chica de compañia

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Crecí en el seno de una familia pobre… Cuando era niño vi a mi madre cultivar hortalizas y verduras y luego las vendía de puerta en puerta para comprarnos pan.

A veces, para la cena, todo lo que teníamos era pan y lo que le quedaba por vender… Y en algunas ocasiones, alubias con pan.

Mi padre trabajó duro, largas horas por poco dinero… A medida que crecíamos, nuestra situación mejoró pues fue ascendido y recibió un buen aumento salarial.

Todos los meses, papá apartaba un poco de dinero.

– “Esto que ahorro es para tus estudios universitarios, no serás nada tener una carrera.”

Fui a la universidad y estudié Economía y finanzas… Al terminar comencé a trabajar para una gran empresa comercial especializada en una enorme variedad de artículos… Después de muchos años como vendedor, ascendí lentamente y después de diez años me convertí en un ejecutivo de la empresa.

Me había ido muy bien en el trabajo y pude ayudar a mis padres a pagar su hipoteca y comprar mi propia casa… Era una casa grande y espaciosa con una piscina y muchas cosas para tener una vida más cómoda.

Como ejecutivo de mi empresa, tuve que buscar nuevos productos… A veces eso significaba negociar con empresas o con la persona que posee la patente del producto… De todos modos, significaba salir de la ciudad cada dos semanas.

Ahora estaba en Barcelona para adquirir los derechos de un nuevo articulo… Había tenido un contacto inicial, y todo parecía ir bien… No tenía motivos para preocuparme ya que todo el papeleo y los documentos necesarios habían sido firmados… Era sólo cuestión de tiempo.

Estaba sentado en mi habitación de hotel y aburrido… Todavía era temprano y no tenía nada que hacer… Raramente veía televisión y no estaba de humor para eso… A decir verdad, estaba caliente.

Necesitaba echar un polvo… Miré a mi alrededor y vi una pequeña tarjeta en el cajón de la mesita que había al lado de la cama.

La tarjeta decía: “Servicios de compañía de clase alta“… Era justo lo que quería… Llamé al número y hablé con una mujer cuya voz sonaba agradable por teléfono.

Ella me hizo algunas preguntas muy específicas y le dí las respuestas precisas… Me dijo que mi “novia” para pasar la noche llegaría dentro de media hora.

Me tomé ese tiempo para ducharme y prepararme para mi invitada… Me puse mi mejor colonia y me vestí con ropa informal pero elegante… Cuando estuve listo, me senté a mirar televisión para esperar a que llegara… No pasó mucho tiempo antes de que llamaran a la puerta.

Me acerqué a la puerta y la abrí… La chica que había ante la puerta era aún más guapa de lo que podría haber esperado… Era una joven asiática de unos veinte años… Tenía el pelo corto y oscuro y el maquillaje impecable… Llevaba ropa normal y sostenía una bolsa.

La invité a entrar y comenzamos a tener una pequeña charla… Después de unos minutos, ella me sonrió y me dio un beso en los labios.

– “Me encantaría sentarme aquí y conversar toda la noche, pero primero hagamos el negocio.”

Capté la indirecta y le entregué un pequeño sobre con su tarifa… Ella me sonrió y se puso de pie.

– “¿No te importa si voy y me pongo algo un poco más cómodo?”

Le sonreí y la llevé al baño… La vi entrar y escuché la cerradura cerrarse detrás de ella… La esperé en la sala de estar… Había hecho este tipo de cosas varias veces, así que sabía lo que haría… Contaría el dinero y luego llamaría a la agencia para decirles que todo estaba bien… Tras esto, se cambiaría y se pondría cualquier atuendo sexy que habría traído consigo.

No me decepcionó… Cuando salió, vestía una especie de camisón transparente con medias negras y tacones negros brillantes… Estaba con una gran elegancia sexual.

Ella me sonrió y caminó hacia mí… Envolvió sus brazos alrededor de mi cuello y colocó sus labios sobre los míos… Nos besamos lentamente, sin inhibiciones.

Mientras nos besamos, comencé a desabrochar los botones de mi camisa y sentí que una de sus manos comenzaba a acariciar mi pecho… Sus dedos pellizcaron mis pezones, mientras su boca se alejaba de la mía y comenzaba a besar mi cuello.

Sabía lo que estaba haciendo, y disfruté la sensación que me estaba dando… Su boca se deslizó hasta mi hombro, mordiéndome y besándome con cada movimiento que hacía.

Su boca trazó su camino hacia mi pecho, besando y lamiendo mis pezones, incluso mordiéndolos suavemente… Ella sabía cómo excitarme y mi polla comenzaba a estar muy dura dentro de mis pantalones.

Siguió besándome y se puso de rodillas cuando su boca llegó a mi vientre… Mientras besaba mi vientre, sus manos trabajaron para desabrocharme el cinturón y bajarme los pantalones.

Ella me miró con una sonrisa astuta mientras bajaba mis pantalones y mi bóxer juntos… Parecía feliz de ver mi polla erecta de 21 cm lista para la acción.

