Su Verga es mi Merienda

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Después de meses sin verle, ni tener ningún contacto con él, volvimos a vernos.

Confieso que le extrañaba, extrañaba su pija y su leche, que es el mejor del mundo.

Tuve la iniciativa de volver a escribirle y poder volver a verle, sin dudar aceptó. Quedamos de vernos el miércoles.

Estaba ansiosa por verle porque imaginaba lo bien que lo íbamos a pasar los dos.

Ese día tenía que ir al sanatorio para unas consultas “no era con mí psiquiatra, pero bien que hubiera querido eso, jeje“.

A las 16:30 tenía marcado la hora de la consulta, así me duché, me puse una crema por todo el cuerpo, -amo hacer eso-, elegí la tanga que más me gusta, diminuta, de color blanco y un sostén de color negro. Ese día salió super frío y tenía que usar ropa que me abrigara.

Vestida bien elegante, como siempre me dirigí a la consulta. Llegué al sanatorio después de unos 45 minutos de viaje, y le envié un mensaje avisando que ya estaba en el sanatorio, para que llegase a esperarme, porque después de mi consulta allí nos íbamos a ver. Él me esperaría en el aparcamiento.

Por suerte mí consulta no se demoró mucho. Pasaron unos 20 minutos en mi consulta y le avisé que ya iba bajar para irnos juntos a disfrutar.

Terminé la consulta, bajé y acudí presto al estacionamiento abierto que había allí afuera.

Me subí al vehículo y le saludé.

– “Hola precioso” y le di un rico beso en los labios.

– “Hola hermosa” tanto tiempo sin vernos.

Pues sí, le dije.

Hablamos de la crisis que está pasando aquí, por Paraguay.

No me aguanté más y empecé a besarle con unos besos de lengua bien mojados, mientras su mano recorría todo mi cuerpo, acariciándolo.

Le dije que extrañaba su pija y su leche, que la deseaba, que se la iba a mamar, hasta que me diera la última gota.

Al decirle eso se quedó con la pija dura, jaja, que es como más me encanta.

Me dijo si quería dar besos a su pija y sin dudar le dije que sí.

Empecé a darla besos, agarré su pija y empecé a comérmela con mi boquita. Uffff qué rica pija tiene, mi muver. Me vuelve loca. Me la metía toda en mi boquita y volvía a sacarla. Cada vez me la metía más dentro, hasta que casi me llegaba a la garganta. Y eso me daba muchísimo gusto.

Mientras, él me agarraba del pelo y empezó a cogerme la boca. Eso me encantó.

Me fascina que me traten de esa manera, que me traten de puta porque eso es lo que soy. Una putita que ama comerse una rica pija de merienda.

No tardó ni tres minutos y me llenó la boca con su rica leche.

– “Sos la mejor me dijo; que rica boca tienes, y que bien te comes mi pija”.

Y yo me corrí de gusto, toda feliz por hacerle un buen trabajo a mi hombre.

A eso me dedico a complacer a mi hombre, para mí eso es lo más importante. Complacer al hombre.

Nos volvimos a besar mucho. Yo estaba apurada al igual que él, y quedamos en vernos la semana siguiente.

Irá a verme hacía al campo. Eso querrá decir que volveré a comerme su rica pija y coger con mí hombre, hasta que me llene con su leche riquísima.

Estén atentos que pronto volveré a publicar lo que pasó en mi próximo encuentro. Espero que les guste.

Por cierto queda pendiente publicar sobre lo que volvió a pasar con mi psiquiatra el de la rica pija jeje.

Les mando un rico beso donde más les guste… ¿En su pija?

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