Profesora follada por su alumno

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Me encontraba destinada como profesora en una Universidad cercana a mi domicilio, de la que no indicare el nombre, por razones obvias. Mi especialidad es una rama del grado de Economía, y esa mañana tenía que empezar la primera clase en al tercer curso de la Facultad de Economía. Comprobé que me tocaba a segunda hora, por lo que llegue con algo de tiempo para pasar por el Seminario y adelantar algunos trabajos que tenía atrasados. Una vez dentro de la Universidad, al llegar a uno de los pasillos en el camino hacia los ascensores, nada más atravesar la puerta quede sorprendida al colisionar conmigo una persona que casi me hace caer, lo que si ocurrió con mi maleta, que quedó tirada por el suelo. Al percatarme de quien se trataba observe que era un muchacho de unos 19 o 20 años, alto, bastante atlético por su aspecto, rubio y sobre todo muy bien parecido, y con unos ojos azules bastante cautivadores.

oh lo siento. Tengo clase y llego tarde. Lo siento– me dijo algo nervioso, mientras me miraba de arriba a abajo. Al tiempo que el mismo recogía mi maleta del suelo y me la devolvía.

Me produjo una sensación extraña al verificar su mirada penetrante, constatando en mi cuerpo un escalofrió. Me repuse, y le conteste: Vale. No pasaba nada, pero “mira por dónde vas”. No puedes ir por los pasillos de esa forma.

El chico se retiro y yo continúe mi camino hasta el  Seminario, donde preparé todo y acudí al  aula donde debía impartir clase. Al entrar en el aula, me lleve una sorpresa al comprobar que en la segunda fila de la clase, se encontraba aquel muchacho que antes se había topado conmigo en el pasillo. Comprobé que al verme se puso algo nervioso, pero tras las presentaciones,  procedía a impartir la clase sin más anécdotas. Al terminar, supe que ese chico se llamaba Richard. No obstante no paso desapercibido para mí un comentario que escuche con algunos compañeros de clase, donde les decia: -“joder que buena esta la profe

Me llamo Elisa, tengo treinta y cinco años, casada y aún sin descendencia. La realidad es que soy más bien delgada, no muy alta 1.70, pelo castaño, con un pecho muy bien puesto (mis pechos son un poco grandes, pero no demasiado, con unos pezones bastante pronunciados, por lo que debo tener cuidado ya que a veces con el frio destacan bajo mi blusa), y, una silueta de esas que sabía que levantaban pasiones entre los varones.

Mi esposo me lleva casi doce años, y es empresario, algo grueso, pero sobre todo muy tranquilo, tanto, que peca de pasivo hasta en la cama. Habíamos contraído matrimonio hacia unos cinco años, y aún no teníamos hijos, pese a intentarlo, y por eso no me cuidaba con la esperanza de quedar embarazada. Sin embargo hasta la fecha ello había sido una tarea inútil. Soy una mujer que viste decorosamente, aunque sin ser una recatada, pero tampoco era de las que iba enseñado mucho. Vamos, que vestía de forma  más bien bastante conservadora.

Según fue pasando el curso, observe que aquel muchacho no cesaba de mirarme, y su mirada era tan penetrante que llegaba a poner nerviosa. Me di cuenta que, pese a parecer algo tímido en clase, era también uno de los líderes y que todos lo respetaban porque según parecía, era el capitán del equipo de Baloncesto de la Universidad. Llego a mis oídos que era el más destacado, y hasta los profesores lo tenían en un pedestal. Por otro lado, comprobé tras la primera evaluación que sus notas eran excelentes, en todas las asignaturas, incluso en la mía, no bajaba del sobresaliente.

Un día me quede sorprendida cuando acudió al seminario para consultarme un tema de clase. En ese momento me hallaba sola en el Seminario, y note que mientras me hablaba no dejaba de mirarme de abajo arriba. Me puse algo nerviosa y termine por preguntarle: -¿Richard te pasa algo? ¿Acaso voy mal vestida? ¿Tengo monos en la cara?

-¿porque lo dice profesora? Me pregunto algo nervioso al verse sorprendido.

-es que no paras de mirarme de arriba abajo. Y además, he visto que haces algunos comentarios jocosos sobre mí en clase. ¿Te parece correcto eso?

El se puso más nervioso, pero al momento lo supero contestándome: Jamás he realizado ningún comentario que no sea “para alabar su hermoso cuerpo”. Solo he manifestado que es la profesora más bonita de la Universidad…. Solo eso. Al menos fue sincero y directo.

-gracias. Pero… no deberías decir eso, ¡soy tu profesora!. Le volví a contestar.

-Pero, que quiere que haga si me gusta. Yo no elijo los gustos, y realmente Vd. esta para….”..”-se cayó y no continuo.

Pero Richard. “Eso no son comentarios para realizar a tu profesora”. ¿No crees?.  Si continúas así voy a tener que tomar medidas. Joder con el muchacho, que directo era el cabronazo. En el fondo sabía cómo excitarme.

Luego me mira a la cara y me dice:-¿le molesta que diga que está muy buena?

-No es eso. Es que no quiero que luego piensen mal.  Eres un chico bastante aplicado, y no me gustaría tener que acudir al rectorado. Le conteste.

El me mira y me de forma arrogante dice: Mire Elsa. En clase siempre la he respetado. Pero,… ¡nunca podrá impedirme que la mire con una mujer bastante deseable!. Los ojos son libres. O ¿no tengo libertad para eso?.

-Pero Richard… ¡no te das cuenta de que eres mi alumno!.  Le dije casi descompuesta ante aquella actitud y mirada desafiante.

