Trabajando como Bibliotecaria en una Prisión

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Luego de una ardua, frustrante y agonizante búsqueda de empleo, finalmente luego de meses sin trabajo, logré obtener un empleo como “bibliotecaria” no es en absoluto algo asociado a mi carrera pero no me puedo dar el lujo de desaprovechar esta oportunidad.

El sitio no es el más adecuado para una mujer joven y atractiva de 25 años, me dirijo rumbo a la cárcel de hombres, si, ahí es donde empezaré a trabajar, debo estar loca por aceptar trabajar allí pero las deudas ya no esperan más, y la paga es realmente muy buena para ser una simple bibliotecaria.

El director de la cárcel me recibe en su oficina para ultimar unos detalles luego de hacer unos breves trámites con el encargado del personal.

– “Tú debes ser Verónica, verdad? Adelante por favor”.

– “Si señor, gracias”.

– “Soy el director de Prisión”.

– “Un gusto conocerlo director”.

– “Bueno Verónica, veo que todos tus documentos están en regla, estoy casi que en la misma posición que tu, hace solo una semana que empecé, pero en lo que te pueda ayudar, solo házmelo saber, espero que tu si puedas con el cargo, revisando todo lo relacionado con la Prisión, me di cuenta de que el cargo de bibliotecaria ha sido ocupado en los últimos 6 meses por cerca de 15 mujeres”.

– “15 mujeres!? Vaya, son muchas. Porque no han durado en el puesto?”

– “Es algo que a mí también me gustaría saber pero como te comentaba, solo llevo una semana. Tal vez es porque solo ese cargo cuenta con presencia femenina, todos los demás son manejados por hombres. Pueden que sientan la falta de socializar con más mujeres tal vez”.

– “Eso no será problema para mí, me llevo mejor con los hombres”

Digo, dando mi mejor sonrisa.

– “Esperemos que tu si nos puedas acompañar por bastante tiempo entonces Verónica”.

– “Eso delo por hecho señor director”.

No puedo negar que estoy nerviosa, es cierto que estoy más acostumbrada a trabajar con hombres pero estamos hablando de reclusos, aunque no tendré contacto directo con ellos, o bueno más o menos, estaré tras una reja de seguridad, así que nada malo me podrá pasar.

A la mañana siguiente ya instalada en mi sitio de trabajo debo decir que no está nada mal, tengo una oficina que está justo después de un pequeño espacio que es donde se entregan los libros, la oficina está dotada de lo necesario, escritorio, una laptop, un sofá, TV, una mesa de reuniones y por supuesto el baño, la oficina conecta a un sótano donde están almacenados los libros todos muy bien organizados.

Mi laptop está conectada al sistema de seguridad así que puedo ver quién ingresa a la “biblioteca” que no es como las que todos solemos conocer, los reclusos leen en un área aparte de donde entrego los libros, que está vigilada por un guardia, así que si alguien viene por un libro, paso el comunicado al guardia y a partir de ahí el recluso es dirigido al área especial de lectura.

El primer día estuvo realmente aburrido, nadie llegó, lleve el almuerzo de la cafetería a mi oficina porque no vi alguien interesante con quién hablar.

El quinto día todo cambio, el director llegó con un grupo de 6 reclusos, me llamo la atención que no parecían pasar de los 40 años, el más joven rondaría los 28.

– “Bueno señores, según sus expedientes, ustedes son los que solían tener más vistas al área de lectura, entre 5 y 6 veces por semana algunos, así que quiero comunicarles que la biblioteca ya está abierta, ella es Verónica, la nueva bibliotecaria”.

Tenía que ser justo hoy que decidí venir en minifalda señor director, pensé, aunque el error era mío al pensar que siempre iba a estar sola sin visitantes como los anteriores días.

Mientras el director hablaba conmigo podía ver de reojo la mirada lasciva de tres de ellos a mis piernas, mientras los otros me miraban el escote sin ningún disimulo.

Solo 3 horas después de que el director se había marchado con ellos, suena el timbre de la reja.

– “Hola preciosa, vengo a darte la bienvenida a tu placentero lugar de trabajo”.

– “Placentero no lo es, eres el primero en venir, ¿En qué le puedo ayudar?” -Pregunto cortésmente-.

– “Solo depende de ti que sea placentero o no”.

Dicho esto sonrió y su mirada se clavó en mi escote.

-“Ricardo, ya cuadre todo con el guardia, es igual que siempre, lo agendamos a él un día en la semana, él escoge el día”

Todo esto lo decía de forma rápida pero tranquila otro recluso que llego de la nada, a él lo recordaba por ser uno de los reclusos que vino con el director hace menos de una hora, me sorprendió y recordé que debía estar más atenta al sistema de seguridad aunque no corría ningún riesgo allí dentro.

