalón. Era la primera vez que miraba abiertamente hacia mi vástago.

En ese momento yo también mire. Me percaté de que mi pene tenía una erección bastante pronunciada. Tengo un pene bastante grande, especialmente en longitud, y algo más grueso que la media de los mortales.

Creo que si Susana. En mi opinión, ese ardor solo se te calmará practicando el sexo.

Ella me mira como asustada y me contesta:-pero.. ¿Cómo le digo a mi marido eso? Ay tío, pensará que soy una cualquiera…ay…no sé..

 Para ponerla más nerviosa, le dije: -Mira Susana. Aunque pudieras hacerlo con tu esposo. No creo que tu marido te calme esa ansiedad sexual que tienes.

Ella me mira con cara de interrogante, y continuo: Necesitas hacer el amor, pero que “exista penetración total”. Para que se baje esa calentura, tendrás que “tener varios orgasmos”… si no,.. Mucho me temo… que lo vas a pasar mal. Y de verdad, ¡¡ lo necesitas con urgencia ¡!…… tu tensión arterial tiene que bajarse.. Necesitas bajar esa tensión o puedes tener un problema cardiovascular.

Me estaba sobrepasando. Ahora no actuaba como galeno, sino como un seductor sexual al que el morbo de tener a su sobrina con aquella calentura y saberla además virgen, podía más que su voluntad.

Como le había dicho llevaba varios días sin follar con mi esposa, y mis hormonas sexuales también estaban por las nubes. Y ver aquella sobrina de mi esposa, joven, con un cuerpo divino, además “virgen” y con una excitación sexual tremenda…y.. abrigue la esperanza de convencerla para hacerla mía esa tarde. Sabía que era una temeridad, que aquello suponía  cometer “incesto”, pero en esos momentos me había olvidado de todos esos prejuicios. Solo quería vencer su voluntad  y hacerla mia.

-ay Lucas.- me dijo más agitada todavía ante mis palabras-¿crees de verdad que puedo tener un ictus?-

-No lo descarto. Sé que eres joven. Pero te noto muy agitada, y sobretodo bastante excitada. Es muy peligroso continuar con la presión arterial alta, especialmente tanto tiempo, y peligroso para el sistema nervioso.

-Y ¿cómo voy hacer?. Mi esposo… tienes razón. El….

Yo había puesto mis manos sobre su abdomen, y la fui acercando hasta sus pechos. Ella me miró, y dirigió su mirada hacia donde se estaba acercando mi mano. Me había quitado los guantes, y acaricie suavemente uno de sus pechos, al tiempo que pinzaba con suma delicadeza su pezón. Repitiendo la acción varias veces. Ella me miró a la cara, y le pregunte: – ¿que sientes cuando te hago esto?. ¿Te gusta?

Ella afirmó con la cabeza, y yo continué acariciando los mismos, pasando mi mano de uno al otro pecho. Note que ella se estaba excitando sobremanera. Y sin pensarlo mucho, acerque mi boca a uno de sus pechos y comencé a lamerlo, primero suavemente, para luego succionar los pezones, tomándolos entre mis labios.

oh tio que me haces… ohhh noooo que me haces…oooo

Lejos de dejarla, continúe mientras ella se revolvía en la camilla. Estaba tan excitado que alargue mi mano y la metí entre sus muslos, y alcance su rajita. Joder con la nena, estaba encharcada.

ohh ooo tio… que me haces… ooooooo

 Comencé a pasar mis dedos por entre sus labios vaginales, verificando con ella se contraía. Pronto mis dedos se concentraron en su clítoris, hasta el punto de que ella cerró sus piernas atrapando mi mano entre ellas, y sufriendo varias convulsiones, constatando que había sufrido un orgasmo. –ogodoooooo oggggggooooooooo

 Cuando terminó, sin quitarle mi mano de su coño, le dije:- te alivia… sientes alivio..con lo que te acabo de hacer.

Creo que si.. pero… Ay tío me da vergüenza.Mirándome enrojecida a la cara.

-Pues necesitas sentir varios de estos para por aliviar un poco esa ansiedad y reducir tu presión arterial.  Le dije con toda la cara del mundo.

Sin contenerme ni pedirle permiso, me acerque hasta el borde de la camilla, le hice subir un poco las piernas, abriendo sus muslos, y escudándome en que tenía la falda puesta, contemple aquel maravilloso coño y sin poder contenerme más acerque mi boca hacia su manjar, y comencé a lamerlo.

oh que me haces ohhh nooo eso…. Ohhhhh.. oh tio que me haces oonoo oooooooooooo

Mi boca y mi lengua comenzaron hacer estragos dentro de su coño. Tomaba su clítoris apretándolo con mis labios haciéndola agitarse una y otra vez, y seguía dándole lengua, sin atender a sus peticiones de que parara, hasta que colocando mi lengua como si fuera un pene comencé a penetrarla, haciendo que nuevamente tuviera un orgasmo. Al momento note el sabor de sus jugos en mi boca.

ohooooo oooo Lucas… que me haces ooooooooo  ooooo siiiiii o Dios ooooo

Cuando termine, me incorporé de nuevo situándome al lateral de la camilla y le dije: – ¿más aliviada?

Note, sonrojada que por primera vez me sonrió, y me dijo:- ay tío. No.. Se. Esto no es correcto….. Además, creo que me he ido en tu boca. ¿De verdad no te da asco?.

-Todo lo contrario. Me ha encantado. Tienes un coñito precioso Susana, y huele maravillosamente bien. ¿Tu marido nunca te lo ha comido?

Ella negó con la cabeza.