-eso nada tiene que ver. ¡Vd. me gusta mucho y eso no puedo evitarlo!.

Le miro a la cara nerviosa, dándome cuenta que mis cachetes habían enrojecido por el fuego que desprendían. Tras explicarle lo que había venido a preguntarme, compruebo que mientras se marchaba, se gira hacia atrás y me dice: –profesora, ¡cuando me gusta algo, normalmente insisto tanto que siempre suelo terminar consiguiéndolo!.

No me lo podía creer. Aquel muchacho que parecía tan tranquilo en clase, se mostraba arrogante, tremendamente desafiante. Aunque me estremeció su forma de contestar, termine por decirle: –pues conmigo nada vas a conseguir, “como no sea que te denuncie al Decano”. ¡Abrase visto!. ¡Eres un descarado!

Y sonriendo se retiro. Joder, “aquel universitario me dejo muy nerviosa, y sabía cómo sacarme de mis casillas”, aunque, en el fondo, su forma de hablar, nueva para mí, me excitada. Nunca me había ocurrido nada semejante, ni tampoco nadie me había hablando tan claro a la cara diciéndome ¡que me deseaba!.

Pasaron las semanas, y un día me lo encuentro subiendo en el ascensor de la planta, y, coincidió que además íbamos los dos solos.  Al verme me dice: –buenos días Elsa. Por cierto va muy guapa, pero debería usar ropas no tan conservadoras. Es muy joven para usar esas ropas ¿no cree?

-No sigas por ahí Richard.  Le dije sonriendo forzadamente. ¡Qué cabronazo! No tenía pelos en la lengua, y pese a ser su profesora era osado, arrogante, y me hacía perder los nervios.

-Pues me gustaría verla algún día “con una minifalda!, seguro que con esos muslos que tiene volvería loco a los alumnos de la Universidad. Me espeto ante mis narices.

-Pero… Richard.. ¿Es que no vas a parar?. Qué forma es esa de dirigirte a tu profesora. Le dije algo enfadada y algo descontrolada por lo que me acabada de decir.

-Le pongo nerviosa. Veo que si… eso quiere decir que también le excito ¿verdad? me dijo con toda su caradura. No me lo podía creer.

-queee… joder nene para ya.. ¡Si continuas así vas hacer que me enfade!. Que morro tenía aquel chico.

Pero antes de que se abriera la puerta, me dice al oído:- se que algún día será mía, Elisa. ¡Se lo aseguro!.

Me quede petrificada y sin palabras para contestarle. En ese momento observo que entraban otras personas al ascensor. La verdad es que llegue al Seminario bastante enfadada pero en el fondo con una excitación tremenda. Aquel muchacho me ponía de los nervios, aunque en el fondo me gustaba como me hablaba. Nadie se había atrevido hablarme de esa manera. Y encima era un alumno.

Suelo acudir a un gimnasio especialmente los fines de semana. Era sábado, y recibí un mensaje del rectorado que tenía  que verificar unos escritos, y me solicitaba la posibilidad de que los dejara terminados para el lunes. Tras salir del gimnasio, decidí pasar por el Seminario, ya que me quedaba de paso. Llevaba puesta una malla de hacer deporte y una camiseta. Esta claramente resaltaba mi busto. Normalmente nunca suelo acudir así a la Universidad, pero sabía que ese día no había casi nadie.

Cuando estaba revisando la documentación que me habían dejado, siento que llaman a la puerta. Era sábado y no era hora lectiva, pensé que podría y tratarse del bedel, pero, al abrir me sorprendí verificando que “se trataba de Richard”. Me quede muy nerviosa al estar sola, y le dije:

que deseas Richard. ¿No sabes que hoy no es hora lectiva?.

El me miró de arriba abajo con cara de admiración, observando mi cuerpo y me dijo:-¿No me va a dejar pasar?-.

Entre nerviosa y excitada al propio tiempo, al final opte por dejarlo pasar, y, ya dentro le dije: –espero que no vengas con otra de tus escenas o llamo a seguridad.

No sea tan arisca profesora. La había visto entrar a la Universidad, y venía a proponerle algo.  Me contesto.

-a proponerme algo. ¿De qué se trata? Le conteste sumamente intrigada. Pensaba que era algo obsceno. Teniendo en cuenta su osadía, pensé que era capaz de proponerme cualquier cosa.

 Pues, he hablado con mis compañeros, y hemos decidido que “fuera la Madrina del equipo de Baloncesto”. Sabe que estamos a punto de conseguir llegar a la final del campeonato de Universidades, y nos haría mucha ilusión que Vd. fuera la madrina.

-Yo… no sé. Me quede sin habla ante tal propuesta que no me esperaba. La verdad, tengo que pensarlo. Me sorprendió aquella petición. Era una petición bastante atrayente, especialmente cuando llevaba poco tiempo en la Universidad. Por ello le dije: –Pero ¿eso es cosa tuya solamente?

-Lo he propuesto al equipo, y, al entrenador. Todos están de acuerdo. No creo que el Rector se oponga. ¡Piénselo!.

Notaba como me miraba, y le dije: –Gracias Richard. Te agradezco que te hayas acordado de mí…. pero “deja de mirarme así. Me pones nerviosa”. Te lo he dicho varias veces.

-Con esa indumentaria deportiva que lleva hoy, “parece mucho más joven”. Ya le dije que debería usar ropa más actual. Le queda de maravilla: ¡esta para comérsela enterita!… ¡ de arriba abajo!. Me dijo con toda su cara dura.

Le mire a la cara, entre sonrojada y excitada,  para al final rendirme y terminar por reír diciéndole:- ¡eres incansable…!