-“Perfecto, ese guilipollas nunca se niega porque sabe q puede sacar provecho de la situación”

-“Bueno hermano me voy, disfruta”.

No entendía nada de lo que estaba pasando, el otro recluso no había solicitado ningún libro y era requisito que si accedían hasta aquí, tenían q salir con un libro y pasar si o si la área designada para la lectura. Que mencionarán a un guardia en su breve conversación, me inquieto.

-“Que libro deseas leer Ricardo, me imagino así te llamas por lo que dijo tu compañero”

-“Si, es mi nombre, en cuanto al libro me gustaría, Un Saco de Canicas

Revise en el archivo sistematizado y en efecto, teníamos ese libro.

-“Bien Ricardo, espera unos minutos mientras bajo al sótano por él”

Él solo sonrió y asintió. Baje las largas escaleras q conectaban a aquel sótano, el sótano era de gran tamaño, de aproximadamente unos 40 metros y muy bien iluminado, aún me seguía sorprendiendo la cantidad de estantes y libros con los que contaba está biblioteca para ser de una cárcel, nada que envidiarle a una biblioteca universitaria. El libro se encontraba en uno de los últimos estantes al fondo del sótano, camine sin prisa, utilice la escalera para llegar al libro que estaba en la parte superior. Al bajar unas manos grandes se deslizaron por mis piernas y se abrieron paso por debajo de mi minifalda.

-“Cuidado te caes preciosa”

Sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo, el miedo me paralizó y me impidió seguir bajando la escalera.

-“Baja Verónica, no te dejaré caer, aunque de aquí la vista es muy rica”

Respiraba de forma irregular, mis manos temblorosas se aferraron a la escalera, debía controlarme, bajar esa escalera y correr todo lo rápido que mis tacones y nervios me permitieran, pero había un problema, él, Ricardo obstaculizaba mi única vía de escape.

-“Como puedes estar tan buena, joder es que mira como me tienes”

Paso una mano por su entrepierna y el bulto que había allí era inconfundible. Como pude hablé.

-“Que haces aquí Ricardo, como entraste?”

-“Tengo mi llave personal preciosa, pero luego te diré los detalles y responderé tus preguntas, ahora solo tengo una hora”

-“Una hora para qué?

Pregunté con temor aunque en todo momento pretendía mostrarme calmada ante él.

-“Para darte la mejor cogida que te hayan dado ricura”

Pretendí pasar rápidamente por un lado de él pero su fornido cuerpo me lo impidió, me sujeto de la cintura con sus fuertes brazos y sus manos se posaron al inicio de mi culo.

-“No nos había llegado una perrita tan buena como tú hasta ahora, ¿Lista para que te folle? Porque mi polla se quiere clavar en ti ya, siente lo dura que está por ti”

Dicho esto tomo mi mano derecha y la llevo a su paquete, cerré mi mano en un puño apretado antes de que llegara a su entrepierna.

-“No te resistas perra, así desgarres tu garganta gritando, nadie te escuchará, estamos a unos 100 metro del guardia más cercano y ese guardia sabe perfectamente que te voy a follar hasta que me cansé por una larga hora, así que o coperas o te follo a la fuerza, pero estas ganas de coño me las vas a quitar tu”.

Forzó mi mano hasta q logro que está se abriera y pude sentir lo dura que estaba, parecía tener un buen tamaño, no sabía qué hacer, no sabía cómo salir de allí sin que Ricardo me alcanzara, tenía miedo, mucho miedo, no quería que me lastimara.

-“Por favor déjame ir, te lo suplico”

-“Te dejaré ir”

Abrí mis ojos aún más sorprendida y agradecida, iba hablar para darle las gracias pero con un poco de fuerza giro mi cuerpo y me apoyo en la escalera y se puso tras de mí, Tomo mis dos manos y las sujeto por encima de mi cabeza inmovilizándolas, solo necesito una de sus manos para sostener mis dos manos por las muñecas, se pegó completamente a mí y susurro en mi oído izquierdo.

-“Te dejaré ir solo cuando te haya follado ese coñito que tienes, que si eres la putita que estoy seguro eres, ya debe estar mojadito, ya debes tener ese rico hilo dental blanco que estás usando, lleno de jugos pegado más a tu rajita”

Mientras decía esto se frotaba contra mi culo simulando los movimiento de estar follando y si era posible podía sentir q su verga estaba más grande y más dura de lo que sintió mi mano. Estaba asustada, paralizada pero aún tenía más temor de que sus palabras fueran ciertas, de que mi cuerpo me traicionara, porque empezaba a sentir como mis pezones se empezaban a endurecer y empezaba a sentir lo que parecía una ligera humedad entre mis piernas. Retrocedí con fuerza con mis caderas intentando inútilmente que mi culo golpeara violentamente su polla, que debía estar sensible y esto me diera tiempo para correr, pero lo único que hice fue calentarlo más.