No perdió el tiempo en apretar los labios alrededor del tronco de mi polla, chupándome con fuerza… Parecía gemir mientras me chupaba, usando su lengua en la parte inferior de mi polla para estimular el punto sensible… Ella era una profesional y sabía exactamente cuánta presión dar con su boca.

Deslicé mi mano por su pelo y comencé a mecerme de un lado a otro a tiempo con su boca, y pronto estaba sosteniendo su cabeza, follando su boca y disfrutando con ello.

Ella parecía disfrutar mucho mamándome la polla y sostuvo mi culo con ambas manos, empujándome a metérsela más profundamente en su boca… Podía sentir mi polla golpear la parte posterior de su garganta, pero ella no parecía tener ningún reflejo nauseabundo.

No pasó mucho tiempo antes de que no pudiera aguantar más y tuve que sacar mi polla de su boca antes de que me corriera en su boca…

Ella me sonrió y se limpió la boca con el dorso de la mano.

– “Está bien, cariño, es tu turno de lamerme un poco si te apetece y luego podemos follar.”

Le sonreí y la conduje al dormitorio… Tras quitarse el camisón trasparente, vi como ella se recostaba y se abría de piernas… Su coño estaba completamente depilado y parecía que era uno de los más limpios que había visto… Ella me sonrió y abrió los labios de su coño para mí.

Me acosté frente a ella y saqué la lengua… Ese primer sabor de su coño me hizo saber que ella era la elección correcta para mí, que estaba deliciosa.

Comencé a chupar y sorber sus jugos… Y pude sentir sus manos deslizarse por mi cabello… Se la comí lo mejor que pude, moviendo mi lengua sobre su clítoris mientras le follaba el coño también metiéndole la lengua.

No tardó mucho tiempo comenzar a gemir en voz alta… Su coño parecía inundarse de humedad y pronto el ruido de mi lengua en un coño muy húmedo resonaba en mis oídos.

Ella siguió gimiendo en voz alta a la vez que sostuvo mi cabeza fuertemente apretada contra su coño… Sabía que estaba cerca del orgasmo, así que me aparté, me puse de pie y la vi maldecirme por no haberla dejado que se corriera.

Me reí y me subí encima de ella… Estuvimos allí besándonos durante cinco minutos completos antes de que decidiera que era hora de que ella obtuviera lo que ambos necesitábamos.

Separe sus piernas y deslice mi polla dentro de ella… Ella gimió y me abrazó, deslizando sus brazos alrededor de mi cuello… La follé tan fuerte como pude, golpeándola en la cama… Ella gimió en mi boca, tratando de besarme mientras la follaba con dureza.

De pronto ella decidió que quería estar encima de mí… Me dio la vuelta y comenzó a saltar en mi regazo con la polla clavada profundamente en su coño y sus tetas refregándose contra mi pecho… No pude evitar mirar sus fabulosos rasgos asiáticos y preguntarme cómo sería tenerla como novia permanente.

Mis pensamientos fueron interrumpidos por ella.

– “Cielo, ¿te gustaría follarme por el culo?”

Sentí mi polla contraerse ante su propuesta… Todo lo que pude hacer fue asentir… Se bajó de mi polla y comenzó a chupármela con hambre…. Vi como ella se puso a cuatro patas, levantando el culo.

– “¿Que estas esperando?… Mete tu polla en mi culo.”

No necesitaba que me lo dijeran dos veces… Me levanté y me puse detrás de ella… Me aferré a sus caderas y empujé mi polla profundamente en su culo apretado… Ella gimió y se empujó contra mí, ayudando a que mi polla se metiera por completo.

Empecé a golpearle el culo, a un buen ritmo… Pronto estábamos los dos gimiendo y sabía que ese ritmo no podría aguantarlo mucho.

Se empujó contra mí, diciéndome que la follara y pronunciando palabras guarras para excitarme más… Estaba tan caliente que le estaba golpeando el culo lo más fuerte que podía… Y ella parecía estar disfrutando, tanto, si no más que yo.

Gemí en voz alta, y ella lo tomó como una señal para apretar más su culo, que fue exactamente lo que hizo… Gemí aún más, explotando profundamente dentro de su culo.

Me desplomé sobre ella, respirando pesadamente… Ella parecía encontrar esto bastante divertido y se rió… Lentamente se apartó de mí, haciendo que mi polla se deslizara por su culo… Se giró para mirarme y comenzamos a besarnos una vez más.

Había pagado la noche, por lo que se quedaría toda la noche conmigo… Terminamos follando tres veces más y, por la mañana, intercambiamos números de teléfono personales… Me gustaba y se lo dije… Ella me sonrió y me dio un fuerte beso en los labios que interpreté que ella sentía lo mismo.

Tendría que encontrar una excusa para volver a Barcelona y poder volver a follar con ella… Y hablando, y hablando, todos los días, vino a verme a Madrid para pasar unos días a mi lado… Qué relación más rara surgió entre nosotros… Y a pesar de haber pasado bastante tiempo, aún perdura… ¿Cómo acabará?

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