Me gusta mucho cuando sonríe. Es Vd. preciosa. Su marido debería tener cuidado. ¡Es una mujer muy deseable!.

anda,… ¡marcha ya vamos… no puedo contigo!– le dije casi sonriendo.

Por supuesto, tras consultarlo con el Rector acepté el cargo de Madrina del Equipo. Por ello tuve que acudir a más de un encuentro del mismo, verificando que Richard era un ídolo, y el condenado lo hacía rematadamente bien. Era un muchacho sumamente hermoso, notaba los músculos de su cuerpo, sus potentes bics, aquel cuerpazo tan atlético, extremadamente seductor. ¡La verdad me electrificaba!. Me excitaba saber que aquel muchacho, quince años más joven que yo, se sintiera interesado por mi.

En el fondo reconocía que me gustaba sentirme deseada por aquel joven. Además, mi esposo era poco activo sexualmente, y notaba que yo necesitaba más. La presencia de aquel semental joven, y su forma de hablar, había levantado mi libido sexual. ¡Vamos que cuando lo veía mis hormonas se revolucionaban!

Un fin de semana tuve que viajar con el equipo de baloncesto fuera de la ciudad para competir con otro equipo universitario, eran las semifinales, y nos hospedamos en el mismo hotel, junto al entrenador y los jugadores. Esa noche había terminado con una victoria, y tanto otro profesor como yo bajamos hasta el vestuario para felicitarlos. Curiosamente, casi todos estaban fuera ya vestidos, pero, para mi sorpresa “no encontraba a Richard”. Al preguntar, uno de los compañeros me dijo: Se ha retrasado bastante, se encuentra aún en el vestuario. Tuvo que atender una entrevista por televisión. Luego el compañero me dice:: entre vd, seguro que ya habrá terminado.

Algo nerviosa, sin pensarlo mucho, me atreví a entrar en el vestuario. Al llamar, observo que éste salía de la ducha, pero joder…:¡ iba totalmente desnudo!. En ese momento iba a recoger la tolla que estaba por fuera colgando en uno de los percheros, con la finalidad de secarse.

Me quede anonadada al ver el cuerpo de aquel muchacho. Ver su cuerpo totalmente desnudo, su forma atlética inmejorable, sus pectorales, sus bíceps. Vamos un cuerpo de los que se dice bien fornido. Pero sobre todo, me sorprendió el comprobar el tamaño de sus atributos: tenía un pene que, aún en reposo, colgaba majestuoso entre sus piernas con unas dimensiones colosales, y unos testículos, casi tan proporcionados como su pene.

No sé cómo ocurrió. Me quede de piedra mirándolo sin poder responder, sin poder articular palabra. Parecía un “David de Miguel Ángel”.

El se quedó igualmente algo cortado, pero luego vi que el muy descarado tardó en recoger su toalla, creo que con la finalidad de exhibirse ante mí, para luego decirme:

hola. ¿Ha venido a verme?, no sabía que era Vd.

Venia… bueno, a felicitarte. Me dijeron que te habías retrasado.-pero curiosamente, pese a lo embarazoso de la situación, comprobé que no me había atrevido a salir del vestuario, comprobando como el se secaba. No sabía que me estaba pasando. Pero me sentía atraída por aquel cuerpazo de muchacho.

me retrasé con una entrevista. Pero si espera, ya  termino.

Nerviosa, opte por fin por salir fuera, saliendo algo azorada. Le espere hasta que termino de vestirse. Al verlo salir, con su pelo recién bañado, aquel cuerpo tan excitante,  note el calor de su cuerpo al abrazarlo al querer darle mi felicitación. Note como el me apretó bastante contra su cuerpo, y me retuvo más de la cuenta. Le mire a la cara y veo que intenta besarme, por lo que aparte  mi cara, diciéndole:- por favor Richard…  

El no insistió y salimos fuera. Durante la comida percibí en más de una ocasión sus miradas. Me tenía totalmente excitada. Notaba como mis bragas estaban completamente mojadas. Recordaba el cuerpo de aquel muchacho desnudo, aquel pedazo de atributos masculinos, y la verdad es que….”no podía apartarlo de mi mente”. Me di cuenta que, aquel muchacho me está interesando más de lo que pensaba.

Ya en la noche, en mi habitación, soñaba que Richard forzaba la puerta de mi habitación y entraba en la misma y me poseía sobre la cama. Cuando me di cuenta, tenía mis dedos en mi vagina y tuve que  terminar alcanzando un orgasmo, algo que casi nunca me había ocurrido.

Luego, regresamos y continúo el curso. Un día, lleve un traje algo más moderno de los que acostumbraba a clase, el cual me llegaba hasta mis rodillas, y con una pequeña raja a un lado. Tras terminar la clase, era  tarde-noche, y me dirigí al Seminario. Me di cuenta de que Richard me había seguido y pese a que iba a cerrar, el me obligo reteniendo la puerta y tuve que dejarlo entrar, cerrando la puerta tras entrar:- Richard, es muy tarde. Estamos solos, puede venir alguien y sospechar… por favor debes irte.

Elisa, ¡estas preciosa esta tarde!. No sabe cómo me gusta.- lo decía mientras se acercaba hasta la mesa de mi despacho. Yo estaba nerviosa y excitada, y antes de que pudiera decir nada, me empujo echándome de espaldas sobre la mesa, obligándome a entreabrir mis piernas: –pero que haces… estás loco..¡ Voy a gritar!.

-vamos profesora. Sé que lo está deseando…¡ tanto como yo!.