-“Ahh, así nena, ya estás cediendo. ¿Eso quiere decir que estás deseosa de que te folle cuanto antes, verdad nena?

-“Déjame ir Ricardo, si quieres te consigo una puta para tu próxima visita conyugal”

-“Para que quiero otra puta si ya tengo a la mejor”

Forcejee con él y restregando mi culo en su polla logré girar de nuevo siendo aún sostenida por las muñecas. Tenía que calmarme y pensar con cabeza fría si quería lograr algo. Acerque mi cara aun más a la suya, nuestra distancia era mínima, pude apreciar mejor su rostro y me di cuenta que Ricardo era realmente muy atractivo, sus ojos azules y cabello negro era un conjunto que secretamente me encantaba, me quedé hipnotizada mirando su boca, hice ademán de besarlo pero el amarre que tenía su mano en mis muñecas no me dejó acercar más, él lo noto y aflojó un poco el agarre, me acerque y pase mi lengua por su labio inferior y luego lo chupe suavemente, chupe de nuevo jalando su labio con los míos, introduje mi lengua en su boca y se la chupe con ganas, chupe toda la extensión de su lengua y empecé a notar su respiración irregular, lo bese de la forma más caliente y provocativa que pude y hubiera besado antes, tome su labio otra vez, esta vez entre mis dientes, lo jale y mordí con todas las fuerzas que pude reunir.

-“Ay maldita puta de mierda mi labio!!!”

Retrocedió un poco llevando sus manos a su boca, aproveche esos segundos para salir corriendo pero no avance más de 3 metros cuando ya me estaba sujetando con más fuerza que antes los brazos.

-“Lo quieres a las malas? Crees que te puedes escapar puta? Que parte de que te voy a follar si o si no entendiste?”

Me jalo el cabello y paso su lengua desde mi cuello hasta mi oreja derecha, me llevo a empujones a una mesa que dividía una de los últimos estantes, de un manotazo quito los libros que estaban listos para ser llevados a los estantes y me puso contra ella, me dio una bofetada en la cara.

-“En tu puta vida vuelvas hacer eso”

Lo siento, dije con un hilo de voz que él escucho

-“Tu conchita lo va recompensar”

De un tirón el botón de mi falda salió volando, bajo mi falda con mis bragas de un solo movimiento. Soltó una carcajada que me dejó confundida.

-“Lo sabía, dices que no quieres pero tu coño no opina lo mismo”.

Me mostró las bragas y estaban muy húmedas, pasó su lengua probando los jugos que había en ella y eso de alguna manera hizo palpitar mi coño, cerré las piernas ante esta sensación.

-“Que rico sabor tiene esa concha, uff lo que me voy a comer”.

Sin el menor esfuerzo me levanto y sentó en la mesa, iba a quitar mi blusa con la misma violencia con la que quito mi falda, no podía darme el lujo de que la rasgara y salir frente a mis compañeros de trabajo con las tetas al aire, se sorprendió cuando por voluntad propia empecé a liberar lentamente los botones.

Me inclino hacia atrás hasta que mi espalda quedó apoyada en la pared dejándome ligeramente sentada en la mesa, ver qué desabroche mi blusa hizo que la hostilidad en el fuera bajando gradualmente, abrió mis piernas y pude constatar que era imposible ocultar cuan húmeda estaba ya. Llevaba meses sin follar, de ser sexualmente activa pase a casi tener telarañas en mi coño, era de esperarse que aunque prácticamente en un principio me estuviera conduciendo a una inminente violación, mi coño por tanto tiempo sin tener atención, estuviera increíblemente bien lubricado, porque extrañamente en Ricardo podía sentir que aunque en efecto me quería follar si o si, sentía que quería que yo también lo disfrutara.

Arrastró una silla de sentó en ella me sujeto con fuerza de las piernas y lamió mis jugos que ya empezaban a mojar mi ano, intenté cerrar las piernas pero él con fuerza las abrió más.

– “No hagas que pierda la paciencia, dejemos de jugar, sé que quieres que te folle, tu coño está prácticamente chorreando, sino fueras una puta ya hubieras intentado escapar de nuevo pero en lugar de eso te estremeces con el toque de mi lengua, podemos hacer esto a la fuerza o puedes disfrutar y tener una buena follada”.

Tenía razón, nadie me salvaría de esto así que si no quería ser lastimada, tenía que cooperar.

Tome su cabeza con mi mano derecha mientras con la izquierda abría mi coño más para él.

