Como me folle a mi hija dormido

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Cuando  era niña, siempre vi a mi hija como un padre, sin ningún pensamiento morboso. Pero todo cambió cuando empezó a crecer. Sus senos y caderas empezaron a desarrollarse, entonces me di cuenta de que pronto se convertiría en una señorita, empezarían los novios, besos, etc. Aún todo normal, traté de protegerla para que no cayera en malas paso o en engaños de hombres que sólo buscaran sexo. Aún era una niña, entrando a la pubertad.
Pronto me di cuenta que los tiempos han cambiado mucho, aún no terminaba la primaria cuando descubrí que empezó con noviecitos, besitos. Pero pronto me di cuenta que su curiosidad iba más allá. Pronto descubrí que sostenía pláticas por internet con chicos más grandes que ella e inclusive había llegado a mandar fotos en ropa interior, con mostrando sus bragas y brassier cubriendo sus pechos cada día más desarrollados.
Me molestó mucho, ya que no había hecho caso de mis consejos, así que hablé con ella, como un padre, le expliqué los peligros de esas acciones, di ejemplos, restringí acceso a internet. etc. Pero no sirvió.  En la secundaria la situación empeoró. Pronto tuvo un novio, un chico de su edad, al que le coqueteó, le declaró que le gustaba y en menos de una semana de conocerlo ya eran novios, con besos y caricias subidas de tono. No tardaron más de dos semanas en tener sexo por primera vez. Llegó a tener sexo sin protección, se venían dentro de ella, e inclusive tuvo sexo con otros chicos que no eran su novio o tuvo dos novios a la vez. Hasta llegó a tener relaciones con tres chicos a la vez. Todo eso aun con 15 años. Obvio de esto me fui enterando paulatinamente y cada vez hubo esfuerzos de mi parte para hacerle ver los peligros. Castigos e inclusive hasta golpes, pero nada funcionó. Seguía con ese comportamiento. Mandaba fotos por internet a gente que conocía por Facebook u otra redes. En mi afán por protegerla, empecé a monitorearla más de cerca y creo que allí fue cambio en mi mente.  Entre más sabia sus andanzas, leía sus descripciones de sus relaciones sexuales, como cuando describía que se venían dentro de ella, que le echaban el semen en la cara, las posiciones que practicaba y la forma y lugares en los que se veía con sus “amigos”, más se formaba en mi la imagen, ya no de mi hija, si no de una mujer muy caliente y sexual. Y así pasaron meses y años.
Pronto descubrí fotos que enviaba a sus “amigos”, mostrando sus pechos, que ahora eran enormes. Sus vagina con abundante vello, eso fue el acabose. Cada vez la veía menos como hija y más como una puta. Mis ganas de probar esas enormes tetas que tenía crecían día con día. Este deseo se veía acrecentado por su manera de vestir. Solía pasearse en casa a veces con pequeños shorts, muchas veces con camisetas pero sin usar brasiere, lo que permitía ver sus enormes tetas y marcaba sus pezones redondos, pequeños y erectos. Mi ganas de follarla crecían día con día.
Cada día era un tormento ver ese cuerpo deseoso de verga, balanceando sus redondas tetas en cada movimiento, oliendo su aroma viendo esa boca de labios gruesos y carnoso, que tantas mamadas había dado y donde varios se habían vaciado, sus nalgas redondas, caderas anchas, donde muchos se habían sujetado mientras le metían la verga sin parar.
El colmo vino cuando me enteré que inclusive se había metido con un hombre mayor, casi de mi edad, el cual la había follado hasta por el culo. Más tarde me enteraría que era una de sus fantasías follar con alguien mayor, que aunque le reventó el culo, le gustó. A partir de allí mis ganas de disfrutar de ese cuerpo se acrecentaron. Sin embargo, no quería destrozar la familia por ese deseo, así que ideé un plan para follarla sin quedar como un violador o acosador de mi propia hija. Pensé en dormirla o drogarla y disfrutar de su cuerpo mientras ella estaba inconsciente, pero no terminaba de gustarme la idea y no es tan fácil conseguir esos fármacos para dormir o drogar hasta ese punto que pierda la conciencia.  Así que decidí que ella sería la iniciadora de todo, con su propia voluntad.