Y sin poder evitarlo, el muchacho metió una de sus manos por entre mis muslos, y comenzó a sobarme los mismos, hasta que  pronto alcanzó mi braga. El muy cabronazo se dio cuenta de que estaba mojada, y me dijo:- vaya Elisa…… “se ha mojado solo con pensarlo”.

por favor.. Por favor….que soy casadaSoy tu profesora… detente.

Sin hacerme caso, me asusté al comprobar cómo logro apartar mi braguita a un lado, y al momento percibí dos dedos posándolos sobre mis labios vaginales, para luego introducirlos en toda mi vagina: – oh cabrón que haces… estás loco… déjame…..¡Pero qué haces.!. ooo.

Logre empujarle y apartarle. Sin embargo, el llevó sus dedos a su nariz y me dijo:- uh que bien huele su coño profe. ¡Veo que está muy caliente!. Ese olor significa que esta necesitada de que le bajen ese fuego.

-¡sal de aquí ahora mismo o llamo a la Seguridad!. Pero que te has creído que soy. Joder sal fuera… le dije con energía, encolerizada y excitada al mismo tiempo.

El entonces me dijo:- se que nunca lo haría. Tiene tanto que perder como yo. Pero, ¡por hoy me conformo….!, No seguiré, pero “con una condición”.

Le mire intrigada.  ¡Que pretendía!

 -Quiero que me regale sus braguitas.

-queee….Joder con el muchacho. Estás loco. Pretendes que te deje mis bragas. Pero de tú de qué vas… tú no estás bien de la cabeza. No me lo podía creer. ¡el cabronazo quería mis bragas!. Bragas que encima estaban húmedas.

-eso he dicho. Si lo hace, le prometo que me marcho.

Me quede bastante nerviosa, excitada, y aterrada. Realmente no sabía cómo actuar. Necesitaba que saliera del seminario esa tarde, y sin saber cómo, de pronto me vi bajándome las bragas ante el, verificando que estaban totalmente manchadas de mi flujo vaginal. Entre miedo, nerviosismo y excitación, sé la entregué.

vale cabronazo. No sé qué vas hacer con ellas, ni tampoco quiero saberlo. Pero debes marcharte de aquí. Y… ¡ esto se debe acabar!.

El recogió mis bragas, y antes de salir del seminario, las llevó hasta su nariz y aspiró el olor de las mismas, mientras me miraba con cara de autentico depredador. Luego sonriendo se retiró.

Toda la noche me quedé pesando. Sabía que aquello debía terminar, pero en el fondo no sabía cómo. Por otro lado, tampoco deseaba que terminara. Mientras me dirigía a casa note el aire fresco que me subía por la entrepierna y alcanzaba mi vagina, la cual estaba a la intemperie al carecer de bragas. Me corrí nada más llegar a mi casa metiéndome en el baño y dedeandome al saber que no llevaba las bragas puestas. Me imagine lo que estaría haciendo Richard con mis bragas. Seguro que se estaba corriendo en ellas.

Intente tener sexo con mi esposo, pero el me dijo que estaba bastante cansado, por lo que, sin poder evitarlo, de madrugada me levante y me masturbe nuevamente en el baño pensando en Richard. Joder ¿qué me estaba pasando?– pensé. ¡Pero Elisa estás loca o que!. Me dije para mí.

Estaba acabando el curso universitario, y comprobé que Richard tenía  el mejor curriculum de la Universidad. Aquel chico era una lumbrera intelectual. Reconocía que me sentía atraído por el mismo pese a mi diferencia de edad. Haber visto el tamaño de sus genitales y me tenía trastornada. Como era final de curso, los alumnos de Economía organizaron una cena a la que invitaron a todos los profesores, por lo que no pude negarme a ir.

Estaba previsto para un sábado, en un hotel algo alejado de la ciudad. Para colmo, coincidió que mi esposo iba a estar de viaje durante unos días por motivos de su negocio. Ante ello, me arriesgue y adquirí para la ocasión un traje de una sola costura, rojo, no muy bajo y con una abertura lateral. Si mi marido me hubiera visto con el mismo, seguro que me reprocharía. Antes de marchar mi esposo me sentía algo caliente, por lo que intente hacer el amor con él, pero la realidad es que se corrió antes de tiempo dejándome con unas ganas tremendas. Al día siguiente marcho por la mañana,  y por la noche era la gala. Me notaba muy caliente, me tome la temperatura y me di cuenta de que la tenía bastante alta. En ese momento recordé que quizás estuviera en mis días fértiles, y me sentía nerviosa por cómo se iba a comportar Richard.

En cuanto llegue, al verme con mi vestimenta,  observo que se acerca a mi oído y me dice suavemente: uh profesora, “esta noche no se me escapa”. ¡Esta como un tren!. .. ¡Pedazo de hembra!

Me estremecí al escuchar sus palabras. No me quedó más remedio que sonreírle forzadamente para que nadie se percatara de lo que me había dicho. La gala fue muy amena, y luego comenzamos a tomar algunas copas. Había recordado las palabras de Richard al entrar, y estaba entre nerviosa y excitada. No sabía tampoco lo que podía ocurrir.

Cuando la velada estaba terminando, Richard y algunos compañeros de clase convencieron a dos compañeras mías de la Universidad para acudir a un club cercano a tomar una copas. Quería marcharme a casa, pero ellas insistieron y no me quedó otra que aceptar. Entonces Richard aprovechó para colocarse en todo momento siempre junto a mí. En la sala había poca luz, y apenas se escuchaba a la gente, al margen de que estábamos rodeados de multitud de personas, donde apenas podíamos desenvolvernos. Note que el comenzó hablarme casi al oído, e incluso me tocaba, al inicio solo en el brazo, pero luego fue más osado.