Le tome la tensión nuevamente, y obviamente, algo había bajado, pero al tener el orgasmo tan reciente, aún la tenía alta, y se lo mostré. Ella me pregunto: – como está la tensión. ¿Me ha bajado?

-un poco. Pero sigue estando alta. Para reducirla necesitas tener dos o tres orgasmos, “pero con más intensidad”.

Ella me mira a la cara, y esta vez mira al bulto de mi pantalón, y me dice:- te refieres…oh…. ¡No pretenderás meterme tu pene…!

Creo que sería lo más eficaz. De otra forma no creo que la presión arterial se te baje. Y me preocupa que sigas con esa tensión arterial tal anta.-le dije con todo el morro del mundo.

Pero….Ay tíoNo quiero ser infiel a mi marido. Y sabes que eso no está bien. Además…”soy tu sobrina”Que diría tu mujer si se entera de esto. ¡Mi tía nos mataría a los dos!.

-Ya lo sé Susana. Es solo una recomendación. Puedes no obstante hacerlo con cualquier otro hombre. Solo te digo que lo necesitas.

-¿con otro hombre… ¿

Mira: ¡¡Tómalo como si fuera un tratamiento médico”, que necesitas tomar con urgencia. Obviamente, entiendo que  tiene que ser con alguien de confianza. Le dije, con toda mi cara.

Me mira a la cara y me dice: – Ay tío. ¿De verdad te atreverías a metérmela? Sabes que esto “es incesto”. Joder… es que soy tu sobrina.

Susana, es una cuestión de necesidad. Es verdad que eres mi sobrina, y que quizás no este bien. Pero… lo haría “solo por ayudarte”.

Ella observa el bulto de mi pantalón, y me dice:- ay tío….. creo que  pretendes aprovecharte de mi situación. Veo que también estas muy excitado. “Tú de verdad lo que quieres es metérmela” ¿no lo niegues?. Me pregunta ella sumamente nerviosa.

sobrina no te voy a mentir. ¡Me gustas mucho!. Y, …. Como voy a negarlo me encantaría mucho follarte!. Pero, …¡eres tú la que tiene que tomar la decisión!.

Pero no debemos olvidar que estás corriendo un peligro vascular con la tensión tan alta. Tú decides. Le dije, retirándome un poco.

Ella, se queda pensativa, creo que en el fondo dudo y pensó que podía tenía razón, ya  que la tensión continuaba alta y se sentía sofocada. Pero creo,  que también le daba morbo ser penetrada por su tío. Lo único que le  echaba para atrás era el miedo de ser penetrada. Nunca había sido totalmente penetrada y era obvio que notaba que el bulto de mi pantalón era muy superior al de su esposo.

Pero, comenzó a dudar, y el miedo a un subida de tensión, la contenía y no decía nada de momento. Al rato, me dice: – ay Lucas…. Quizás tengas razón. Pero comprende,..”Nunca le he sido infiel a mi esposo”. Además… si lo hago, seguro que me dolerá. ¡Siempre he tenido miedo a la penetración!.

Me dio cierta tristeza, y le dije:-Si lo haces con dulzura, despacio y con lo lubricada que  estas hoy, no te pasará nada. Además recuerda que soy médico. Pero…Susana… no quiero obligarte, sin embargo, me preocupa que sigas con la tensión tan alta… ¡es peligroso!

Ella, me mira, constata mi excitación mirando de nuevo mi bulto, y me dice: –tío… creo que además…ufff… me parece que la tienes que tener bien grande. ¡Mira no más el bulto que tienes en el pantalón!.

-no niego que es algo grande. Pero mi esposa jamás se ha quejado por ello. Sabes que las vaginas de las mujeres se adaptan a cualquier clase de penes.

-Lo dices de verdad. Crees que…¿si accedo, tu pene me entrará?. Ya has visto que soy virgen… ¿lo harás despacio?. Prometes no hacerme daño.

Mi corazón palpito aceleradamente. Susana accedía a que me la follara. Casi me corro. Aquella nenita iba a permitir que la penetrara.

Entonces le dije que mejor era que fuéramos hasta un sillón cama que tenía en otra habitación, el cual utilizaba con frecuencia para descansar. Convertí el sofá en cama, y tras colocar unas sabanas, ella se sentó. Yo me quité la camisa ante su atenta mirada, y luego me bajé el pantalón, quedándome con un slip, donde ya se apreciaba claramente la dureza de mi tranca. Me acerque hasta ella y le dije:

anda Susana. Haz los honores. Quiero que me lo quites tú. Veo que estas ansiosa por verlo.

Ella con su cara enrojecida, pero excitada, procedió a bajarme el slip, y note la expresión de su cara al ver mi pene, manifestando:

madre mía que grande! Me mira a la cara y me dice: eso no me entrará, es demasiado grande. Lo dijo asustada. Me harías mucho daño….ufff

-claro que entrará preciosa. Verás que no solo te bajara la tensión, sino que disfrutarás. Anda cógela en tu mano, acaríciala.

Ella tímidamente estiró su mano y atrapó mi tranca. Y notó la dureza de mi miembro. Instintivamente comenzó a pasar su mano por toda ella, contemplando las venas de mi tranca, y el grosor de la misma, verificando sus dimensiones. Yo mientras, acariciaba sus pechos, notando como se excitaba.

Pronto la hice recostar sobre la cama-sofa, dejándola boca arrida, y tras quitarle su falda, quedando ambos desnudos, en pelotas.

oh tio me vas a desnudar.-

-tranquila, así estaremos mejor.

