La Chica de grandes Tetas

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Advertencia: es un relato duro, pero creo que muy morboso. El No consentido es un acto repugnante pero como fantasía no hace daño a nadie. Tomenlo solo como eso, fantasía, en a realidad estos actos son de lo más despreciables que puede hacer el hombre

María es una mujer felizmente casada. A sus 28 años tiene una vida perfecta. Está casada con Raúl, un adinerado empresario de 34 años y hace 6 meses tuvieron un precioso niño, su primer hijo. 

María siempre ha sido una mujer de bandera, de auténtico escándalo. 1.67 de estatura, pelirroja con cabello algo corto, a los hombros, ojos verdes, labios sensuales… Un rostro esculpido por los dioses. Sin embargo su belleza se opaca ante sus dos mayores atributos. Y es que María posee un par de tetas espectaculares. Dos auténticos balones de fútbol, enormes, redondos, firmes, lo cual, contrastando con su delgada silueta la vuelven aún más espectacular. Desde que era una adolescente poseía ya unos pechos enormes, por lo cual siempre ha sido apodada, por todos los hombres que la conocen y la desean, como “la buenota”, ” la sabrosa” o mayormente como “la tetona”.

A María no le gustaba para nada mostrar sus pechos, al contrario, se sentía sumamente acomplejada. Debido a ello era muy extraño verla usando escotes. Usualmente vestía playeras o blusas cerradas, que no obstante no podían obtener el tamaño de sus tetazas, de hecho las hacían lucir más espectaculares. Ver a la hermosa, recatada, delicada y fina María caminando con esas blusas que parecían estallar por no poder contener aquellos enormes pechos era todo un deleite. Ni que decir de verlas botar cada que corría o siquiera caminaba. Cada hombre que conocía era atrapado por su belleza y sus atributos. Y es que además María posee una cara de niña buena, de eterna lolita que contrasta con sus enormes pechos. Una fantasía andando…

Así pues llegamos al momento inicial de nuestra historia. Nuestra estrella quedó de verse con su adorado marido para acudir a festejar su aniversario de bodas. Para ello María decidió vestirse sexy por primera vez en mucho tiempo (aunque a ella cualquier atuendo le sentaba sensual). Se puso una falda ajustado que resaltaba sus amplias caderas (bien podría tacharsele también de una mujer “culona”) y una blusa escotada. Decidió usar una sexy lencería carisima que apenas podía contener sus enormes pechos. Cabe resaltar que su esposo era un caso muy extraño pues nunca se había visto obsesionado por los pechos de nuestra protagonista. Algo que sin duda contribuyó a que María se enamorara de él.

Así pues María llegó a la oficina de su esposo. Se besaron y salieron en su camioneta hacia su restaurante favorito. No pasó ni una calle cuando en el primer semáforo una furgoneta los interceptó. 5 tipos bajaron fuertemente armados y se llevaron a la pareja.

María y Raúl despertaron completamente desorientados. Estaban amarrados a una silla dentro de lo que parecía ser una sucia bodega. María, un poco más despierta que su esposo, alcanzó a escuchar una conversación del otro lado de la puerta que la aterró.

-Hicimos un gran trabajo, chicos. 

-Y que lo digas. Vaya pasta que nos vamos a llevar

-¿y tu en qué pensáis, mono?

-A mi la pasta me imorota un bledo. Yo lo que quiero es follarme a esa belleza.

-El mono tiene razón. Habéis visto a la tía?

-Joer macho que si la he visto. Es una autentica jaca. Vieron las tetas que se carga? Nunca vi a una tía tan tetona

-Y qué me decís de lo demás? La tía es también culona, está como un tren

-Y tiene una cara de niña buena. De no ser por su DNI pensaría que tiene 15 años. Vaya morbo de tía.

En eso se hayaba discutiendo la cuadrilla cuando apareció el líder del grupo. Se trataba de un individuo feo, algo regordete, de largos cabellos y muy astuto. A diferencia de sus colegas, el líder era un hombre de principios y en cuando advirtió de lo que hablaban les lanzó una importante negativa:

-Ni lo penséis manga de cretinos. Este es un movimiento honrado. El dinero que nos den por su liberación será para financiar nuestro proyecto político. Nada de violencia, no queremos dar una mala imagen ni que piensen que somos igual que los demás 

-venga, míster, insistió desesperado el mono. Tengo que follarme a esa tetona. Si me lo permitís estoy dispuesto a renunciar a mi parte del botín.

