El señor Lopez

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Había conseguido aquel trabajo hacia varios meses y me iba poniendo a tiro. Las cobranzas eran muy divertidas, principalmente porque tenía que andar en las calles que era lo que mas me gustaba, digo, no tenía que estar encerrada todo el día en un lugar. Además pensaba seguir estudiando el año entrante así es que aquel trabajo me tenía ocupada.

El clima estaba fantástico aquel día.  Caminaba sin preocupaciones.

De pronto el corazón me dio un salto. Un extraño pensamiento me asaltó. Estaba cerca de la casa del señor López. Un cosquilleo hormigueó en mi entrepierna.

Debía pasar a cobrar por allí. Tenía claro que era cerca del mediodía, según el pedido del propio cliente. Su esposa dormía hasta tarde y no quería que la molestaran.

Aquel macho maduro me gustaba desde el primer día que lo vi. Era alto y de buen porte. Aún conservaba unos músculos marcados, en sus brazos, que es hasta donde lo pude llegar a ver. Sus ojos marrones profundos, su voz grave aguardentosa, siempre largando un aliento a menta. Me gustaba y llegué a fantasear con el. Le dediqué muchos orgasmos en la intimidad de mi habitación, sobre todo en las noches en que no me veía con mi novio. No sé si el me veía como un crío, a pesar de mis diecinueve añitos, pero creí  notar varias veces que no le era indiferente.

Mi cuerpito bien formado para la edad, mis ojos color almendras, mis tetitas portentosas y ni hablar de mi trasero, hacían de mi, sin duda, una chica interesante y bien formada.

En fin, seguí caminando,  y cuando quise acordar estaba frente al hogar de aquella familia.

Había pasado el mediodía y el sol estaba pegando un poquito fuerte. Toque el timbre. Espere unos minutos y volví a tocar, tal vez no había nadie, bueno, me consolé pensando que volvería la semana entrante. Estaba pensando en eso cuando la puerta se abrió.

Allí estaba aquel formidable hombre maduro, que a mi me tenía loquita, sonriendo y mostrando su perfecta dentadura, tal vez postiza, pero a quien le importaba eso.

__¡Hola como estas preciosa!!__ perdón, pensé, poniéndome roja de la calentura. Sentí que mi entrepierna depilada y deliciosa se mojaba por completo.

__¡Como estas!__ saludé como pude, y mostré mi sonrisa picara y de putita calentona.

__¡Veo que vienes a cobrar!

__¡Sé señor López…!

__¿Señor López?__ pregunto el siempre sonriendo y tomándome a broma.

__¡Bueno…es que…!!__ balbucee como tonta

__¡Pero entra, entra, que el sol esta quemando!!__ la que estaba quemando de calentura era yo. Entré.

__¿Quieres beber algo fresco?__ preguntó muy suelto de cuerpo

__¡Un poco de agua!

__¡Polo!

__¡Os, si, si Polo!__ volví a repetir no sabiendo si era apodo o nombre

__¡Es mi apodo!¡Así me dice todo el mundo!

__¿Todo el mundo?

__¡Bueno los que me conocen!!__ sonrió y extendió el vaso a mi mano. Bebí sintiendo la frescura del líquido pasar a través de mi garganta seca.

__¡Siéntate preciosa!!__ volvió a decir y los pelitos del brazo se me erizaron junto con los pezones que se me pusieron muy duritos, entonces pensé desconociéndome, vaya que eres puta Viole.

Senté y cruce las piernas para que las viera bien vistas. La mini que llevaba casi se me sube a la garganta pero lo disfrute muchísimo. Vi la mirada de fuego del hombre sobre mis muslos morochos y bien torneados. Los deseo y yo desee que los deseará, me encantó y me puso mas ardiente todavía.

__¡Vienes a cobrar!

__¡Si, creo que la hora esta bien, para no molestar a tu mujer!!__ dije buscando algo para decir

__¡Si, pero si hubieses venido mas temprano hubiese estado bien!!

__¿Así?__

__¡Ella no esta, tuvo que viajar a cuidar a su madre y pasara unos días lejos de aquí!!__ la baba se me cayó. Un hilo de mis jugos me corría por la pierna, al menos, creía que eso pasaba. Una corriente de lujuria y alivio corrió por todo mi cuerpo. estaba tan dispuesta a cogerme a aquel tipo que los sentidos empezaban a alterarse.