Había tomado varias copias. Me encontraba bastante alegre y creo que con alguna copa de mas.  Eso me hacía estar más alegre y relajada, incluso permití que Richard me tocara en varias ocasiones. En una de ellas, me di cuenta de que el puso su mano en todo mi trasero y lo apretó. Le mire entre malhumorada y excitada, recriminándole con la mirada. Pero, el volvió a la carga, para volver apretarme mis nalgas, rodeando todo mi trasero con sus manos, lo que me comenzó a excitar dado mi estado de excitación. Como el recinto estaba casi semioscuro y la gran cantidad de gente, nadie se percataba de ello, aunque hacía bajar mi nerviosismo. Le mire a la cara y le dije: –contente por favor. Que nos pueden ver. ¿Estás loco o qué?.

-aquí todo el mundo va a lo suyo, nadie se percata de lo que sucede a su lado. Relájese y disfrute.

Richard me estaba sobando el trasero de una forma que me estaba calentado totalmente. En un momento dado, el me toma una de las manos y las lleva a la altura de su pantalón, concretamente donde estaba su bragueta. Con ello me obliga a que palpe el enorme bulto que se había formado en su pantalón. Era la primera vez que lo hacía. Había visto su tremendo aparato en el vestuario del campo de baloncesto, pero ahora lo estaba tocando en vivo (aún con la tela del pantalón por medio). Verifique claramente que su tranca tenía que ser bastante grande y era evidente que en esos momentos llevaba una erección mayúscula.

Al margen de mi excitación, no me pude contener, y sin saber porque, me vi apretando aquel bulto entre mis manos. Comprendí enseguida que el cabronazo estaba muy bien dotado. Mis bragas se mojaron al instante. Le mire a la cara, entre cara de enfado pero también “autentica puta salida”.

Tras lograr que me soltara, me puse tan nerviosa que dije a mis amigos que me retiraba. ¡Aquello estaba yendo demasiado lejos!. Para colmo me encontraba sofocada y sumamente excitada. Ellos me contestaron que no podía marcharme sola a esas horas de noche. Pero la sorpresa no había acabado esa noche. En ese momento Richard interviene y les dice que el también tiene que retirarse y que no le importaría acompañarme. Le mire, intentando reprocharle, pero me vi obligada a contenerme por miedo a que pudieran percatarse de que algo no machaba bien. No podía dejar entrever que pudiera existir algún idilio entre un alumno y su profesora.

Salimos fuera, y en el aparcamiento le dije:- ¿qué pretendes Richard?

-¿Vd. que cree? Me contesta con cara de morbosidad total.

sabes que no podemos hacer nada. Eres mi alumno… si me ven contigo, puedo perder hasta el puesto en la universidad.

vayamos a un lugar apartado, donde nadie nos vea.  Me contesta con toda su cara.

-Richard ¡tan loco estas!. ¿Quién te ha dicho que yo vaya aceptar estar contigo?. Te das cuenta de nuestra diferencia de edad. Yo además estoy casada.

-Eso nada importa. ¡¡Quiero que sea mía esta noche!!. Y sabe que voy a conseguirlo. Me tiene totalmente arrecho. Ya lo comprobó en la sala.

Sabía que no se iba a rendir, y que si no lo hacía, era capaz de montar un número, y ello tampoco me convenía. Además, en el fondo, tenía una calentura de mil demonios, mi coño estaba encharcado, y mi estado de excitación me hacia también desearlo. Entonces recordé que mi marido estaría fuera durante unos días. Que  iba a estar sola en casa.

Recordé que en mi coche tenía las llaves de un apartamento cercano a la playa, a unos kilómetros de allí, que solo visitábamos normalmente en verano. No pude más y se lo dije. Se le iluminó la cara. Luego le dije: –sígueme con tu vehículo. Pero deberás estacionar el mismo algo alejado del lugar donde vamos. No quiero que nadie me vea contigo.

-¿Y su marido? Me pregunto.

-el estará unos días fuera de casa. El apartamento ahora esta vacio. Sé que es una locura, pero…

Cerca del apartamento, detuve el vehículo, y el se vino al mio. Como tenía plaza de aparcamiento entre con el dentro del mismo y subimos luego al apartamento. Tras traspasar la puerta, y encender la luz, le dije siéntate. Tengo que ir al baño.

Ya dentro del aseo, me di cuenta de que mis bragas estaban empapadas, y mi excitación era tremenda. Joder, nunca le había sido infiel a mi esposo, pero aquel chico me ponía como una moto. Además llevaba días sin sexo y lo necesitaba. Antes de salir del Club me había acercado al baño, y había adquirido dos condones que había en los expendedores de los baños. Nunca pensé en utilizarlos, pero no sabía que podía ocurrir esa noche.

Salí fuera, y le dije:- Richard. Sé que esto es un error. Aún estamos a tiempo de dejarlo.

-Vamos Elisa, no se venga atrás ahora. Sabe que la deseo desde hace mucho tiempo. Y, creo que Vd. también.

El se incorporó y se acercó hasta donde estaba, y tomándome por la cintura me atrajo hacia él, y me dijo:- esta noche esta para comérsela todita. La voy hacer vibrar como nunca lo ha hecho su esposo. Y acto seguido beso mi cuello, y me apretó contra él. Me comenzó a acariciar, besándome las orejas, Aquello levantó mi libido sexual. Luego, poco a poco me llevó hasta el sillón sofá, y me hico recostar en el mismo. El se arrodillo, y abriendo mis piernas, fue besando poco a poco mis muslos mientras se acercaba hasta mis braguitas.