-“Vas a seguir hablando o me vas a follar de una vez hijo de puta”

Con mi mano derecha lleve su cabeza a mi coño y él ya no lamió sino que succionó todo lo que pudo mis jugos hasta dejarlo limpio, los sonidos de succion y de cómo sus labios comían mi coño me estaban empezando a volver loca. Llevo su lengua a mi clítoris y no pude evitar que un gemido saliera de mi boca, lo chupó con sus labios suaves que no sufrieron casi ningún daño en mi fallido intento de huir. Su lengua penetró mi entrada y apreté más su cabeza en mi coño, supo enseguida que eso me gustaba así que repitió esto una y otra vez llegando cada vez más profundo, dos de sus dedos comenzaron a masajear mi pequeño botón de placer y mi coño no paraba de lubricarse, me estaba acercando peligrosamente al orgasmo pero mi orgullo luchaba contra el. Ricardo dejo de penetrarme con la lengua pero dos de sus largos dedos tomaron el relevo, volvió a chupar con sus labios mi clítoris y un dedo de su mano izquierda empezó a estimular mi ano, esto era más de lo que podía soportar.

-“Yo..Aaahhh, umm, ahh”

-“Si, así nena, déjame escucharte gemir”

-“Aaaaahhh….ooohh..ohh…aahh! joderrr”

No lo hacía con el ánimo de excitarlo más, pero ya no podía acallar más mi cuerpo, era inevitable que no sintiera como las paredes de mi vagina apretaban cada vez más sus dedos, el aceleró el ritmo de sus dedos y el poco sentido común que quedaba de mi abandono mi cuerpo haciéndome gemir como lo que él me había llamado, una puta.

-“Eso es putita, córrete, mira como estas chorreando, eres una delicia.

Llevo su lengua a mi entrada y como si de la mejor bebida de tratará, bebió y succionó toda mi corrida.

Inicie mi vida sexual a los 16 años, con 25 años ya muchos orgasmos habían pasado, pero nunca había lubricado de esta manera, nunca, no estaba mojada, estaba empapada.

Él se levanto y acerco los dos dedos con los que me había penetrado, antes de que tuviera oportunidad de hablar, abrí mi boca y los lamí, pase mi lengua por ellos y luego los introduje en mi boca.

-“Parece que has cambiado de parecer. ¿Quieres que te folle?”

– “Cuanto tiempo nos queda?”- Pregunté.

Miro el reloj en mi muñeca.

– 40 minutos, ¿Por qué?

Me baje de la mesa y note que él no hizo ningún movimiento que indicara que iba a detenerme en caso de que quisiera huir, pero tampoco era que lo necesitará.

Tome la silla que él había usado hace solo un par de segundos, la puse frente a él y baje su pantalón lentamente mientras lo miraba a los ojos.

– Porque es tiempo perfecto para mamarte la polla y luego me folles, necesito que me abras el coño, necesito que me folles duro Ricardo, lo acepto, seré tu puta, seré tu perrita durante los siguientes 40 minutos, tienes suerte de que lleve sin sexo tanto tiempo, meses, tú me vas a quitar las ganas y te las quitare a ti también.

Ahora podía ver su verga en toda su extensión, larga, gruesa, dos características que me encantaban y que pensé lleque a tener antes, la de mi ex novio era grande comparada a las otras vergas que ya me habían cogido, pero la de Ricardo le ganadaba por unos 5 centímetros, ligeras venas se marcaban, sus huevos eras gordos y no colgaban flácidos como los de muchos, estaba bien depilado y limpio, se notaba que Ricardo gozaba de privilegios en esta cárcel.

-“Te gusta lo que ves?

-“Me encanta, la tienes justo como me gusta pero ningún cabrón de los que me ha cogido la ha tenido así.

-“Hasta aho…Ahhh”

No pudo terminar la frase porque me trague su polla hasta la mitad, lo agarre de las nalgas y lo hice mover hasta quedar apoyado en la mesa, podía sentir un ligero sabor salado que me gustó, retrocedí cabeza hasta casi sacar su polla de mi boca pero antes de hacerlo volví a tragármela introduciendo más de la mitad, repetí el movimiento y cada vez iba tragando más hasta que conseguí no sé cómo, tenerla toda en mi boca, antes de que las arcadas se hicieran presente, retrocedía y volvía a repetir lo mismo hasta que mi boca se fue acostumbrando a su tamaño.

-“Ummm qué rico la chupas puta”

Él, llevado por la calentura, entrelazó sus manos detrás de mi nuca y comenzó literalmente a follar mi boca, sin darme cuenta lleve mis dedos mi coño y comencé a frotar mi clítoris con movimientos rápidos.