Joder que preciosa mujer era, y, antes de echarme sobre ella le dije:- Susana. Eres una belleza. Que mujer…diría que “eres divina”.

Ella se sintió alagada, y me dijo:- de verdad te gusto. ¿Lo dices en serio tío?, o lo dices solo por halagarme.

-completamente. Eres un sueño de mujer. Desde que te vi el otro día en la fiesta, me quede prendado de ese cuerpo.

-pero tío. Soy tu sobrina. No me digas que eres un degenerado… ¿Cómo puedes desear a tu sobrina? Me contesto sonriendo.

Y, sin contestarle más, lamí sus pechos, y fui bajando por su ombligo hasta llegar de nuevo a su vagina, la cual devoré nuevamente. Pero cuando observe que estaba por tener un nuevo orgasmo me incorporé, dejándola sumamente ansiosa y, tomando mi nabo lo acerque hasta su cueva. Verifique que mi erección era mayúscula. Mi nabo estaba más grande que nunca. Tener a un joven como la sobrina de mi esposa sobre la cama, abierta de piernas, y sabiendo que era “virgen”, a mi edad, aquello era un manjar exquisito.

Note las expresiones de ansiedad de ella en su cara, mientras miraba fijamente como mi miembro se colocaba delante de su vagina.

Me eche sobre ella, y mirándola a la cara, le dije: – tranquila. Veras que vas a disfrutar. Solo te dolerá al principio. Luego veras la gloria.

Pronto mi pene entro en ella abriendo los labios de su vagina y al momento alcanzó su himen. Para tranquilizarla comencé a pistonear al mismo de forma constante, haciéndola gemir. Como no entraba ella se fue confiando hasta, que en un momento dado, chupe su pezón, y con un golpe de riñones presioné mi tranca, observando cómo su himen cedió, y mi pene “se alojó casi más de la mirtad dentro de su cavidad vaginal”. Oh dios que placer de vagina, que calor tenía.

oh.. me las has metido oooo sacalaaaaaaaaaaa me has rotooooo oooooooooooooo grito, verificando que el mismo pudo oírse en toda la oficina y los apartamentos cercanos.

Me quede quieto dentro de ella, y le dije: – tranquila preciosa. Lo peor ha pasado. Ya la tienes dentro. Relájate… espera que te acostumbres a ella.

-pero me duele. La tienes enorme..ohhh Me vas hacer daño.. tienes que sacarla ooo tio… me vas a reventar.

Seguí lamiendo sus pechos, que me apetecía sobremanera, verificando que con ello conseguí que ella cediera la presión que ejercía con las paredes de su vagina sobre mi pene, y comencé a sacarla y meterla muy despacio, yendo cada vez más adentro. Cuando me di cuenta, había hecho tope. ¡joder le había alojado completamente mis 22 cm de daga a la sobrina de mi esposa.

-te sientes mejor.- le pregunte morbosamente.

Ella sumamente excitada y acalorada me contesta preguntandome: – me has roto por dentro… me siento llena. ¿Me la has metido toda?.

-Compruébalo tú misma, si quieres.

Ella palpo con su mano por debajo y cuando logró verificar mis testículos pegados a su culo, me contesto excitada: –dios me la metiste completa…oh tio…me tienes toda atravesada con tu pene. Siento un dolor fuerte en mi coñito.

Comencé a bombearla suavemente, verificando como mi nabo entraba cada vez mejor dentro que aquella joven y desvirgada vagina. Lo que más me extrañaba era el tremendo calor que tenía en su vagina. Parecía una caldera. En esos momentos, sospeche de que pudiera estar “ovulando”, por lo que mi excitación se hizo más manifiesta. Pronto ella se comenzó a convulsionarse, verificando que al momento alcanzo su primer orgasmo con la polla de un hombre distinto de su marido dentro de su coño.

ohhh tio.. oooooo me vengoooooo ohhh siiiiiiiiiii oooooo

Cuando terminó note que la misma quedó relajada, y le pregunte:-¿qué tal te encuentras? ¿Mejor?

No me contestó, sino que se acerco y ante mi asombro me beso en los labios con dulzura por primera vez. Al momento, fui yo el que la comenzó a besar de nuevo verificando como ahora era ella la que se apretaba contra mi cuerpo buscando una mayor satisfacción en las penetraciones. Mi polla la taladraba una y otra vez, y notaba que me estaba poniendo como una moto. Ahora era ella la que empujaba también buscando que mis penetraciones fueran mas profundas.

te gusta Susana. Te gusta mi polla… uff nena que coñito tienes. Que placer follarte..siiii así preciosa, sigue….

-sii. Sigue follame más… massssssssss ¡oh tio me siento llena!…me matas… me vas a reventar … pero me gusta oooo

Susana al poco tiempo volvió a tener su segundo orgasmo. Fue tal las contracciones de su vagina que ejercían en mi pene que sin poder evitarlo, notaba que estaba a punto de venirme. Joder, ¿y si esta ovulando? Pensé… Pero, las contracciones de las paredes de su vagina sobre mi tranca, hicieron el resto, ya no pude más. Me olvide de mis prejuicios y precauciones y sin pensar en las consecuencia “me deje ir.” Comencé a eyacular de una forma soberbia dentro del recién desvirgado coño de la sobrina de mi esposa.

o siiii me vengo ooooooooooo Dios que coñito tienes oooo te lo voy a llenar sobrina oooo

No paraba de manar semen de mi tranca. No sé cuantas, pero fueron muchas lechadas las que lance dentro aquella joven vagina. Cuando estaba terminado, me di cuenta de que posiblemente estuviera ovulando, y que ello podría ocasionar un embarazo no previsto. Ella gemía una y otra vez al sentir mi semen dentro de ella diciendo: ohhh como te siento…. Oooo si la siento .. que calentita.. ooo tio me vas a llenar….oooo siiiiii oooo

Comprobé que la sobrina de mi esposa era multiorgásmica, ya que al sentir como eyaculaba dentro de ella, volvió a tener un nuevo orgasmo. Nos quedamos quietos al terminar, yo aún con mi pene dentro de ella. Nos abrazamos y luego me salí de ella, echando un vistazo a su coñito. Al momento verifique que había quedado bastante abierto e inflamado, producto de las penetraciones de mi tranca. Igualmente compruebo que una hilera se semen comenzó a salir de su vagina, con alguna pequeño gota, casi sin importancia de sangre, consecuencia de su desvirgamiento.