__¡Tienes muy lindas piernas!__ dijo el sonriendo y observándome como si fuera una entrevista de algo.

__¡Ten cuidado!!__ dije sintiéndome con el poder

__¡Aha, crees que me gustas!!__ dijo el no sé si como una afirmación o pregunta

__¡Tal vez!!

__¡Engreída!!__ soltó riéndose fuertemente y moviendo su pecho, que se inflaba con el aire de la risa.

__¡Bueno lo siento si no es así!!__ dije moviendo mis piernas de tal modo que se viera con descaro mi tanga blanca.

__¡No me gustas!!…¡Me afiebras!!¡¡Me tienes loco!!__ dijo acercándose a mi boca yo podía sentir su aliento fresco golpear en mi cara sonrojada y caliente.

Corrió mi pelo de la cara.

__¡Sí me tienes loco, hasta he soñado contigo!!!

__¿Y que sueñas?__ dije riendo

__¡Oh que te veo desnuda y me llamas y quieres que te toque!!

__¡Guauuu!__ rozo mi cara con sus dedos grueso y varoniles. Estábamos tan cerca que lo único que hice fue acercar un poco mas mi boca para que el se metiera con su lengua en mi boca.

Sus labios se pegaron a los míos y su lengua empezó a escarbar muy dentro. Yo gozaba como perra, sentía mi entrepierna mojarse a cada instante. Nuestros gemidos empezaron a desbordar aquel sitio.

Sus manos prontamente atraparon mis pechos. Mis pezones estaban duros y especialmente excitados. Los amasaba con pasión y descontrol. Desordenadamente. Como si quisiera ahogar todo el tiempo en que deseo hacer eso.

Bajo a mi cuello y lo chupo, luego lo mordió, sin dejar de babear y recorrerlo con la lengua.

__¡Ahhh Viole eres una belleza, me enfermas, ahhh!!¡¡Quítate esta ropa!!¡¡quiero verte!!__ me puse de pie sonriendo salvaje y desprejuiciada, muy puta, diría, como su hubiese estado esperando que todo aquello ocurriera.

Quite mi remera y mi sostén blanco y justado apareció. El suspiraba ansioso y duro. Haciendo unos movimientos de cadera, fui quitando la mini y mi tanga pegada al cuerpo apareció, el no pudo evitar gemir, sus ojos delataban que no siempre veía a pendejas desnudas. Mi sostén cayó al piso y las dos tetas con los pezones completamente gordos y duros aparecieron ante los ojos de aquel macho maduro caliente y al rojo.

__¡Ahora lo de abajo, pero date la vuelta!!__ me giré siempre eróticamente, emulando a las actrices porno, que por otro lado, tan bien se mueven.

La fui quitando lentamente, sentía su respirar agitado. Por fin llegue al piso y con mi culo en punta hacia el.

__¡Ohh dios mío, que culo hermoso tienes Viole!!!__ me di la vuelta y lo quedé mirando, ya se había quitado la ropa que tenía puesta, y su machete duro y alzado me esperaba.

__¡Ven aquí preciosa!!__ dijo y señalo sus rodillas. Allá fui a sentarme y con mis manos rocé aquel portentoso instrumento. Solo lo toqué al pasar, y el hombre se prendió a mis tetas que a esa altura estaban rozagantes y duras. Las chupo, metiéndolas casi todas en su gran bocota. Mordisqueó los pezones, eran frutas jugosas para el. Parecía desesperado. Parecía que hacía años no tenía un par de tetas a su disposición. Yo jugaba con mi clítoris y tenía uno tras otro de mis jugosos orgasmos. Jugaba con el botón.

Sus dedos reemplazaron los míos. Abrió bien los pliegues de mi cuevita que manaban líquidos sin cesar.

Hundió un par de dedos y empezó  ir y venir dentro de mi, sin dejar de chupar mis pechos, de mordisquear y pasar su lengua por mis duros pezones alertas.