-“Si, sii…ohh, sii nena, sigue así”

Dicho esto soltó sus manos de mi nuca y se aferró al borde de la mesa fuertemente, comprendí ese sigue así y continúe el vigoroso, el fuerte movimiento que él había impuesto, no baje la velocidad ni la fuerza un segundo, note sus dedos tornarse blancos por la fuerza con la que agarraba la mesa y también note que el sabor salado aumentaba en volumen, se correría en cualquier momento, deje la estimulación de mi coño y lo agarre fuerte de sus caderas, aumente la presión de mi lengua en el tronco de su polla.

-“Me corro, no puedo aguantar más, síii..si..así…chúpala así nena”.

Tuve tiempo de retirar mi boca pero no quise hacerlo, recibí su gran descarga de semen en mi boca porque así lo quise, estaba tan caliente que quería probar su leche a pesar de que hasta a mí ex-novio de más de dos años se lo negué. No sé porque con Ricardo lo permití, no sé ni siquiera porque permitía aún estar chupándosela y porque iba a permitir que me follara un recluso cuando podía tener a otro allá fuera, pero me sorprendí lamiendo hasta la última gota, chupando la cabeza de su polla como si de una rica paleta se tratara.

Recogí mi ropa, improvisé una almohada, me acosté en el piso, apoye mi cabeza en la “almohada” y abrí mis piernas completamente, no había tiempo que perder.

-“Follame, Follame de una vez Ricardo, quiero que me abras el coño con tu polla”

Él tomó su uniforme de recluso buscando algo, vi que de un pequeño bolsillo improvisado en la prenda, sacaba algo, era un condón, lo abrió y cuando lo iba a deslizar en su polla, agarre su mano.

-“No lo uses”

-“Pero no quiero que quedes embarazada, además no te da miedo que tenga alguna enfermedad”

Pregunto curioso.

-“Se que esta cárcel se caracteriza por hacer exámenes periódicos de ETS a todos los reclusos sin excepciones, se que estas limpio, después de que el director vino con ustedes mire las fichas de todo los reclusos que solían visitar la biblioteca, te arrestaron precisamente por violación de una chica de 17 años, te condenaron a 52 años, se hasta tu grupo sanguíneo, no tienes ninguna ETS, y tomo anticonceptivos. Quiero que me folles bien, quiero que me la metas toda, que me des duro, que me llenes de es lecha rica que tienes. Ya la probé con mi lengua, ¿Quieres que mi vagina se prive de esa lechita?”

– “Claro que no puta, si quieres q te llene de leche el coño, tus deseos son órdenes perra.”

Tome el condón de la cabeza de su polla, la lamí dejando una capa de saliva ahí y me volví acostar abriendo mis piernas con la ayuda de mis manos.

Se acostó en mí y me clavó sin ningún cuidado. Gemí de dolor, mi vagina no estaba acostumbrada a una verga de ese tamaño eso sumado a todo el tiempo que pase sin follar, me produjo dolor.

-“No me importa si te duele, no pararé ahora”

-“No quiero que pares hijo de puta, cógeme duro, como si fuera otra víctima tuya”

No se qué me llevo a decir eso, ¿Quería que él sintiera como si me estuviera violando? Eso pareció volverlo loco de deseo porque empezó a embestirme con fuerza, paso sus brazos por debajo de mis propios brazos y me sostuvo con fuerza con sus manos en mis hombros, era seguro que mañana tuviera sus dedos marcados.

-Ahh…ahhhh… así me gusta que me folles..¿Sabes que soy ahora?…Soy tu puta…soy tu putita..Mi coño quiere que lo folles duro con esa rica verga…ábreme el coño, clávamela toda.

Susurraba en su oído, nunca había sido de ser tan explícita y vulgar en el sexo, no sé qué me estaba dominando, pero no quería que terminara, me sentía tan caliente, tan…tan puta.

Estaba tan fuera de mí que lo que hice a continuación era muestra clara de que lo que me movía era solo el deseo de ser follada de esa manera.

Me empecé a mover como si quisiera separarlo de mi, como si luchara contra él para no ser follada, quería que en su mente reviviera una de las tantas violaciones que había hecho, aquí fue que descubrí que esa era una de mis hasta ahora, secreta fantasía, quería sentir ser tomada a la fuerza, sentir como si fuera una víctima de violación pero en el fondo dando mi pleno consentimiento.

-“Quédate quieta maldita puta”

Seguí forcejeando con él, tratando de apartarlo con mis manos empujando sus hombros. Me sujeto por las muñecas poniendo mis brazos por encima de mi cabeza.

-“Quieta dije. Qué pasa?”

-“No me violes por favor”

Al decir esto abrí más las piernas para él para que entendiera lo que estaba haciendo. Una sutil y casi imperceptible sonrisa se formó en sus labios.