Ella también se mira su vagina, y me dice: – oh tío “me has dejado muy abierta”. Eloy se va a dar cuenta. Mira como me quedó de abierto– me dice señalando su vagina, abriéndose bien de piernas para enseñármelo.

ya se te cerrara. Pero, ¡¡aún no hemos acabado!!. Ahora veremos si ha bajado la tensión arterial- le dije.

Ella me mira sonriendo y me dice –oh tío, eres un degenerado. Lo sabías. ¡Te has follado a tu sobrina!. … pero, reconozco que ha sido maravilloso. Nunca había sentido nada igual. –Luego se detiene, y mira de nuevo su coño y me dice-, te has corrido mucho dentro. Me ha encantado, pero…. ¿y si me has embarazado?.

no he podido evitar correrme dentro. Me tenias tan excitado que no pude contenerme. ¿De verdad estás ovulando Susana?.

Ay tío. No lo sé, pero es muy posible. Creo que estoy en mis días fértiles. Por eso me tome el fármaco.

Me quede algo preocupado, y le dije:-Lo del embarazo ya veremos. Pero ahora no debes pensar en eso. Ahora lo importante es que te encuentres bien, más relajada, y que te haya descendido la tensión arterial.

Le tome la presión de nuevo, verificando que estaba casi perfecta. Ella lo vio, y me dijo: – tenias razón. Me encuentro muy relajada y mucho mejor. Aunque, … todavía tengo calor abajo– me dijo sonriendo maliciosamente.

-¿tienes mucha prisa?. ¿has quedado con tu marido?- le pregunte mirando la hora, verificando que llevábamos juntos casi dos horas.

No. mi esposo salió con unos amigos y me dijo que vendría ya de noche. Ella me mira y me dice con carita de autentica putita: ¿y tu tío?. ¿Tía no te estará esperando?

le dije que tenía una urgencia médica, por lo que le puedo enviar un mensaje diciéndole que va de largo. Ella sabe que eso ocurre con frecuencia.

Ella me sonrió mirando de nuevo mi tranca, que ante su mirada comenzó de nuevo a endurecerse. Ella me miro algo sorprendida y me dijo:- vaya te está volviendo a crecer. ¿Tan pronto?.

es que viendo una mujer tan hermosa como tú resulta imposible no ponerse a punto. Debemos dejarte bien satisfecha para que la presión arterial no vuelva a subir. ¿No crees?. Le dije sonriendo,

Ella se sonrió, y tomo mi tranca en su mano, y me dice: –la verdad tío. Tienes un pene muy grande. No entiendo cómo me ha podido entrar todo eso. Tienes que tener bien satisfecha a tía.!.

Me la comenzó a masturbar, y cuando vio que alcanzó unas proporciones suficientes, ella me mira a la cara y me dice: –está otra vez grande. Ufff como se te ha puesto de nuevo.

Ella misma se coloco en cuatro  sobre la cama y me dijo:- anda tío vuelve a móntame. Quiero que me la vuelvas a meter otra vez. Creo que sigo bastante caliente. ¿Quieres comprobarlo? Ahora mi sobrina ya no tenía complejos y ella misma se alentaba a culearla de nuevo.

pues habrá que bajar esa calentura sobrina. Es peligroso, y puede volverte a subir la tensión.

Y con un morbo total, me coloque detrás de ellas, y dirigiendo mi cipote aquel recién desvirgado coñito, observe aquel coñito con los labios inflamados. Aún me pareció imposible que mi pene entrara en ella. Su vagina no era muy grande. Pero al introducir el glande, el calor de su vagina hizo que se abriera para que mi tranca entrara como una barra ardiendo.

Joder aquella situación, ver el peq        ueño cuerpo de mi sobrina en cuatro, y como le comenzaba a atravesar su coño con mi tranca, me excito tanto que note que mi pene incrementó de grosor.. al máxmo.

Oh tio que grande…. Ohhh

Comencé a entrar en ella. La verdad es que en esta posición notaba como mi tranca la llenaba completamente. Ahora tenía una vista espléndida de su añorado trasero, aquellas nalgas bien diseñadas, viendo como mi nabo atravesaba las mismas, lo que hacía que mi pene creciera aún más.

oh tio como me llenas. La siento enorme dentro de mi coñito o sigue oooo siiiii. Me gusta ooooo

-te gustas sentir la polla de tu tio dentro. Verdad que te gusta que te monte. Eh putita…

-sii…tio… eres un degenerado… pero quiero que me la sigas metiendo. La quiero toda …. Massss métela toda….