__¡Polo, que lengua tienes, eres un maestro, me encanta!!__ decía entre dientes, explotando una y otra vez. Enseguida tomo una de mis manos. Las guió cual profesor, entre gemidos y soplidos y gruñidos. La barra de carne palpito al contacto de mis dedos frenéticos y salvajes. Apreté la herramienta. Muñeco elástico y rocoso. Grueso. Latía y me enloquecía cada vez mas.

__¡Viole porque no pruebas este bocado!!

__¡Me encantaría!!__ dije y allá fui, saliendo de la silla de sus rodillas, fui al piso y la que se coloco de rodillas fui yo. Abrió un poco ls piernas y acaricié con la lengua la cabeza grande y roja. La rodee con mi molusco. Luego la apreté un poco y le di besitos casuales. Los ojos del macho maduro estaban en blanco. Su fuerte pecho se inflaba y parecía mucho mas grande. Lo masajee. Subía y bajaba aquel pedazo de carne. Al fin lo tragué hasta el fondo llenándolo de saliva. Chorreaba por el feliz mástil. Mi boca trataba de meterlo entero. Sopese sus bolas llenas y redondas, con todo el néctar que pronto sería para mi. Los dedos pasaban y crispaban al hombre que bufaba tragando saliva. Acariciaba mis cabellos. Los tiraba. Me levantaba la cabeza y luego la dejaba caer sobre su barra endurecida.

__¡Ahhh Viole que boquita salvaje!!¡¡Como la chupas, eres increíble, muy putita!!

__¡Si papi, soy tu putita!!__ decía yo largando un poco aquel vibrante pedazo, para luego volver a comer. Estaba tan húmedo, tan duro, tan rico, me encantaba chupar esa poronga. Apretujaba sus bolas, el hombre gemía hasta que no aguantó mas mis chupadas y sacando mi boca, hizo que me sentara a horcajadas, para clavarme aquel puñal en lo mas honde de mis entrañas.

Mi vagina se tragó aquel sable. El macho maduro me daba pequeños chirlos en mis duras nalgas y esto me llevaba a una temperatura mucho mas fogosa. descubrí que esos golpecitos me encantaban. Y mucho mas me gustó cuando un dedo intruso se coló en mi ojete que se abría gustoso de ser penetrado.

Subía y bajaba de aquel perno enterrado a fondo. Sentía que mis fluidos caían entre mis muslos. Bañaban la herramienta y las bolas de Polo que me sacudía y hundía sus dedos en mi ojete.

__¡Ohhh que culito apretado tienes, me encanta, ahhh!!!__ decía el hombre mientras clavaba su daga en mi vagina explosiva. Sus dedos juagaban en mi culito que se dilataba húmedo y caliente. Pensé entre tanta delicia y placer, que aquel hombre retenía bien sus acabadas. Mi novio ya habría acabado diez veces.

Pero aquel garrote hundido en mi chorreante conchita se metí hasta el fondo y se hinchaba, se inflamaba pero no tenía pensado terminar aún.

__¡Me tienes tan caliente cachorrita!¿Te gusta como lo hago?

__¡Claro papi, me encanta, ahhh, me haces acabar a cada rato!!__ el hombre enloquecido metió su lengua gorda adentro de mi boca sedienta. Chupo mi lengua sin dejar de taladrar mi vagina. Su lengua se movía crispada, nuestras barbillas se bañaban de saliva por todos lados, incontrolable, nuestra calentura era tremenda.

Siempre me gustaron los hombres maduros, este me encantaba claro. Pero no siempre tenía la oportunidad de intimar con alguna. Está vez se me había dado. Y la verdad es que era un macho formidable. Estaba disfrutando tanto como yo de aquella cogida. hora se había apoderado de mi cuello y lo chupaba con fruición, mordiendo penas para no dejar marcas.

Dejo de mover su pijota dentro de mi cueva, es más la saco, yo extrañada deje hacer lo que tuviera en ganas.

Se movió mirándome y sonriendo, se puso detrás de mi y agachándose su lengua se perdió en mi agujerito abierto y dilatado. Muy caliente su lengua se regocijaba yendo hasta muy adentro. Arrancaba gemidos de los mas profundo, nunca me habían chupado el ojete de esa manera. Movía su lengua de un lado a otro, escarbando, profundo, yo sacaba mi hermosa cola hacia atrás para que el profanara ese sagrado lugar.