-“Ya es tarde, esta noche serás mi puta, te voy abrir esa conchita cerradita que tienes, vas a saber que se siente que te abran el coño con una gruesa verga, si luchas, te cogeré más fuerte y profundo, nadie te va librar de esto”

Estaba eufórica, él lo había captado a la perfección, y empezaba a notar la buena conexión que teníamos.

Me levanto aún clavándome la verga, rodee con mis piernas su cintura y me apoyo en la pared, las embestidas continuaron con la misma intensidad, mi espalda y culo golpeaban la pared pero no me podía importar menos, vi la pequeña marca roja que mi mordedura dejo en su labio inferior y lleve mi lengua a su labio, lamiéndolo suavemente, se lo chupe y masajee.

-“No me folles más por favor” dije con toda la inocencia que pude.

Retiro su polla casi hasta la entrada mi coño y la metió con una embestida fuerte hasta que estuvo toda dentro, una, dos, tres veces más hasta que perdí la cuenta.

Me bajo, sentí mis piernas temblar por los efectos de la última embestida, se arrodilló y con sus manos abrió mis piernas, las cerré solo para hacerlo volver al papel.

Me miró.

-“Abre las piernas, ahora!”

-“Ya me has penetrado, fuiste el primero en hacerlo, vete y no diré nada”

-“Abre las piernas”

Las abrí y con mis manos separe mis labios, él sonrió, se acercó y me lamió, chupó y succionó mi clítoris varias veces.

-Ahhh síii, así…chúpame…méteme los dedos, necesito que me llenes el coño.

-“Perrita, que rica, eres toda una puta, mira como se abre ese coñito para mí. ¿Te gusta cómo te follan mis dedos?

-“Si los metes completos hasta el fondo me va a gustar más… así cabrón…asiii, qué rico, me encanta como me coges con tus dedos”

Tome con mi mano su muñeca y seguí el movimiento lento con el q me estaba penetrando, fui acelerando progresivamente el movimiento, note que su mano se movía a mi voluntad, según como yo indicara la rapidez y fuerza, un nuevo orgasmo se avecinaba, acelere a un ritmo loco la follada de sus dedos y con su mano libre Ricardo frotó mi clítoris.

-Ohh…oh..ahh..aaahhhh…Ma..s, Mass..Me corroo..siiii, si..gue, aaaaaahhhhh ahh oooohhh.

Mis piernas eran gelatina, hubiera caído al piso si Ricardo no me hubiera sujetado con fuerza, y asi, el segundo orgasmo llego.

Miro mi reloj.

– 20 minutos nena, ¿Necesitas tiempo para recuperarte? Puedes chupar mi verga mientras, aunque está más que lista para clavártela ahora mismo.

Él estaba sentado en el piso sobre su uniforme, yo lo estaba a horcajadas sobre sus piernas, lamí su oreja sin ningún afán, sonreí y lo bese, me gusta el sabor de sus labios, de su lengua.

-“Perdóname por morder tu labio”- pase mi lengua por su labio afectado mínimamente.

-“No duele, pero me hiciste enfurecer en ese momento”

Me ubique mejor en él, con mi mano derecha tome su polla hasta ubicarla en mi coño, moví la cabeza de su polla de arriba abajo para dejarla bien lubricada con mis jugos.

-“Que bien lubricas puta, nunca que había comido una putita que lubricara tanto, tan rápido y que su sabor fuera tan rico”.

-“Soy tu qué?”.

-“Mi PUTA” – Dijo

.

-“No necesito recuperarme, lo que necesito es q me folles y me llenes de esa leche tibia y cremosita que tienes, déjame que cabalgue tu polla y luego retomamos nuestros papeles”

Sabía que entendía a que me refería con “nuestros papeles”.

Me senté de golpe soltando un gemido de puro placer.

Paso sus brazos por mi espalda y me abrazó de forma fuerte y ruda, me agarró más fuerte y me obligó a sentarme en el con violencia una y otra vez como yo lo había hecho, el gemido coordinado que salió de ambos fue la fuerza que me dominio para empezar a cabalgarlo de forma intensa, subiendo y bajando de la manera más rápida que mi cuerpo me lo permitía, él tuvo que dejar de sostenerme a mí con sus brazos para poner sus manos a ambos lados de su cuerpo y así podernos equilibrar y seguir manteniendo la forma ruda con la que lo estaba follando, porque si algo era claro, era que yo era quien dictaba la velocidad, la fuerza y la profundidad en la que su polla entraba en mi coño, cada vez quería más, cada vez quería ir más rápido y sentir como las paredes de mi vagina se cerraban y apretaban su gruesa verga.

-“Oh perra, que rico te mueves, no..aahh…no creo que pueda aguantar mucho tiempo más..ohhh joder!”

Aumenta más el ritmo si eso era posible, me incline al lado derecho de su cabeza y susurré en su oído.