Comencé a bombearla una y otra vez, notando como ella reculabra hacia atrás buscando una mejor penetración. Era increíble verificar como un hombre como yo estaba haciendo el amor a una mujer tan deliciosa y joven como aquella. Ella pronto alcanzo su orgasmo, y yo ya puesto a olvidarme de mis prejuicios, “volvía a eyacular dentro de su coñito”, regando sus ovarios una vez más. Fue igualmente una corrida sumamente copiosa.

oh sobrina… me he vuelto a correr dentro. Joder preciosa. Que coñito tienes. Me gusta mucho metértela ¿sabes?. Oh Dios que placer follarte..

Ella, una vez terminamos, me dice:- ¿te gusta follarte a tu sobrina?. He cabronazo. Te has vuelto a correr dentro…”seguro que me has preñado”. Me has vuelto a llenar nuevamente.

Cuando terminamos, tras descansar unos momentos, verificamos la tensión y ahora estaba mucho mejor: –has visto. ¡Este remedio natural, ha dado con la solución!.

Ella se sonríe, y me dice: – la verdad es que me encuentro más aliviada. Cierto que me preocupa que te hayas corrido dentro. Pero, no puedo negar que estoy mejor. Me sonríe y me dice: “ te ha gustado desvirgar a tu sobrina. Sé que a eso los hombres les pone.

No sabes cuánto sobrina. Eres una hembra en toda regla.

Ella vuelve a sonreír, y no dirigimos a la ducha, y antes de salir le dije: bueno Susana. Espero que estés mejor. Pero…, ya sabes, …”si continuas con la presión arterial muy alta no dudes en llamarme”.

Ella me mira y sonriendo me dice: No se tío. Me dijiste que los efectos del fármaco durante 48 horas. ¿De verdad crees que mañana me volverá a subir la presión?…. Pues….si me sube… tendré que llamarte… . Tendrás que recetarme ese remedio natural de nuevo. ¡Para eso eres mi médico!– se notaba que aún seguía excitada. Ella estaba fuera de su onda normal. Quizás cuando se el bajara aquella excitación y las cosas volvieran a sus cauces, a lo mejor se arrepentía. O No, quien sabe.

Yo le dije: –tengo trabajo por la mañana en el hospital, pero por la tarde no tengo consulta. Si ves que la presión vuelve a subir. No me importaría volver a observarte de nuevo, y verificar como sigue esa salud. – le dije al terminar, sonriendo maliciosamente.

Ella se le iluminó los ojos, y me sonrió despidiéndose.

Esa noche mi mujer se durmió temprano, por lo que me deje dormir pensando en todo lo ocurrido. Era una experiencia que quizás jamás se me fuera a dar en la vida. Aunque, me quede preocupado, ya que si Susana estaba ovulando las posibilidades de un embarazo era más que probables. Al día siguiente fui a trabajar, y cuando termine de trabajar, tomo el móvil y observo un “wasap” que Susana que me decía: “tío creo que me  ha vuelto a subir mucho la presión arterial. Podrás volver a observarme como ayer”.

¡No me lo podía creer!. La sobrina de mi esposa, “ahora me pedía abiertamente me la volviera a follar”. Note que mi pene se erecto solo con pensarlo, hasta el punto de que tuve que hacer un esfuerzo para evitar que mis compañeros y compañeras de hospital se dieran cuenta.

Al llegar a casa, tenía la comida preparada, y mi esposa me dice: – ay Lucas. He quedado con Dora, Esta era amiga de ella, y según me comentó había quedado para preparar un evento en la Iglesia. Quizás venga tarde. Y me dio un beso de despedida. La cosa no podía ponerse mejor.

ok. Yo también quede con unos amigos.  Le dije, no te preocupes si llego algo tarde.

Le puse un mensaje a Susana diciéndole que estaría en el despacho a partir de las cuatro de la tarde.  Los lunes no tenía despacho particular, por lo que íbamos a estar igualmente solos.

Llegue me senté en el despacho, y esperé ansioso aquella preciosidad. Al sentir el timbre, abrí y comprobé que era ella. Se la veía espléndida. Con unos pantalones bastante ceñidos que verificaban claramente su anatomía, incluso me atrevería a indicar que hasta se le marcaba los labios de su coñito. Un suéter que destacaba claramente sus pechos.  Nada más entrar, le dije: –joder Susana. Vienes así visitar el médico. Ufff se ve que estas muy enferma.

-ja ja. Y que lo digas….estoy muy malita. Creo que tengo la presión por las nubes. Tiene que estar my alta.  

Me dijo que su marido había salido de viaje, y no volvería hasta dentro de dos días. Que ella nunca se vestía así cuando estaba su esposo, pero que lo había hecho por mi.

joder nena. Pues estas cañón. Creo que tengo que observarme con más detenimiento.

Le tome la tensión para seguirle el juego, y verifique que estaba algo alta de nuevo, aunque creo que también por el morbo y la excitación de saber que iba a ser follada de nuevo.

creo que será mejor que te desnudes para poder examinarte de nuevo. O,… quieres pasar directamente al tratamiento.

Ella me sonríe, y me dice: – doctor. Creo que mejor nos vamos al tratamiento. Necesito que la presión arterial me baje cuanto antes. Me siento muy acalorada, y me quema el coñito.

Fuimos al sofá cama y termine de desnudarla, me quede mirándola y me dije:

joder Susana. Que pedazo de hembra estas hecha. ¿Te sigue el calor en los pechos? Ella afirmó con la cabeza, y luego le pregunte: ¿también te sigue quemando el coñito?

-no sabe cuánto doctor. Creo que me quema más que ayer. Se me va pegar fuego.

pues creo que debemos aplicar el tratamiento cuanto antes.

