Follando a una colegiala

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Era viernes, un hermoso día de primavera, había salido de mi trabajo, pero tenia el auto en el mecánico. Me encontraba esperando un ómnibus que me llevaba a mi casa cuando la veo esperando otro bus en la misma parada. Era alta y delgada, de hermosa figura, pequeños senos que se hacían notar a través de una corta remera, su minifalda dejaba apreciar unas hermosas nalgas y unas esbeltas piernas bien torneadas. No podía dejar de mirar aquella preciosura, de pronto ella gira su cabeza y nuestras miradas se cruzan, si… su cuerpo era hermoso, que puedo decir de su bello y dulce rostro, su tez blanca, sus ojos verdes se clavan en los míos, noto que están húmedos.

Me acerco a ella, veo que lleva libros, carpetas y un delantal de estudiante en su mano.

–          Hola como estas

–          Bien, que deseas

–          Vienes de estudiar.

–          Si estoy terminando mi secundaria.

–          Que te pasa, que has llorado.

–          Mi novio, lo encontré besándose con mi mejor amiga.

–          Creo que no se ha dado cuenta de la joven hermosa y dulce que tiene a su lado – respondí.

El ómnibus seguía demorando para mi suerte, continuamos con nuestra charla:

–          Mi nombre es Antonio, el tuyo.

–          Carla, cuántos años tienes Antonio.

–          Sesenta y nueve

–          Yo tengo diez y nueve, los cumplí hace dos días, vos no pareces de tanta edad

–          Bueno si me cuido mucho, si te parece enfrente podemos tomar una gaseosa y charlamos un rato, así se te pasa esa tristeza

–          Bueno, este ómnibus va a venir completo ya que se ha demorado mucho, no puedo quedarme mucho.

Cruzamos y entramos era un lugar con mesas al centro y sillones a los lados, nos sentamos los dos en un sillón y pedimos unas gaseosas, charlamos de varios temas, ella amaba a su novio pero encontrarlo besándose con su amiga había sido un fuerte impacto, la única persona con quien había salido era el, muy joven también tenía un año más que ella y por lo que mencionaba muy inexperto en el amor.

–          Me hace sentir muy bien la charla con vos Antonio, veo eres muy cariñoso

–          Tu eres una dulce no entiendo como tu novio te ha hecho algo así

–          No sé lo que me pasa pero ya no pienso en mi novio, quiero olvidarlo

–          Me agrada eso, tu mirada ya es diferente

–          Si estoy bien con vos, nunca me ha pasado sentirme así

Yo no podía dejar de admirar la dulzura que tenia frente a mi, aun no salía de mi asombro, de repente ella hablaba y sus labios parecían llamarme, me acerque y pose mis labios en los suyos, la bese tiernamente, ella respondió del mismo modo, nuestras lenguas apenas llegaron a rozarse. Me aparte, seguimos conversando, pero ahora ella acariciaba mis manos y yo las suyas. Volví a besarla esta vez con mas pasión, decidí que era el momento de pagar lo consumido y encontrar un lugar mas tranquilo. Salimos y pensé en dirigirme a un hotel cercano a medida que avanzamos ella intuyo mi decisión por lo que pregunto:

–          Hacia dónde vamos, es tarde ya tengo que volver a casa.

–          Bueno (cambie la decisión ante el miedo a su enojo y perderla), pensaba caminar un poco contigo, pero si se hace tarde tomaremos ya el ómnibus.

–          Mira Antonio no sé qué me pasa pero nunca pensé en estar con alguien mayor, pero me has agradado mucho, me haces sentir bien

–          Me agrada eso Carla, tu eres una jovencita muy  dulce y también estoy muy bien contigo

–          Si te parece nos encontramos mañana a la noche, quiero olvidar todo lo sucedido con mi novio y con vos estoy seguro que lo olvidare

El sábado a la noche tenía una cena familiar que no podía faltar así pero no quería perderla

–          Mira Carla me es imposible por la noche, tengo una cena en familia podríamos salir en otro horario, tú me gustas mucho ya sé que tienes novio y aunque estés enojada con el si lo quieres volverás, me gustaría que nos demos una oportunidad y pasemos unos bellos momentos

–          Antonio, tu también me gustas, me inspiras confianza, aunque tenemos diferencia de edad me siento muy segura contigo

Me acerque y la abrasé y ahora si con un gran beso apasionado, sus labios endulzaban los míos, sus pequeños senos se apoyaban deliciosamente en mi pecho, ella sintió mi pene erguido en el medio de sus piernas, cuando despego sus labios de los míos me dijo:

–          Mañana, sábado…   a las dos de la tarde, te parece.

–          Si (le respondí) a las dos en punto en esta misma esquina.

Nos despedimos, ella tomo su ómnibus y yo luego el mió.

Por suerte el mecánico por la mañana termino de reparar mi auto, le pedí a un amigo la llave de su departamento, ya que quizás Carla no quisiera ir a un hotel. Pase a buscarla a la hora convenida, al verla parada esperando me dije esto no es posible, llevaba puesta una ajustada blusa y una minifalda, era una joven muy deliciosa, de aquellas que solo vemos en las fotos y que siempre soñamos encontrarnos. Sube al coche, me besa sonriente y me dice:

–          Eres mi amo, donde tú vas yo también.

Le sonrió y le respondo

–          Nunca he tenido tan bella doncella a mis pies, te llevare a disfrutar juntos como nunca lo has hecho.