__¿Quieres que entre en tu culito?__ pregunto sobriamente

__¡Ohh si papi quiero que me hagas la colita, si anda, hazlo!!!__ contesté con mi mejor voz de gata putona y alzada. Aquel anillo estaba abierto y repleto de agua de su boca. Espere. El paso su garrote por aquella entrada. Una calentura creciente se apoderaba de mi cuerpo y de mi culito.

Apoyó aquel hermoso garrote y empujo suave. No quería hacerme daño. Lento fue empujando. Sus soplidos lo hacían aún mas caliente a aquel encuentro.

Su pedazo fue resbalando  hacia mi interior receptivo. Me quejaba pero igual estaba ardiendo. Afiebrada. Deseaba como loca ser penetrada de una vez por atrás. El señor López fue haciéndome sentir su poronga de a poco.

Al cabo de unos momentos todo el pedazo estaba cómodamente instalado en mi trasero, que disfrutaba de aquel pedazo de carne grueso y largo. El hombre maduro empezó a ir y venir dentro del túnel. Mis quejidos se transformaban en alaridos y gemidos.

__¡Ohhh cariño veo que disfrutas mi pedazo!!!

__¡Me encanta, ay, y, ay, dame toda tu carne!!!

__¡No te vas a olvidar de esta cogida, te lo prometo!!!__ apuraba sus embestidas, abriendo mi agujero un poco mas. Sentía el roce de su perno en los pliegues del anillo, como se llenaba cada poro de mi piel. Cada centímetro, me tenía tomada por completo, yo sacaba mi cola y empujaba hacia atrás y el hacia adelante, sentía como sus bolas golpeaban con mis nalgas.

Disfrutaba cada sensación. El estrujaba mis tetas y pellizcaba de tanto en tanto mis pezones. Tenía un orgasmo y al rato otro. Chorreaba fluidos por todas partes. Y el iba y venía dentro mío. Completándome.

__¡Eres mi perrita!!¡Ahhh me encanta tu culo!!¡¡Ohh si, preciosa, quiero llenarte de leche!!__ el apuraba de a poco las bombeadas. Mordía mi espalda. Se aferraba a mis caderas y me pegaba a el. Chupaba mis orejas, las  lamía. Y volvía a apretar mis pechos. Todo en fracciones de segundos. Su garrote se inflamaba cada vez más, a cada embestida de su furioso instinto. Gemía y decía palabras sueltas. Se detenía y volvía a empezar un poco más veloz. Sacaba enteramente su garrote y lo volvía a clavar, está vez de forma  violenta. Parecía que se rasgaba mi piel, que mi culo se agrandaba más y más, sin embargo, nada mas lejos del dolor, seguía gozando de pleno . Seguía horadando mi ojete deliciosamente. Parecía que no iba a acabar nunc. Tenía un control increíble. Su fogosa herramienta se metía en mis entrañas, se hundía sin piedad. El se acostaba en mis espaldas, casi derrumbado sobre mi. Daba pequeños golpecitos que me resultaban exóticos y calientes.

Al cabo de unos momentos se prendió fuertemente de mis senos, se acerco a mi oído y me decía suave, de forma casi agónica “Aquí tienes mi leche, putita, es toda tuya, tómala, gózala, si, es para ti, toda, toda mi leche es tuya, quiero que te choree y que la tragues con tu colita”. Estábamos incendiados los dos. Su descarga no paraba. Fue increíble. Tenía semen acumulado, parecía de años. Largo escupitajos a mansalva. Llenando todo mi ojete.

Luego estuve un rato chorreando leche, mientras hablábamos tirados en el sofá.

Pase toda la tarde con aquel hombre insaciable. Me cogió de todas las formas que nunca imaginé o que hasta ese día nunca había probado.

Claro que regresé muchas veces mas. Nos vimos en otros lugares y lo hicimos en lugares atrevidos y locos.

Me enseño muchas cosas en materia de sexo y también porque no de la vida.-

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