Me acomode encima de ella abriéndole sus piernas con la mías la bese penetrándola firmemente. Susana lanzo un suspiro  mordiéndome el hombro y clavando sus uñas en mi espalda así estuve dentro de ella por un momento besándola empecé el vaivén lento pero profundo, gozando de cada embestida queriendo reconocer cada centímetro.

Necesitaba sentir aquel coñito que ahora era mío, y verificando como tuvo su primer orgasmo. Sin separarnos nos dimos vuelta quedando ahora encima ella, siendo ella entonces la que tomo la iniciativa apoyando sus manos en mi pecho empezó a subir y bajar haciéndome gozar como nunca acariciaba sus senos pellizcando sus pezones. Parecía una diosa. Me comenzó a cabalgar como una autentica amazona.

Yo estaba a punto de terminar cuando ella dejo de saltar sobre mí, y conmigo adentro se movía hacia delante y atrás sus gemidos me indicaban que también estaba a punto de su segundo orgasmo. Sus movimientos y sus convulsiones hicieron que terminara llenando su interior de mi leche caliente, nuevamente.

Aún así no dejo de moverse haciéndome gozar de grandes espasmos de placer su vagina se contrajo sus espalda se extendió al máximo y con la mirada hacia arriba llego tercer orgasmo dejándose caer pesadamente en mi pecho besándome los pezones. Yo acaricie su espalda desde su cuello hasta sus nalgas sin separarnos aun con mi falo aún duro dentro de ella nos besamos apasionadamente.

Ay doctor. Me gusta este tratamiento. Me gusta  mucho.

-¿te ha bajado la presión arterial y el calor?.

-un poco.  Me mira sonriendo y me contesta: Pero creo que mejor voy a necesitar una nueva dosis.

Nos quedamos hablando durante un rato, recuperándonos, y más tarde volvimos a la carga. Esa tarde follamos varias veces y en todas me corrí dentro de ella. Era obvio, que si estaba ovulando las posibilidades de un embarazo era más que probables. Luego se marcho, y pasaron más de cinco semanas sin saber de ella.

A la quinta semana, recibo una llamada de Susana cuando estaba en el hospital y me dice:- doctor. No me ha bajado la regla. Me he hecho la prueba y ha dado positivo. ¡¡Estoy embarazada!!.

-estás segura Susana. Me alegro mucho. ¿Es lo que deseabas verdad?

Ella se queda un rato callada sin contestarme, y luego me dice: –claro. Pero ya sabes quién es el padre. ¿o no lo recuerdas?

Lo sabe tu marido.

-El, cree que es de él. Esta muy contento. Pero tío, lo que ocurrió no puede volver a ocurrir más. No estuvo bien– me dijo casi cortando.

Paso el tiempo, y su embarazo fue muy bien, y evitaba venir a visitarme.

Cuando dio a luz, tuvo una niña, y acudimos al bautizo de la misma, pero ella evitaba cuando menos conversación conmigo. La niña fue creciendo, y cuando tenía tres años, se llevó a cabo una reunión familiar en la finca de mis suegros donde fue casi toda la familia, y a la que no podía faltar Susana con su hija y su esposo Eloy.

Ya en la tarde, Eloy se disculpó indicando que le había surgido un problema en la empresa y tenía que salir urgente. Mi esposa y su madre convencieron a Susana para que ella se quedara con la niña, que luego nosotros la acercaríamos. Ella se dejó convencer. Durante las dos horas siguientes miraba con lujuria a Susana y ella se percató de mis miradas. Notaba como se sonrojaba, pero creo que en el fondo le gustaba ser observada, ya que en varias ocasiones se entrecruzaron nuestras miradas.

En un momento dado observo que ella comienza a caminar por un sendero de la finca de mis suegros, como visitando la finca. Verificando que casi todos estaban entretenidos dentro de la casa, y que los abuelos estaban con la niña, me fui por otro sendero, e hice que coincidiéramos en una zona de arboleda algo alejada de la casa.

-¿Qué haces por aquí tio?- me dijo ella, aunque note que no le disgustaba mi presencia.

Bueno dando un paseo, y cuidando de mi sobrina. Es algo tarde para estar por estos lugares sola. ¿No crees?

Nos pusimos hablar de varias cosas, quizás era la primera vez que estaba a solas con ella. Y en un momento dado, ella miraba como la observaba y me pregunta: – tío. ¿Por qué me estas mirando así?

-Susana. Es imposible no mirarte. Te veo tan elegante, tan sugerente, que es imposible para cualquier hombre evitar contemplarte.

-ja ja. Siempre eres tan adulón. Pero ¿no estoy y poco más gruesa? Me dijo contoneándose.

-esos kilos que has ganado tras el embarazo te han venido de maravilla. ¡¿Estás para comerte sobrina!!

 –Ay tio, no me digas esas cosas. Aquello no puede volver a pasar.

-Solo te estoy echando un piropo. No te estoy pidiendo que te acuestes conmigo. ¡Aunque sabes que me encantaría!

-Pero tio… ¡¡joder que soy tu sobrina!!.  Me dice sonrojada ¡¡Eres un pervertido!!

No puedo evitarlo Susana. Sigo recreando en mi mente aquellos momentos en que te tuve entre mis brazos. ¿Acaso tu también no los recuerdas?

-Tio… no debemos hablar de ella. Pueden oírnos.

-estamos solos. Pero al menos reconoce que me sigues deseando. ¿lo vas a negar?

Ella no me contesta, agacha la cabeza, y va detrás de un árbol. Me acercó donde se encontraba, y rodeando su cuerpo, acerco mi boca a la suya, y la beso ardientemente. Ella respondió a mis besos, nuestras lenguas se mezclaron, yo mientras logré tocar sus pechos sobre la blusa que llevaba, pero ella me detuvo diciendo:

por favor que nos pueden ver.