Mi excitación aumento a medida que se iba acercando a mi prenda intima. Notaba que cada vez estaba más excitada. Sus grandes manos fueron subiendo por mis muslos y pronto alcanzaron mis bragas. El se percato con una sonrisa que estaban húmedas. Me miro a la cara y sonrió.

A medida que se acercaba a mis labios vaginales notaba mi estremecimiento. Pese a que se demoró en su acercamiento, ello me ocasionó un mayor morbo. Por fin su mano alcanzó mis braguitas, y comenzó a pasar sus dedos por encima de ellas, concentrándose claramente en la zona donde se localizaba mi raja. En cuanto sus dedos friccionaron mi braga, note como mis fluidos se hicieron más abundantes: ¡aquel muchacho sabía cómo calentar a una mujer!

Me miro a la cara, y luego fue más osado y apartando hacia un lado una parte de mi braga, dejando al descubierto la raja de mi coño. Note la cara de satisfacción del chico al ver mi vagina, hasta el punto que vi como acercó su cara hasta mis muslos, y mientras se relamía, terminó por depositar su boca en los labios de mi coño y comenzó a lamerlo. ¡oh que me haces! Oh cabron  que haces…ohh siii oooo

Joder, el muchacho me iba a comer el coño. No, mejor dicho me estaba comiendo. Jamás mi marido ni nadie lo habían hecho. Lo había visto alguna vez en internet, aunque creía que aquello era una guarrada. Sin embargo, el gustazo que me estaba dando el muchacho hizo que cambiara mi concepción del sexo oral.

Lejos de inmutarse, el siguió lamiendo mi raja, notando como impregnaba su nariz con el aroma de mi sexo. Aquello fue más de lo que podía soportar, constatando como pronto se iba formando en mí un orgasmo. Oh por favor no sigas oooo siii … joder nene, vas hacer que me corra. ooooo

-vamos profe, córrase… quiero ver como se corre en mi boca.- me contesto, sin dejar de lamerme el coño.

¡Quería que me corriera en su boca!. Aunque tuviera muchos escrúpulos y jamás hubiera pensado en hacerlo, me encontraba tan excitada, y aquel muchacho me estaba dando tanto placer con su lengua, que sentía la necesidad de correrme en su boca, como me pedía. Hacerlo en la boca de aquel muchacho, pese a lo sucio que me seguía pareciendo, me daba un morbazo total.

La excitación y las ganas de correrme en su boca,  aceleraron mi orgasmo, especialmente cuando el muchacho comenzó a lamer incesantemente mi clítoris con su lengua. Aquello fue lo máximo. Ya no pude contenerme más: ¡me viene en un orgasmo explosivo y glorioso!. Me comencé a convulsionar, cogiendo al muchacho por su cabeza y apretándola contra mi coño con la finalidad de sentir más placer. Mis jugos bañaron la cara del muchacho. Era obvio que me había corrido completamente en la boca del joven. ¡No me lo podía creer!.

Cuando acabe, el se separó un poco, y observé su boca los restos blancos de mis jugos y de mi corrida. Me dijo:- ¡que te ha parecido profe!. ¡Creo que te has corrido a gusto!

-Pero…¿no te da asco?….. Lo he hecho en tu boca.

-me ha encantado. Su coño huele de maravilla… y el sabor de esos juguitos..uhmmm- dijo relamiéndose, aumentando mi morbo.

Le sonreí. En el ese momento, el se incorporó y observé como procedió a quitarse la correa de su pantalón para luego bajarse el cierre dejando caer sus pantalones al suelo. Quedó con un slip de color azul, donde para mi sorpresa ya se notaba el relieve exagerado del de su tranca. Era como si el slip se fuera a terminar de romper de un momento a otro.

Le mire a la cara, totalmente excitada, y temerosa por lo que estaba por venir. Tenía ganas de ver de cerca aquella tranca que había visto de lejos en los vestuarios del campo. Pero era obvio, que ahora estaba con una buena erección.

Con parsimonia, pero haciendo como un stripp tis, se terminó de bajar el slip, acabando por aparecer ante mis ojos, una verga monstruosa. ¡Enorme, pero magnifica!.

Me quede perpleja. Jamás había visto un pene semejante. Las dimensiones del mismo eran casi de un palmo y medio de mi mano, y sobre todo me impresionó su grosor. Una venas gruesas destacaban en su recorrido haciéndola más vistosa y excitante.

te gusta profe. – me dijo relamiéndose de gusto.

Me quede mirándole morbosamente, para terminar diciéndole: – joder… que enorme…¡vaya atributos! ,.

-¿acaso no le gustan grandes?– me contesto.

Le mire nuevamente de forma morbosa, y sin contestarle, la tome en mi mano y comprobé las dimensiones de la misma, su dureza, su vigorosidad. Sin poder contenerme, pase la mano por toda ella llegando hasta el glande, para luego bajar hasta casi la base. Evidentemente era más del doble de la que mi esposo. Me estremecí al pensar que aquella tranca podría entrar en mi conejito. Por ello, exclame:- pero… eso no me entrará… es demasiado grande.

-ja ja. Verá como su coñito se la tragara completita profe.  Va a disfrutar de la polla de un buen macho. Una hembra que como vd se merece una polla como ésta.

-estás loco. Te digo que eso no me entrará.

– ya verá como si. ¿Ha visto mis testículos? Ande tóquelos, compruebe como están- me dijo el cabronazo para ponerme más cachonda.

Con una osadía indescriptible, alargue mi mano y alcance por primera vez sus testículos. Comprobé extasiada que eran proporcionales a su pene. Los testículos parecían dos bolas de tenis, y era evidente que estaban repletos. Más me estremecí. ¡Aquel chaval tenía los huevos repletos!