-“Córrete cabrón, no me prives más de sentir tu leche caliente…correte.. sii…aaahh aah oohh así..así..así…asi cabrón, dámela toda, hasta la última gota..sigue, no dejaré que salgas de mi hasta que me la des toda”

Él jadeaba con fuerza y mis gemidos lo acompañaban, no me preocupe en reducir el volumen de mis gemidos porque sabía que no había riesgo de que alguien se acercara, algo me decía q aquel guardia de seguridad no lo permitiría.

Nos quedamos unos minutos abrazados en la misma posición recuperando nuestra respiración mientras yo chupaba y lamía su oreja derecha y cuello. Levante mi cuerpo lo suficiente para que su polla saliera de mi y sentí como el semen escurría por mi muslo izquierdo, tome un poco con mis dedos y los lleve inmediatamente a mi boca evitando que algo se derramará, lamí mis dedos como si de chocolate se tratara, me parecía el mejor manjar que hubiera podido probar.

-“No quieres desperdiciar nada ¿Verdad?”

Dijo esto mientras su mano derecha resbalaba por mi culo hasta llegar a mi coño mojando dos de sus dedos, los llevo a mi entrada trasera lubricándola toda. Me estremecí por completo.

-“No quiero que tu leche se pierda, me gus… Aaahh”

No pude terminar de hablar por el placer que se iba transformando en dolor cuando uno de sus dedos recién lubricado se hundía en mi ano, mientras más avanzaba más era la sensación de incomodidad y dolor.

-“Sácalo, por favor sácalo, solo me han cogido una vez por ahí hace muchísimo tiempo ya, y no fue para nada placentero, sácalo”

Me iba a levantar pero con fuerza me volvió sentar.

-“Solo necesitas estar bien lubricada, dolerá un poco al principio pero después no vas a querer que te lo saque”.

No quería, no lo iba hacer y no lo iba a permitir. Tome su polla en mis manos y empecé masajear subiendo y bajando, deje saliva en mi mano derecha, luego en la izquierda y las lleve de nuevo a su polla, aumentando cada vez más el ritmo de la masturbación, él hizo lo mismo, lubrico más mi ano con los jugos y semen que no dejaban de salir de mi coño, él empezaba a jadear cada vez más y en un momento en que sus brazos redujeron el agarre en mi cintura intenté incorporarme para librarme de él pero fue en vano, solo pude gatear poco más de medio metro cuando me agarró de la cintura y posó todo el peso de su cuerpo en mi, podía sentir el contraste del frío piso en mi abdomen y tetas y el calor de su cuerpo en mi espalda y culo.

-“¿A dónde crees que vas puta, crees que me puedes calentar así como lo has hecho y simplemente huir de mí, crees que me vas a dejar con las ganas de romperte ese culito apretado y rico que tienes? Estás muy equivocada si creías que lo ibas a conseguir”.

-“Por favor Ricardo, pídeme lo que quieras, haré lo que quieras pero no por el culo”

-“Lo que quiero es cogerte por el culo nena, ahora solo lo que quiero es eso”

Con sus fuertes piernas separó las mías, puso mis manos sobre mi cabeza y con su mano izquierda sostuvo mis muñecas. Tomo con su mano libre su polla y la paseo desde mi clítoris hasta un poco más allá de mi ano.

-“Lo bueno es que me dejaste la polla bien lubricada zorrita”

-“Por favor no, no por favor”

Dejo la cabeza de su polla en el pequeño agujerito y empujó si compasión hasta meter su gruesa cabeza, jadee de dolor, logré moverme un poco pero eso solo hizo que el cambiará su agarre y me tomara de los hombros formando una llave imposible de liberar.

-“Si no te relajas te dolerá más, solo intenta disfrutar, te aseguro que después de esto quedarás enviciada con el sexo anal”

Siguió metiendo centímetro a centímetro su gruesa polla pero esta vez de la forma más suave y lenta que podía, retrocedió hasta que sentí que solo faltaba su cabeza por salir, el alivio fue llegando pero cuando pensé que la iba a sacar me volvió a embestir hasta dejar dentro casi más de la mitad, repitió lo mismo y en esta ocasión la metió toda, pude sentir sus huevos pegados a mi culo.

-“Aaayy, no más…..Ouch, sácala, ya lo conseguiste, ahora solo sácala”

Movió sus piernas y abrió más las mías, su mano derecha ahora se posó en mi clítoris y comenzó a masajear en círculos lentamente y sus labios chupaban el lóbulo de mi oreja y pasaba su lengua por toda mi oreja derecha mientras su polla estaba quieta completamente dentro de mi culo. Esto hizo que me distrajera y el ardor y dolor se calmaran un poco, el roce de sus dedos era placentero, excitante, me encantaba sentir sus dedos subes en mi cada vez más duro clítoris.