-Joder, he dicho que no, y al que la toque a él o al otro prisionero se las verá conmigo.

Los miembros de la banda se fueron visiblemente molestos pero resignados. Temían y respetaban demasiado a su líder como para contradecirle… O al menos hasta entonces…

Al otro lado de la habitación María respiró tranquila. Esos malditos pensaban no conformarse con raptarla sino además abusar de ella, por suerte el que se oía el líder parecía tener escrúpulos y le defendió de esa manga de salvajes. Pudo entonces sentirse más tranquila y se quedó dormida.

Horas después, el líder ingresó a la habitación de la pareja. A decir verdad se impresionó. No había visto con detenimiento a María. Hace un par de meses habían decidido dar el golpe de raptar al joven matrimonio para obtener dinero que les capitalizara, había visto de lejos a nuestra protagonista y le había parecido atractiva pero de cerca era realmente asombrosa. Era verdad lo que oyó decir a sus subalternos. Al verla en su rostro parecía una auténtica lolita, una “teen” hermosa y deseable, llevaba aún una tiara de orejas de gatita que se había colocado para gustar a su marido en su noche especial. Esa tiara la hacía lucir como una colegiala sensual y buenisima… Ni que decir de sus muslos, su estrecha cintura, sus amplias caderas y sus pechos enormes. Con justa razón le apodaban “la tetona” pensó… Se descubrió entonces completamente empalmado viendo a esa diosa dormir. Entonces recobró la cordura y despertó a la pareja.

-Vamos, despertad

-Tranquilo amigo, dijo temblando Raúl, le daremos todo el dinero que quiera pero no nos lastime

María solo sollozaba.

-Es justo lo que vine a deciros. No pretendo haceros daño, sólo quiero que contribuyas a la causa. Os daré dos días para que me deis el número de alguien con quien podamos contactarnos. Si nos dan la cantidad requerida (le extendió entonces a Raúl un papel con el importe solicitado) os dejaremos ir sanos y salvos.

A Raúl le volvió el alma  cuerpo, la cifra exigida era alta pero podía cubrirla sin problemas. Inmediatamente proporcionó el número de su contador y amigo fraternal para que a través de él se liquodara la cifra y les dejaran en paz.

El líder de la banda se sintió muy complacido y llamó de inmediato. No hubo problema, en 5 minutos se arregló el pago y la liberación. En la noche se les entregaría el dinero y a la postre liberaría a sus rehenes. Pan comido. Repudiaba la violencia así que esta negociación a pedir de boca le resultaba sumamente gratificante. Volvió a la bodega para comunicarle la resolución a la pareja. Les dijo que dado que habían comparado como pocos les permitiría asearse y comer antes de retirarse. Raúl y María agradecieron y fueron llevados a una habitación en forma.

Horas después su destino cambió totalmente…

Nuestro protagonista recordó que no había llevado cobijas a la pareja y la temperatura arreciaba con dureza así que ingreso en la habitación para proporcionarles algo con que abrigarse. Al momento de entrar quedó petrificado…

María acababa de salir de bañarse. Llevaba el cabeo recogido en un nudo hacia arriba. Con una toalla trataba de secar sus enormes y redondos senos no cual era complicado pues sus manos no abarcaban el tamaño de sus generosas tetas. El líder quedó anonadado al ver lo enormes y preciosas de aqueas tetas. Tan grandes, redondas, firmes, suaves… María quedó a su ves helada al ver a aquel hombre viéndola casi salivando. Inmediatamente trató de cubrirse y se ruborizó. El líder arrojó las cobijas, se disculpó y salió.

Inmediatamente se tendió a dormir pues debía levantarse en solo unas cuantas horas a realizar la transacción. No pudo dormir. Cada que cerraba los ojos veía a “la tetona”, esa hermosa mujer y se imaginaba haciéndola suya, mamando, estrugando, mordiendo esos deliciosos y enormes pechos.

Poco a poco la perversidad venció a sus principios.