-¿qué le parecen profe?. ¿Ha visto como los tengo?. ¡Están llenitos!. Llevo varios días sin correrme. ¡Mi semen tiene que estar muy espeso!. Me dio el muy descarado.

Recordé en ese momento que podría estar ovulando. Mayor peligro. Era obvio que tenía que hacerlo con protección, sino, corría un serio peligro de resultar embarazada por mi alumno. Algo que bajo ningún concepto podía permitir. Por ello le dije:- en todo caso, ¡tendrás que hacerlo con preservativo!. No me cuido, y no puedo correr riesgos.

-¿con preservativo? Me contesto, algo sorprendido, y desencajado. Creo que el muchacho tenía previsto follarme a pelo. ¡Qué cabronazo!. ¡Pero no tengo preservativos!.. ¡Además…nunca los he usado!- me reconoció.

Pero ¿qué te has creído?. ¡Que me ibas a penetrar sin protección!. ¡Estás loco! Y especialmente hoy: ¡creo que estoy en mis días fértiles! No puedo permitir que me penetres sin condón. Le conteste.

Viendo que el chico se había desencajado, tome el bolso, y extraje del mismo los dos condones que había adquirido, y le dije:- los compré en el Pub por si fuera necesario.

-Uf profesora. Pues “necesito que me coloque ya uno”. Tengo muchas ganas de penetrarla. Vd. también está bien caliente. Sé que necesita tener mi polla dentro de su coñito.

Tras extraer del envoltorio uno de los preservativos, intenté colocárselo. Nada más extraerlo, comprendí que aquellos condones eran demasiado pequeños. La polla del aquel muchacho tenía un diámetro que era incapaz que entrara en aquel receptáculo. Nada más intentarlo confirmé lo que sospechaba, aquella tranca era mucho para aquel preservativo. Era obvio, que el muchacho calzaba un condón xxl o más.

joder, no te entra. Es demasiado pequeño. ¡Pero ¿y ahora que …?. A pelo no podemos. Ya te he dicho que creo que estoy ovulando.

Note la decepción del muchacho. Pero se recuperó y al momento me dijo:

no de diga que me va a dejar a dos velas. Tengo que metérsela como sea. ¡Aunque sea por el ano! Pero “se la voy a clavar”– me dijo totalmente decidido.

Ni por asomo se me había ocurrido sexo anal. Por ello la proposición del muchacho me cogió por sorpresa. Además, sería imposible, nuca lo había practicado, al margen de que me parece indecente. La polla de aquel muchacho era además demasiado grande, me reventaría. Jamás lo permitiría.

-de eso ni lo sueñes. Con la tranca que te gastas. Me reventarías. ¡De eso no hablar!.

-pues me la follaré por el coño. Al menos quiero tenerla dentro, y cuando me vaya a correr me salgo. Pero “me la quiero follar”.

Era evidente que aquel muchacho estaba decidió a meterme su tranca como fuera. Y notaba en su cara que no se iba a echar atrás. Me di cuenta de que había caído en su trampa. Ahora me encontraba con un dilema, ya que el muchacho no iba a permitir que quedarse sin follar. ¡Aquel nene quería desfogarse esa noche y era evidente, que sería capaz de forzarme!.

Por otro lado, yo me encontraba también bastante caliente, y necesitaba que me metieran aquella tranca. En el fondo era una zorra, y necesitaba una polla como aquella, aunque me resistiera.  Por el ano tenía claro que no iba a dejar. Pero dejarle que me follara mi coñito, corría el riesgo de un embarazo.

Seguía conservando en mis manos aquel manubrio que manoseaba descaradamente, y que me estaba haciendo chorrear el coño. El me miró a la cara, me toma en brazos, y así como estaba, me carga hasta la habitación de matrimonio. Joder me quería follar en mi propia cama de matrimonio. Lejos de enfadarme aquello me excitó más. Me depositó sobre la cama, me abre las piernas, para luego acercar aquella vara enorme hacia mi desprotegido coñito. Nada más entrar su glande mi coño rezumo flujos en abundancia. Y, con suavidad, observo cómo me va ingresando, poco a poco, varios centímetros de aquella tranca.

-oh despacio… ohh chico que grande.. ooooo me vas abrir toda

No decía nada, pero cada vez unos centímetros más de su tranca ingresaban en el interior de mi coño, el cual se estaba abriendo como nunca.

 “Basta Richard, no sigas no hagas esto. Creo que es un error”

Eres una putita. Sabes que necesitas mi polla. Y de un  potente golpe de riñones venció mis defensas y me insertó de golpe casi la mitad de su polla al tiempo que me decía: – oh profe.. Que estrechita esta. Pero te la voy a ensartar toda. 

-o cabron… me vas a reventar.ooooo

Aquel cabron seguía con su juego y yo no podía páralo. Volvió hacia atrás sacando casi por entero su enorme polla, hasta introducírmela por completo. Así permanecimos unos segundos. Sentí un gusto increíble cuando estaba completamente atravesada por aquella enorme daga. La sentía tan gruesa que parecía que no me iba a entrar más. Richard, me sonrió y comenzó a moverse adelante y atrás metiéndomela con fuerza, hasta que por  fin sus huevos chocaban contra mí culo. Por fin me la había ensartado completamente. ¡El alumno me tenía ahora atravesada con su enorme cipote!