Así que en uno de mis frecuentes viajes en el país, decidí llevarla. Esto no causó sospechas, ya que me había pedido varias veces que la llevara y yo me había negado. Esta vez se lo comenté y aceptó gustosa. Por internet compré con antelación un vibrador, pastillas para incrementar el deseo sexual en las mujeres y reservé habitación en un hotel, con dos camas, pero que también es motel y sabía que tenían canales porno.
Llegamos sin problemas a la ciudad a la que iba yo por trabajo. Ella iba súper emocionada de pasar unos días con papá. Se había llevado ropa para los tres días que estaríamos en la ciudad. Desde el primer día decidí llevar a cabo mi plan.
Gracias a que he hablado mucho con ella, tratando de corregirla, me tiene confianza en el ámbito sexual, sabe que yo sé gran parte de su vida sexual, aunque no sabe que conozco muchos más detalles de los que ella me ha dicho o que conoce, me enteré. Así que podemos hablar de esos temas y en ocasiones bromeo con ella mencionando sus calentura y facilidad para entregarse. Así que no tuve problema en contarle que estábamos en un motel, aunque, le dije que no sabía pero que me di cuenta por los muebles y el tipo de clientes. 
Habíamos estado paseando todo el día, así que estaba cansada, le dije que se metiera a bañar mientras yo preparaba mi siguiente paso. En un yogurt bebible metí las pastillas que había comprado, previamente pulverizadas, y las agité bien. Con lo dulce del yogurt y el color, no se notaba ni sabía a pastilla. Encendí la TV y sintonicé un canal porno donde pasaban una jovencita, curiosamente con enormes tetas, como las de ella, siendo penetrada por un hombre mayor. Apagué la TV y empecé a leer un libro mientras esperaba que ella terminara de bañarse.  El baño estaba en la misma habitación, sólo separado por una puerta de cristal opaco, así que podía ver un poco su silueta, ese cuerpo lleno de curvas que me enloquecía.
Al salir hice como que estaba tomando del yogurt y le pregunté si quería. Ella alegremente me dijo que sí. Así que como buen padre, le di toda la botella y le dije que era toda para ella, ya que no había comprado más. Se la tomó de un jalón sin sospechar su contenido.  Las pastillas indicaban que hacen más reacción mezcladas con alcohol, así que también había conseguido unas bebidas embriagantes dulces, caribe cooler. Sabía que ella las ha probado y que no podría mucha resistencia en tomar al menos una de ellas. Así que saqué una botella, empecé a tomar y le pregunté si quería también. A lo que dijo que sí. Le ofrecí una y brindamos juntos.
Le dije que me iba a bañar, mientras ella veía la TV. Prendió de inmediato la TV, justo en el canal que yo había sintonizado previamente, y apareció la escena el tiempo suficiente como para que la viera. La chica estaba en cuatro, siendo penetrada por una enorme verga en el culo. Ella de inmediato se ruborizó y le cambió, yo sólo reí y le dije que me iba a bañar. Sabía que las pastillas y el alcohol tardarían unos minutos en hacer efecto. Mientras me bañaba escuché como ella regresó al canal porno y lo estuvo viendo con un volumen muy bajo. Mientras me bañaba empecé a masajear mi pene, por lo que se empezó a parar levemente, sabía que ella podría ver mi silueta, y por tanto mi pene desde la cama. Al terminar de bañarme me puse mi pijama unos pants delgados solamente, sin boxers, por lo que mi pene se marcaba claramente a través de la delgada tela. Cuando salí ella estaba acostada, observando la TV, en un canal al que le cambió justo antes de que yo saliera, dejando de ver el canal porno anterior.
Le pregunté que había de bueno en la TV y un poco sonrojada me dijo que no había nada interesante. Me acosté en la cama libre, sin cubrirme, por lo que la protuberancia de mi pene se marcaba claramente, noté como ella lo veía disimuladamente, para este entonces la pastilla y el alcohol empezaban a hacer efecto. Muy juguetona, ella misma saltó a mi cama, como acostumbraba a hacerlo desde niña, saltando desde lejos y cayendo pesadamente a la cama. Así lo hizo, riendo, y de inmediato me abrazó colocando una de sus piernas sobre mi cuerpo, tocando con la parte interior de su muslo mi pene sobre la ropa. Ya antes lo había hecho, pero había quitado su pierna de inmediato cuando sentía mi pene, esta vez no fue así, lo dejó deliberadamente moviendo su pierna ocasionalmente. Al estar abrazándome podía sentir sus enormes tetas en mi hombro, como no se había puesto brasiere, solo la delgada tela de su camiseta separaba mi piel de esas tetas tan añoradas.