Mientras manejo en una tarde bastante desierta, Carla se echa sobre mi hombro, me desabrocha un botón de la camisa y pone su mano dentro de mi pecho y besa mi cuello tiernamente. Cuando hago los cambios mi brazo roza sus pequeños pechos, luego la dejo mi mano apoyada en sus piernas, esa situación me esta excitando mucho, por suerte llegamos a destino. Todavía no le he dicho donde vamos, cuando descendemos del auto la tomo del hombro y comenzamos a caminar, llegamos al edificio saco la llave y abro la puerta de entrada, ella me sigue tomamos el ascensor, marco el piso 7 cruzamos nuestra mirada, ahora es ella la que me abraza y me besa, un beso tierno, pero apasionado.

El ascensor se detiene, parece que hemos llegado al cielo, abro la puerta y descendemos. Entramos al departamento, al encender las luces comienza una música muy suave, mi amigo tenía el sistema de audio conectado al encender la luz, nos abrazamos apasionadamente, nuestras manos recorren al unísono ambos cuerpos, caemos sobre un gran sofá. Carla me detiene y me dice:

–          Tengo una gran sorpresa para ti – soy virgen

No creía lo que escuchaba

–          Y con tu novio no lo has hecho nunca

–          Con el nos tocamos, alguna vez un poco de sexo oral, ha acabado entre mis piernas, pero nunca permití que me penetre, siempre pensé que aun debía esperar, lo haría cuando estuviese preparada, y ahora siento que lo estoy, que cuidaras de mi, cuando hoy nos encontramos te dije que eras mi amo, quiero que tomes posesión de lo que es tuyo…

Sus palabras despertaron en mí una gran ternura, no podía defraudarla, ella seria mi reina. Comencé a desvestirla lentamente – le saque su blusa – no llevaba brasier. Unos pequeños pechos que terminaban en unos excitados pezones y una hinchada aureola saltaron sobre mi vista comencé a masajearlos a besarlos. Ella saco mi camisa y acariciaba todo mi pecho, bajo el cierre de mi pantalón metió su mano dentro y saco mi polla agacho su cabeza y la comenzó a saborear, su lengua la recorría, un gran placer se apoderaba de mi. No quería acabar aun, la saque de su boca, me quite los pantalones y el bóxer.

 Me arrodille y seguí saboreando sus pequeños pechos los tenia bien duros y parados, cuando note que sus  pezones se habían endurecido comencé a bajar con mis labios hasta encontrar ese pequeño hoyo que formaba su ombligo, quite su mini, mi lengua bajo sobre su pequeña tanga hasta encontrar su hoyito, lo saboreé a través de la tela, Carla movía su sexo hacia mi boca, saque su tanga – sus labios eran pequeños –  comencé a mordisquearlos, explore su cueva – encontré su clítoris,  empecé a succionarlo, ella entre jadeos me suplicaba:

–          Si, siiiii, ahí no pares, por favor no paressss

Si ella estaba excitada, yo estaba en la cima, mi polla estaba erecta y bien dura  

Carla estaba recostada en sofá con sus piernas fuera del mismo, jadeando, pidiendo mas y mas, yo arrodillado saboreando los jugos que derramaba ese hermoso coño. Sentí que había llegado ese preciado momento erguí mi cuerpo y arrodillado frente a ella puse mi polla en la puerta de su cueva, a pesar de tener una polla de tamaño normal, temía hacerle daño. Comencé a moverme en esa puertita de entrada bastante cerrada, entraba hasta que tocaba esa pared (el himen) y volvía a salir, esto la excitaba mucho, su vagina se iba dilatando, ella acompañaba mis movimientos, no me animaba y entonces ella tomo la iniciativa cuando entraba empujo de golpe hacia mi, yo note que algo se rompía, mi polla entraba profundamente en su vagina, la sangre se mezclo con sus jugos:

–          Aaayyyyyy  –  aaahhhhhhhhhh

Ella dio un grito de dolor pero inmediatamente fue invadida por el placer:

–          Te duele (le pregunte mientras entraba y salía lentamente)

–          No, muévete mas fuerte, muévete – Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

Yo me movía dentro de ella, esa pequeña cueva apretaba mi polla, Carla se movía, gemía, mirar ese rostro tan excitado me estaba enloqueciendo, de repente tuvo su orgasmo

–          Aaaaahhh si Antonio estoy acabando siénteme

Su vagina se contrajo, apretó mi polla y tuve que sacarla para no acabar dentro de ella, me arrodille en el sillón y la comencé a pasar por sus pechos, ella la tomo con sus manos y la acerco a su boca no llego a meterla, sentí un golpe eléctrico en mi cuerpo y comencé a disparar el semen en su labios, en su cara, parecía que nunca acababa de salir, ella lo saboreo y me dijo:

–          Nunca olvidare el día que fui realmente mujer, el placer que me has brindado, nunca te olvidare a ti.

La mire y le respondí

–          Yo tampoco te olvidare pequeña, agradezco que mi auto estuviese dañado, que me dirigiera en ómnibus a mi casa, tu belleza, tu niñez, tu mirada, tu dulzura, todo esto ha cautivado mi corazón y ya forma parte de él.

–          Seguramente me arregle con mi novio Antonio, pero no me perderás, ya tendremos nuevos encuentros, el seguirá esperando para tener sexo conmigo, yo lo tendré con vos.

Nos besamos y en la mente de ambos estaban esos futuros encuentros

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