Su enorme miembro se adaptó a mi mejor de lo que esperaba y el cabron me follaba mucho mejor de lo que jamás había hecho mi  esposo. Ante ello, no pude evitar comenzar a jadear

“Sii, siiiiii, siiiiiiii” ooo cabron oooooo sigue oooo que gusto oooo

-¿te gusta verdad perra? ¿Quieres que te de verga?” yo me mordía los labios y movía la cabeza asintiendo. El placer aumento cuando me comenzó a bombear, al tiempo que yo le acompañaba en sus embestidas. La fuerza con que me cogía aquel joven semental hacía que mis tetas temblaran. El chico también estaba disfrutando y lo veía en su cara. Acelero sus movimientos, dándome cuenta de que nunca había sentido nada igual. La lanza de aquel chaval abría mi vagina totalmente como nunca mi esposo lo había hecho.

Joder profe estas buenísima. ¡Qué hembra estas hecha!.

Me estaba danto tanto gusto, que el acercó su boca a la misa y yo acepté la misma. El me metió la lengua en mi boca, enrollando mi lengua con la suya, al tiempo que sentí que me venía. Oooo siiiooooooo

Me estaba viniendo como nunca. Fue un orgasmo maravilloso.

Sin embargo, el muchacho no ceso, continuó sus penetraciones con la misma energía. Aquella enorme tranca entraba cada vez con más ímpetu,  —Oh Rochard, como me abres.. ohhhh que grande… me va abrir toda.. ohhhh– …., , así… deme caña, rómpeme…cabron oooo

Era un follador nato. Al momento entre en otro orgasmo, esta vez más intenso que el anterior. Me daba cuenta que mis jugos discurrían por los huevos del muchacho. Me había corrido de una forma bestial. Y no era para menos, ya que no solo estaba bien arrecha, sino que aquella tranca producía unos calambrazos dentro, impresionantes.

Luego el me puso en cuatro, plan perrito, y me la metió desde atrás. Me atravesó completamente. Mire hacia el espejo de la habitación, donde se podía contemplar reflejados nuestros cuerpos, observando la imagen de aquel tremendo joven, alto musculoso,  que me taladraba sin parar. Yo parecía una chiquilla en proporción a su estatura.

Me estuvo bombeando una y otra vez. Era muy joven y con una vitalidad envidiable. Me la metía con mucha energía. Notaba el chapoteo de su tranca al llegar mis nalgas: choc –choc

Observe su cara a través del espejo, y deduje que estaba a punto de venirse, pero joder, yo también estaba llegando a un nuevo orgasmo, y lo necesitaba, por lo que le dije: – no ahora no te salgas Richard. Me viene otro… sigue por favor… métemela hasta el fondo la quiero toda… siii, ohhh necesito correrme otra vez…vamos métela todaaaa.   Ooooo

Oh si putita oooo siiii- me contestaba el muchacho sin cesar de penetrarme.

-Oh así sigue así métemela más adentro…dame mas fuerte… oooooo

 Mientras tenía ese tercer orgasmo, me percaté como el pene de Richard se ensanchaba dentro de mi vagina. En ese momento comprendí que se iba a correr. Pero no iba a salir… ¡se iba a correr dentro de mi!

ooh te vas a correr dentro … noooo dentro nooooo

Al momento sentí la primera lechada de su caliente semen dentro de mi vagina. Su carga era lanzada con gran potencia, y luego otra y otra, no paraba. El alumno se estaba deslechando dentro de mi vagina, al tiempo que yo seguía convulsionándome.

Oh.. te siento correrte ohhh,, Ricadrd…… te estás viniendo dentro. Oh cabron, me vas a  preñar….oooo como te siento ooooo

Me cogió fuertemente por las caderas tirando hacia su cuerpo, mientras no paraba de lanzar su semilla dentro de mi útero. Su pene era tan grande, que la eyaculación varonil fue bastante profunda.

Cuando acabó y se salió de mí, comprobé como discurría su semen por mis muslos, diciéndole:- Pero Richard… te dije que estaba ovulando. Te has corrido dentro ¿y si me has preñado?

El no me contesto, sino que me hizo echar boca arriba sobre la cama, abriendo mis piernas observa mi coño abierto, enrojecido y con restos de su semen.  Y sin decirme nada, dirige su tranca hasta mi coño nuevamente y me vuelve a comenzar a penetrar.  En ese momento me di cuenta de que pese haberse corrido seguía aún al palo.

Me comenzó a perforar en la posición misionero, colocando todo su cuerpo sobre el mío, mientras me daba verga una y otra vez, al tiempo que nos besábamos ardientemente. No paso mucho tiempo en volver a tener otro orgasmo. Aquel chico era un semental.

Vi en su cara que de nuevo iba a venir. Entonces, presa de locura le dije:

 Quieres volver a correrte dentro ¡eh cabronazo!….. Vamos ..se que lo deseas. Sé que deseas preñarme. Vamos hazlo…siiii sigue así… más lléname más…

Oh.. putita te voy a llenar de nuevooooo

Y me acabo inundo mi concha. Sentí un mareo y me vine otra vez. Cuando terminamos, ambos quedamos en silencio todavía, sentía su  tranca dentro de mi cuquita. Nos miramos a través del espejo, y el procedió a salir de mi. Sentí como un vacio. Luego mire mi coño y vi la hilera de semen que salía de mi raja. Me había inundado.

oh Richard me ha llenado el coño con tu semilla. Seguro que de esta quedo preñada. Nunca mi esposo se ha corrido de esta forma.

Esa noche se quedó conmigo y toda la mañana del día siguiente. Volvimos hacerlo varias veces más. En todas el cabronazo de corrió dentro de mi vagina. ¡Sabía que era muy probable que me hubiera dejado embarazada!.

Lo que ocurrió después, quizás pueda relatarlo en otra ocasión.

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