Mi novio me lo hace por detras

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Mi novio Ramiro y yo vivíamos a tan solo unas cuadras de distancia en Capital Federal, Buenos Aires. Su departamento era mucho más cómodo que el mio y era común que me quedara allí los días que él viajaba. Él y yo tuvimos de las mejores relaciones que se pueden tener, 2 años en monogamia y 8 años y un poco en relación abierta. A pesar de todos los hombres y mujeres por los que pasé, nadie supo hacerme el culo como Ramiro. Así que esta será la historia de una de tantas veces.

Ramiro volvería el día lunes de aquella semana asi que tenia todo su departamento para mi gusto durante el fin de semana. Por la noche del sábado mi mejor plan era un baño caliente en su hidromasaje y una buena película luego de una cena liviana. Sin embargo, luego del baño me sentí demasiado relajada y lista para dormir, así que sequé mi cabello, me puse una de sus remeras para dormir y me deslicé en su amplia y cómoda cama. Cerca de la madrugada escuché la llave en la puerta y supe que Ramiro estaba de regreso y antes de lo esperado. En duermevela escuché la ducha, ruidos en la cocina, y finalmente se acostó a mi lado. Probablemente me dormí unas dos horas luego de eso, hasta que sentí el calor de su cuerpo abrazándome por la espalda, unos besos suaves en el cuello y su brazo apretándome contra su cuerpo. La mano que me abrazaba comenzó a acariciar en forma distraída mis pechos y mis pezones se pusieron todos duros al instante.

-Estas usando mi remera- murmuró a mis espaldas, estoy segura, casi sonriendo pero con una voz somnolienta. Como única respuesta emiti un mini sonido de afirmación pues sentía que mi cerebro aún no se conectaba con mis cuerdas vocales.

Siguió acariciándome distraídamente mientras lo intercalaba con besos en mi espalda y mi cuello. Instintivamente empecé a rozar mi culito contra su pelvis buscando sentirlo más.

– ¿Qué estás haciendo?- preguntó riendo al notar mi roce -¿No sabes que es de madrugada aún para estar provocando algo que no podrás terminar?

– Mmmm ¿quien dice que no lo podré terminar? – le respondí mordiendo juguetonamente un dedo que solo pasaba por allí acariciando mi cara.

-¡Auch!, mujer pervertida- me respondió fingiendo dolor e indignación. Me abrazó de nuevo tratando de zanjar el asunto pero yo aposté a más frotando mi culo contra su cuerpo de a poco, sutilmente, dejando que su pija creciera para poder sentirla ahí, cerquita de la entrada de mi culito. Ramiro empezó a ceder de a poco, primero fue su respiración que pasó a estar agitada y luego poco a poco comenzó a empujar su pelvis contra mi culito que ya pedía verga. Luego de un momento me sorprende la sensación húmeda de un buen pedazo de pija con sus primeros líquidos preseminales. Empieza a rozarme el culo de a poco, haciendo circulitos en mi entrada con su pija y presionando de a poquito cada tanto. Sabe que me vuelve loca ese jugueteo previo y se aprovecha. Sorpresivamente siento unos dedos invadiendo mi conchita y un sonido de placer de mi hombre.

– Por favor como estas de mojada mi amor…- me susurra conteniendo su calentura – Si por algo te digo que sos una putita, mira como te pones cada vez que te la rozo por el culo-

Me siento un poco desafiada porque cree tener el control de todo allí y no me gusta que piense eso.

-No sabes nada- le respondo un poco desafiante y tratando de recuperar la compostura.

Como respuesta me da una nalgada terrible que solo consigue mojarme más. Sus dedos índice y mayor empiezan con el mete y saca en mi conchita mientras el dedo gordo empieza a jugar en la entrada de mi culo, hasta que finalmente lo mete y ya no puedo contener los gemidos cada vez más fuertes, la respiración más agitada.

– Agarra mi pija- me susurra entre dulce y dominante. A ese punto, obedezco dócilmente, estiro mi mano y comienzo a pajearlo en suaves movimientos ascendentes y descendentes.

– No- me detiene- No te dije que hicieras eso- agrega al cabo que mete su segundo dedo en mi culito y yo grito de sorpresa .

Me besa un poco más al tiempo que sigue estimulando mi culito y dejándome en la gloria.

– Quiero que te metas mi pija- me dice en tono autoritario al cabo de unos segundos

-¿Que?, ¡no!- le respondo pensando que aún podía decidir algo.

En eso siento que saca sus dedos y apoya su pija en la entrada de mi culito sin presionar.

-¿Vas a decirme que no la querés? Me voy a quedar ahí y sola empezarás a metertela- me responde. Mi cuerpo como el de una puta caliente comenzó a traicionarme y de a poquito me metí esa verga completa en el culo yo solita. Respire unos segundos para adaptarme a ese enorme pedazo de carne que tenía adentro.

-Bien- me responde él- me encanta cuando sos obediente. Se empieza a mover suavemente, muy de a poco, sin dejar de acariciarme las tetas y besarme el cuello. Poco a poco me empiezo adaptar y me vuelve loca esa sensación de tener una pija clavada en mi culo.

– Más por favor- le pido en un susurro ahogado por mis gemidos. Empieza a aumentar el bombeo de a poco pero constante.

– Definitivamente hoy tengo ganas de romperte ese culo hermoso que tenes- me dice al tiempo que cambia de posición poniéndome en cuatro y aún ensartada en su pija. Empieza a darme más duro y a ese punto mis gemidos se escuchan hasta el edificio del frente. Siento que estoy muy cerca de un orgasmo explosivo, llevo mis dedos a mi clitorís para pajearme mientras mi novio me rompe el culo.

-Ay por favor que putita rica que sos- me dice entre gemidos también

– Ay, si mi amor, segui,segui segui- le grito toda agitada- llename el culito de leche-

Y solo un momento después alcanzo un orgasmo explosivo, de esos que dejan el cuerpo temblando al tiempo que siento un río de leche invadiendo mis entrañas.

Cuando podemos recuperar el aliento le miro diciendo:

– Que bien que le haces el culo a tu novia mi amor-

– Ayuda si es una pervertida sin límites- me responde sonriendo.

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