-Te deseo ardientemente Susana. Quiero hacerte mía otra vez- le dije con decisión.

-estás loco. Y más aquí, ante mi familia… estás loco.

Ella se despegó y salió como corriendo hacia la casa. Creo que le asustó verse que se había excitado de nuevo.

Susana insistió en marcharse. Entonces mi mujer me dice: ¡anda llévala tu!. Yo me quedo un rato con mis padres para recoger esto y luego ellos me acercan a casa.

Me quede sumamente excitado. Ella no pudo negarse, y ya dentro del coche, la niña casi se dejó dormir atrás, y ella apenas me decía algo. La notaba excitada y nerviosa. En ese momento recibe una llamada de su esposo que le indica que había tenido que salir de viaje a Bilbao, ya que era una cuestión urgente, y que no llegaría hasta dentro de dos o tres días.

Note como ella enrojeció al mirarme. Se dio cuenta de que íbamos a estar solos en la casa. Al llegar, tras aparcar el coche, cogí la niña en brazos que estaba durmiendo y la lleve a su dormitorio, dejándola acostada.

Ella me observaba, y cuando salimos fuera de la habitación, note que se me quedó mirando. Sin poder evitarlo la atraje contra mí y la bese en los labios.

oh no … por favor. No sigas.

Yo continúe besándola y pronto logré meter mi mano por debajo de su falda, y alcance sus braguitas. Me quede anonadado: ¡mi sobrina estaba empapada!.

oh preciosa. Estas muy mojada..

-Oh no tio… no puedes hacerme esto oh ooooo

Me acerqué más y le di un pico pequeñito. Se quedó callada y le di otro más grande hasta que abrió la boca y empezamos a morrearnos. Mis manos no se quedaron quietas y buscaron sus tetas. Al principio por encima de la camiseta pero enseguida decidí meterlas por debajo para descubrir unas tetas perfectas, muy redonditas, de piel suave y coronada con unos pezones muy tiesos. Ahí estaba, en casa de mi sobrina, tumbados en su sofá y metiéndole mano.

Dejé de sobarle las tetas, y decidí comérmelas, le subí lentamente la camiseta sin dejar de morrearnos, nuestras lenguas pujaban por conquistar terreno dentro de la boca del adversario, bajé hacia abajo para con mis manos pellizcar suavemente un pezón y chupar la otra teta. Posteriormente fui bajando hasta su ombligo dándole besitos, con una mano deslicé hacia un lado la parte del tanga que tapaba su coñito, verificando que estaba sumamente mojada.

Pero además tenía un calor tremendo, así que comencé a rozarlo con un dedo mientras ella, con los ojos cerrados, se mordía el labio inferior y soltaba gemidos callados. Al rato, seguíamos morreándonos pero ya Susana, con las piernas bien abiertas, recibía dos dedos míos dentro de ese coñito encharcado. 

oh tio por favor oooo

Tumbada completamente en el sofá con la cabeza recostada en un brazo del mismo, se dejaba hacer mientras mi polla parecía que traspasaría el pantalón, con lo que yo mismo, sin dejar de meterle dos dedos en el coño y con otro rozándole el clítoris, me desabroché el pantalón y lo bajé hasta mis rodillas.

 – Me gustaría que abrieras un poco más las piernas – le decía al oído  – Susana tienes un coñito muy jugoso y mi polla está a reventar – añadía también susurrándole.

-pero tio no podemos ooo

 Ella enseguida obedeció y abrió todavía más las piernas, sus gemidos cada vez eran más fuertes. Le volví a introducir, esta vez, tres dedos mientras con el dedo gordo le acariciaba el clítoris y el meñique jugueteaba con la entrada de su ano.

 – tio, esto no está bien. No sigas, por favor, déjalo aquí – gimoteaba sin dejar de gemir.

 – Estás deseando que siga, sobrina – volví a susurrarle al oído.

 – Noooo, … No me hagas esto, …. Para, por favor – protestó entre gemidos.

 – Oh sobrina, tienes el coño como una fuente. ¡Lo estás deseando! – le dije mientras mis dedos seguían moviéndose rítmicamente dentro de su coñito húmedo.

 Decidí quitarle el tanga y ver ese coñito tan rico desde más cerquita, aprovechando para abrirlo con mis dedos, soplarlo y darle pequeños lametones en el clítoris. Tenía su coño a menos de diez centímetros de mi cara viendo cómo mis dedos se introducían una y otra vez en ese coñito tan sabroso. 

– Tio, por favor, por favor… – gemía Susana – no me hagas esto – suplicaba mientras tenía las piernas abiertas como unas tijeras.

 Decidí comerle el coño, enterito. Cuando metí la lengua dentro de su coñito, esta explotó en un gemido enorme y comenzó a agarrarme el pelo y traer mi cabeza hacia su coñito rico. Yo lamía su clítoris con la puntita de mi lengua para, al rato, follarle el coño también con mi lengua. Ella gemía y se sobaba las tetas.

 – Esto no está bien, …… – me decía varias veces mientras negaba con la cabeza y, en unos segundos, explotaba en un sonoro orgasmo en mi boca. Se corrió en mi boca. Mientras yo aproveché para quitarme el pantalón y dejar libre mi polla de esa atadura y de la de los calzoncillos. La tenia como un misil.

 – Ahora te toca a ti – le dije mientras me levantaba y le ponía mi polla en su boca.

 – No, tio…, no – repetía mientras yo intentaba meterle la polla –no podemos.