Tomé el control remoto y le cambié al televisor, el primer canal era el de porno, así que aproveché para decirle
–       Ah! Mira que pícara, de seguro estuviste viendo este canal.
Ella empezó a reír y negarlo, mientras trataba de quitarme el control y yo trataba de alejarlo. En su intento por quitármelo, terminó montándose sobre mi, sujetando mis brazos, lo que ocasionó que sus preciosas tetas quedaran tan cerca de mi cara que podría olerlas y ocasionalmente sentirlas con mi cara durante el forcejeo. Sin poder evitarlo, mi pene se empezó a poder duro al sentir su vagina solo separada por la delgada tela de mi pants y su pijama.
sentía su calor vaginal y su humedad. Ella seguramente también sentía como crecía mi pene, pero las pastillas estaban haciendo su trabajo y  ella se restregaba más tomando como pretexto la intención de quitarme el control.  Cuando sentí que mi pene crecía cada vez más, le di el control y me volteé para quitarla de encima de mí. Le dije que se pasara a su cama porque ya quería dormir. Noté en su cara un poco de decepción al bajarla de encima mio y pedirle que se fuera a su cama.
Ya antes, en casa me había pedido dormir juntos, como padre e hija, pero siempre me había negado. Esta vez me insistió, haciendo pucheros me preguntó porqué no se podía dormir conmigo. Abrazándola amorosamente le comenté que era peligroso porque estaba acostumbrado a dormir con mi esposa, su mamá, y que en sueños solía abrazarla y acariciarla, tocar sus senos, por ejemplo, y no quería confundirla a ella en medio de mi sueño y hacerle lo mismo.  Ella dijo, no importa, si pasa eso te despierto o me voy a mi cama.  Le dije “Bueno, si quieres, pero no me culpes después”. Así que alegremente se quedó en mi cama, abrazándome y ocasionalmente viendo hacia abajo, mi pene como se mantenía medio erecto. Volvió a subir su pierna sobre mi pene. Que rico se sentía el calor de su cuerpo, sus tetas pegadas a mi hombro y su aliento caliente en mi rostro.
Mientras todo esto pasaba, el canal porno seguía sintonizado. Ella observó y me preguntó si alguna vez había follado con una chica menor que yo. Le comenté que nunca lo había hecho, al menos no tan menores. Pero que sentía curiosidad.
Platicamos de algunas cosas más, pero como yo quería que ella tomara la iniciativa, casi casi que me obligara para que yo no tuviera culpa, la separé un poco, seguí leyendo un rato y después le dije que ya me iba a dormir. Apagamos la TV, las luces , nos cubrimos con las sábanas y nos quedamos en silencio. Ella se puso de espaldas a mi y se quedó quieta, pegando sus enormes y suaves nalgas a mi cadera. Así me mantuve, esperé unos minutos y fingí que me quedaba dormido, hice mi respiración más profunda y me relajé. Ella no alejó su cuerpo caliente de mi y notaba un ligero vaivén en su brazo. Pronto me daría cuenta de que con su mano estaba tocando su clítoris. La pastilla estaba funcionando perfectamente.
Cuando consideré adecuado, me volteé hacia ella y pasé mi brazo sobre sus hombros, quedando abrazados en una posición de cucharita. Aproveché para pegar mi pene, aun medio erecto, entre sus nalgas. Ella se tensó un poco y su respiración se agitó.  Seguí fingiendo que dormía y con mi mano izquierda, toqué su abdomen y la atraje más hacia mi, murmuré el nombre de mi esposa diciendo, ¡te amo!, muy cerca de su oído, procurando que mi aliento caliente tocara su oreja, sentí como se estremecía.
Aprovechando la historia que le había contado, de que dormido tocaba a mi esposa, subí su camiseta y toqué la piel de su abdomen. Empecé a subir mi mano hasta alcanzar sus deliciosos senos. Era mi sueño hecho realidad, poder tocar esas suaves y enormes tetas, no pude evitarlo y mi pene rápidamente se puso duro al máximo, penetrando un poco más la raya de sus nalgas. Ella sólo se tensó y su respiración se hizo más agitada, pero no se movió.
Seguí masajeando sus tetas, murmurando el nombre de mi esposa y diciendo lo rica que estaba. Sentí como sus pezones se ponían duros y levantaba más su culo, pegándolo con fuerza  a mi tronco.