Él era un hombre más bien feo, siempre había tenido mujeres normales, poco atractivas. Y ahora, en el cuarto de a lado, se encontraba la mujer más hermosa que vio en su vida, por si fiera poco también era la mujer más buena que jamás había visto. Podía ser suya si así lo decidía… Loco de excitación se paró de un salto e ingresó a la habitación de la pareja.

La vio ahí, durmiendo, indefensa y hermosa. De un golpea despertó, la levantó de la cama, arrojó a su marido al piso y le amarró a una silla. 

María no entendía que pasaba, primero pensó que llegaba al fin el momento de recuperar su libertad, hasta que vio algo diferente en los ojos del guerrillero. La lujuria que tantas veces había visto en los hombres que la deseaban, pero en esta ocasión la lujuria era mucho más intensa…

El hombre le arranco la blusa como un salvaje, no tenía tiempo que perder, quería disfrutar de esa ” jaca tetona” de una buena vez. Al verla quedó petrificado de nuevo. Llevaba un sujetador sumamente sexy, color morado, de seda fina, muy grande y en el que sus pechos parecían a nada de explotar. 

-Dónde tienes la tiara? 

-De de de que haabb habla? Dijo María horrorizada

-La de garita!!! Gritó impaciente el captor

María fue y se la mostró. Inmediatamente y de un grito se ordenó que se la pusiera. Ahí comenzó su calvario.

En otra habitación el resto del grupo dormían plácidamente. A uno de ellos, “el mono” lo despertaron unos ruidos intensos. Se oía un crujido, alguna especie de gritos y gemidos. Acudió a la habitación de donde provenían y el espectáculo lo dejó atónito.

Su jefe estaba desnudo, con una pistola en la mano derecha.

Debajo de él, aplastada estaba la “buenota”, la ” tetona” la mujer más deliciosa que había visto.

La pelirroja estaba totalmente desnuda salvo por sus sexys orejas de gatita. Lloraba desconsolada y emitía constantes gemidos quejándose mientras suplicaba al líder que se detuviera. Sus enormes pechos se aplastaban contra el torso peludo del jefe. La cama rechinaba por la violencia con la que el jefe la embestía

-Ahhh noooo, por favor detengase! Se lo imploro, me hace daño.

-Ahhh ahh ahhh. Perdoname pero es que estas demasiado buena. Eres una mujer deliciosa, tengo que hacerte mía!!!

La embestía con dureza. No sabía que hacer con esas tetas de otro mundo. Las amazaba, las besaba, las lamía, se las mordía…

-Por piedad!!! Ni mi esposo ni yo le hemos hecho nada. Prometió dejarnos en paz, clamaba la pelirroja mientras sollozaba.

-ahhh jjhhhhaaa. Toma, toma!!! Lo siento, eso te pasa por tetona! Si fueses cualquier otea te habría dejado ir pero debes de ser mía, eres la mujer mas buena y hermosa que hay y voy a follarte hasta el cansancio!

Entre tanto el mono miraba totalmente empalmado. Era increíble. Ya llevaba al menos 7 minutos follandosela. La escena era de lo más morbosa. Aquella diosa estaba siendo follada bestialmente. Sus enormes pechos se aplastaban contra el torso de él. Emitía gemidos constantes mientras se mordía un labio y arañaba a su victimario. 

De pronto el jefe decidió cambiar la postura. 

La puso encima de él y comenzó a bombearla

El movimiento de sus enormes senos que se movían de un lado a otro a medida que el la embestía era hipnótico. Él no dejaba de llamarla “tetona deliciosa” mientras ella se lamentaba y sollozaba. Siempre supo que esos senos tan grandes, esa cintura, ese trasero, su cara de niña buena le traerían problemas. Al final sucedió y de la peor manera. Finalmente terminó. El líder se tiró exhausto sobre la vieja cama mientras María lloraba desconsolada. Trató de levantarse para vestirse cuando él le gritó:

¿A dónde crees que vas? Esto no ha terminado. Estás más buena de lo que pensé. A partir de ahora serás mi mujer. Vas a hacer una cubana con esos tetones, voy a hacerte mía cada noche. Desde hor serás mi mujer…

Continuará.

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