-“Eso es nena, relájate, disfruta, me encanta lo caliente que eres”

Cuando me quise dar cuenta, Ricardo ya había iniciado un movimiento aunque lento, continuo de sus caderas.

-“Joder que cerrado está este culito nena, ahora sí te creo que llevas mucho sin que te cogieran por el culo, uff pero qué rico se siente, no te reprimas, gime más fuerte, puedo escuchar como intentas reprimir los jadeos”

Él tenía razón, estaba consiguiendo que el dolor de a poco fuera desapareciendo, su dedos y su lengua me empezaba a calentar de gran manera, sacó su polla la lubrico de nuevo con su saliva y la posó en mi pequeño anillo otra vez sin meterla.

Moví mi culo casi imperceptiblemente, inconsciente o muy a mi pesar, conscientemente buscando que su polla se metiera en mi ano.

-“La quieres?”

No dije nada

-“La quieres puta?”

-“Si”

-“No te escuche”

-“Siiii la quiero, métela de una vez, follame el cu…

De una embestida fuerte, dura, sin piedad, me la clavó hasta que sus huevos le impidieron seguir, pero está ves no fue el dolor, la incomodidad o el ardor lo que dominó mi cuerpo, sino el placer, un placer y unas ganas de que me siguiera cogiendo así, que con un movimiento de mis caderas de forma coordinada junto a sus movimientos casi bruscos, lograba que la penetración fuera si era posible, más profunda.

-“Así puta, asiii…siiiii…asii, joder que rico, como se te está abriendo es culito para mi polla…mi rica puta”

-“Sigue…follame más.. más, cógeme el culo duro, es tuyo, romperme el culo cabrón, romperlo todo, no pares”

Y por supuesto que él no iba a parar, era tanta mi calentura que me arrodille parando bien mi culo, separando mas mis piernas y para que la penetración fuera todo lo más profunda que pudiera, apoye mi pecho y cara en el piso, él me cogía como si literal un perro en celo cogiera una perra, y ya lo había dicho, era su PUTA, ahora en este momento era su perrita personal, sentí como me agarro con fuerza de mis caderas y con gran velocidad continuo follandome hasta que empecé a sentir como empezaba a salpicar en mi interior su semen, el inicio de su corrida.

-“Lléname, dame toda tu leche dentro, quiero sentir por primera vez como me llenan de leche el culo”

-“Es tuya nena….ooohh sii, siento como se contrae tu culito contra mi polla”

Su descarga fue más que la que hizo en mi coño, grandes chorros de semen sentía que invadían mi culo hasta que unos mas pequeños le siguieron mientras sus movimientos iban disminuyendo. No salió inmediatamente, sentí como fue perdiendo poco a poco tamaño su rica polla, era como si no quisiera salir del calor que le daba mi culo en ese momento, yo tampoco quería que saliera pero era inevitable…el tiempo se estaba agotando.

Después de limpiarnos bien nos vestimos rápidamente, más él que yo, pero contrario a la rapidez con la que nos vestimos, subimos con lentitud las escaleras hasta la oficina.

-“Estás a tiempo?”

Miro el reloj y asintió de forma afirmativa

-“Por qué tienes un tiempo límite?”

-“No estoy en mi casa precisamente, ¿Recuerdas?”.

Por supuesto que sabía dónde estábamos, pero algo me decía que había algo más

-“Es solo por eso?”

Me miró fijamente por largos segundos sin decir nada, notaba cierta duda en él de no saber si hablar o no…. finalmente

-“Si es solo eso, si tardo más el guardia no podrá justificar mi ausencia ante los demás, sería muy arriesgado para mí y también para ti quedarme más tiempo”

-“Entiendo”

Miro a la puerta de salida, luego a mí y se acercó a pasos lentos, me llevo con su cuerpo hasta tocar la pared junto a mi escritorio, era imposible que alguien nos viera desde esta posición. Paso su lengua por mis labios y la introdujo en mi boca sin yo oponerle ninguna resistencia, me beso de forma caliente, salvaje y apasionada, subió su mano por mi muslo hasta mis bragas las cuales apartó para posar sus dedos en la entrada de mi coño, los paseo por allí en la humedad que ya me había dejado aquel apasionado beso, me penetró y luego una vez más acaricio mi clítoris, acomodo de nuevo mi braga. Llevo sus dedos a su boca y los lamió hasta quitar el brillo que mi humedad dejo en ellos.

-“Para llevar tu sabor en mi boca mi puta bella”

Y así, salió de la oficina, cerrando la reja lo que hizo accionar la “seguridad” de la misma automáticamente, seguridad que él podía violar las veces que quisiera, esa llave en su poder lo hacía literalmente poderoso, más de lo que creía.

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