Regresé mi mano a su abdomen y bajé más allá, metiendo mi mano bajo su pijama, hasta alcanzar su vagina. La sentí completamente húmeda, caliente y con el clítoris duro y muy sensible. Empecé a masturbarla lentamente, aprovechando su lubricación metí dos dedos en su vagina, haciendo que ella se estremeciera y lanzara gemidos ahogados de placer. Inconscientemente abrió sus piernas para permitirme un mayor acceso a su mojada cueva.
Siguiendo con mi historia de que estaba dormido creyendo que era mi esposa, empecé a bajarle la pijama. Ella no puso objeción y levantó un poco su cadera para que la pudiera bajar sin problemas. Que placer, ahora lo único que separaba mi pene de la piel de sus nalgas era la delgada tela de mi pijama. Mi mano seguía jugueteando con su  vagina y su clítoris. Me pegaba tanto a ella que prácticamente la cabeza de mi pene estaba penetrando su ano a través de la tela de mi pants. Ella seguía aguantando los gemidos, cada vez más mojada. Se empezó a tocar sus enormes tetas ella misma mientras pegaba mas y más sus nalgas a mi erecto pene.
Sin dejar de masturbarla y mencionar ocasionalmente el nombre de mi esposa, me separé un poco y me bajé el pants. Ahora sí mi pene, completamente erecto y babeante, estaba en contacto directo con sus enormes y suaves nalgas. Que placer sentir mi pene presionado por sus dos nalgas. Regresé a mi posición original y mi pene quedó pegado a su ano. Bastaba un empujón para meter la cabeza de mi pene en su culo. Pero quería que ella lo hiciera. Así que la seguí masturbando, manteniendo la misma presión sobre su caliente agujero anal. Ella misma, con cada roce a su clítoris, empujaba más y más, haciendo que la cabeza de mi pene se abriera paso entre los pliegues de su ano.
De repente, con su mano izquierda, toco su vagina, la empapó de sus líquidos y se dobló lo suficiente como para alcanzar la unión entre mi verga y su ano, y lubricó toda la zona con sus propios jugos. Embadurnó totalmente la cabeza de mi pene y su estrecho agujero. Y regresó a la posición original tocando sus tetas.
Eso facilitó todo. Mis masajes en su clítoris la tenían al borde del orgasmo, y ella mantenía la presión de su ano sobre mi pene. Justo cuando empezó a llegar al orgasmo, empujó con fuerza su culo hacia mi, haciendo que mi pene penetrara completamente su apretado culo. Lanzó un gemido que no pudo acallar y se empezó a estremecer en medio del orgasmo. Para mi fue el cielo, sentía como su esfínter se estremecía, apretando mi verga a cada espasmo. En ese momento empecé a bombear lentamente y después cada vez más rápido. Ella ya no podía ocultar los gemidos de placer y murmuraba, “Qué rico papi!”, “Destrózame el culo”… aaah!!
No iba a soportar mucho más, así que la atraje hacia mi lo más fuerte que pude con una mano, mientras que con la otra masajeaba fuertemente sus enormes tetas bamboleantes. Le metí la verga lo más al fondo que pude y solté todo el semen que estuve almacenando las semanas previas dentro de su culo. Al sentir mi leche caliente ella apretó más su esfínter, como exprimiendo totalmente mi pene. Que deliciosa sensación. Por fin había podido follar a mi hija. Tocar esos enormes pechos, sentir el calor de su vagina, penetrar su apretado culo y vaciarme dentro de ella. Ahora podía estar en paz. Había cumplido mi objetivo. Para ella, yo había estado dormido y pensando que a la que follaba era a su madre.
Mientras me vaciaba dentro de ella, decía el nombre de mi esposa con palabras de amor. Estuve dentro de su culo hasta que mi pene se bajo. Lo saqué y se escuchó un “plop”, y al instante empezó a gotear semen de su agujero. Ella se quedó temblando, disfrutando aún del orgasmo. Me quedé pegado a ella y así dormí.
Aún teníamos dos días más, su vagina y su boca van a ser mías también y las voy a dejar llenas de leche a ambas… hay tiempo…   Mañana será otro día.

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Un comentario sobre “Como me folle a mi hija dormido

  • el mayo 20, 2020 a las 9:11 pm
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    Excelente relato, como no lo habia leido caray…….
    Muy cachondo imaginar como la hija se metia la verga solita
    Y ya publicaste la continuacion de esos dos dias ?

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