 – Suanita, preciosa, sabes tan bien como yo que te voy a follar – le dije al oído a la vez que me levantaba para ponerle la polla otra vez en la boca.

 – Hijo puta. Oh tío eres un cabron…ooo – me dijo mientras engullía mi polla hasta las pelotas y me proporcionaba la, sin duda, mejor mamada de polla de mi vida. Ella me mamaba la polla como la auténtica golfa. Parecía que se la iban a quitar. Estaba como loca, me tocaba y chupaba los huevos. Estaba ansiosa, como si deseara mi polla desde hacía tiempo. Me metió un dedo en el culo y eso fue como explotar por dentro. La muy golfa me estaba follando el culo con un dedo y yo no paraba de sobarle todo el cuerpo, era un pulpo y ella me correspondía meneándome la polla y morreándome con pasión, casi violencia.

 – Susanita, golfa, las chicas buenas no comen las pollas de esta manera – le dije, mientras ella seguía comiéndome la polla y taladrándome el culo con un dedo.

 Perdimos la noción del tiempo. Hicimos un 69 perfecto mientras aprovechábamos para introducir un dedo en el culo del otro.

 – No aguanto más. Te voy a follar, susanita – le dije mientras me incorporaba y le abría las piernas buscando con mi polla ese coñito sabroso.

 – No, tio, no. Follar noooooo – imploraba – lo que quieras pero follar noooo, por favor, además no llevas condón,… ¡¡estoy ovulando de nuevo!!… nooo hijo puta – gemía, mientras me arañaba y empujaba.

Yo no le hacía caso. Estaba muy cardiaco. Quería follarla a toda costa. Necesitaba follármela. Y sabía que ella, realmente, quería que me la follara. Saber que estaba ovulando más de excitaba-

 – Susana estás deseando que te folle, me necesitas dentro otra vez – le dije.

 – Pero tio, sin condón… , sin condón… ¡tio sin condón, no! – me repetía una y otra vez mientras gemía al tiempo que se defendía empujándome y arañándome.- va a preñarme otra vez, y lo sabes.

A estas alturas yo suponía que Susana quería aparentar lo contrario, pero estaba cachondísima y seguro que quería que me la follara. Sabía que en cuanto le metiera la puntita de mi polla iba a abrirse como un compás pero no me dejaba con tanto empujón y arañazo. Eso me estaba poniendo más cachondo todavía, tenía mi polla a reventar. Quería follarla a toda costa. Necesitaba follármela. Y sabía que ella, realmente, quería que me la follara.

 – Sobrina, estás deseando que te folle, ¿a qué sí? 

 – Noooooo, follar noooooo – suplicaba a la vez que me morreaba y me masturbaba.

Era acercar mi polla a su coñito y empezar de nuevo la guerra de empujones y arañazos. La verdad es que estábamos muy cachondos. 

 – ¿Me dejarías jugar con mi polla encima de tu coñito sin metértela? – le pregunté cambiando de estrategia.

Fue sólo un atisbo de duda en su cara. Puse mi polla sobre el coñito y comencé a recorrérselo desde el culo hasta el clítoris. Ahora se encontraba abierta de piernas tumbada en su sofá con mi polla rozándole el coño depilado y gimiendo como una loca. Ella vía la enormidad de mi polla como un matil y eso la excitaba.

 – Así está bien, tio. ¡Ya no más, por favor! – gemía y me suplicaba.

No le hice caso y en una de las pasadas, apenas sin empujar, le metí la polla. El gemido, casi grito de mi sobrina, vino acompañado de nuevos arañazos. 

 – Tio, cabrón, me has engañado. Sácala que no llevas condón. Hijo de puta, por favor, no te muevas, me vas a preñar. – me gritaba mientras comenzaba a follármela. 

 – No me folles – gimoteaba mientras, cada vez con menos ímpetu, seguía defendiéndose.

Habrían pasado menos de diez segundos desde que estaba follándome a Susana cuando se cambiaron las tornas y pasó de los empujones a agarrarme de la cintura y atraerme hacia sí misma.

 – Fóllame fuerte, cabrón. No pares ahora, qué bien lo haces, hijo de puta – Me insultaba

 – ¿Te gusta, eh, putita? – le preguntaba mientras le sobaba las tetas.

 – Soy una golfa. Trátame como una puta. Culéamente fuerte – gritaba ya sin importarle que que estuviera ovulando.

 La puse a cuatro patas, me situé detrás de ella y empecé a meterle y sacarle la polla a empujones limpios. Miraba su hermoso culo y le dije: – que culito tiene sobrina. Estoy por clavártela por ahí.

 – Dame también por culo. Destrózamelo, si quieres…. Soy tuya. – me exigía mientras me sacaba más el culo.

Se la saque del coño y la puse en su culo y entro con facilidad por lo excitada que estaba. Estuve dándole por culo mientras ella se metía los dedos y acariciaba su clítoris hasta llegar a otro sonoro y descomunal orgasmo que la quedó, literalmente, desmayada sobre el sofá. 

 – ¡Me voy a correr, Susana… donde lo quieres!  – ¡Hazlo en mi coño, córrete dentro. Quiero sentir cómo te corres dentro de mí! – me suplicó.

Escuchar eso fue demasiado para mi así que, tras unos segundos follándole el coño, me corrí dentro mientras tenía el orgasmo más bestial de mi vida. 

Estuvimos unos minutos recuperando la respiración hasta que me pidió que me fuera no sin antes prometerme que, cuando se volviera a terciar y sin forzarlo, repetiríamos experiencia.

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