Mi primer orgasmo

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Autor: Lara

Hola, mi nombre es Lara y tengo 28 años, la historia que os voy a contar sucedió hace unos años en Alicante, en aquel entonces yo tenia 20 años, me faltaban menos de dos años para terminar mi carrera de derecho y en febrero empecé unas practicas en una consultaría de un amigo de mi padre, no era una empresa muy grande, unas 6 personas en total, todos eran bastante mas mayores que yo, me sentía muy desplazada, todos me trataban como a una niña, todos no, había un hombre que me trataba muy respetuosamente ayudándome siempre en todo, su nombre era Juan, era un hombre guapo, pelo corto y ojos azules, tenia un poco de barriga, tenia 50 años. Yo me sentía muy agradecida al el, me ayudaba a integrarme en el grupo, al final del verano éramos todos ya una gran familia, fue en ese tiempo cuando note como Juan se iba apagando, estaba triste, su mujer le estaba dejando, ya para el comienzo de las navidades estaba solo, a mi me daba mucha pena porque era un hombre con mucha vitalidad, siempre de bromas y con ganas de vivir.

En la cena de navidad de la empresa le tuve que ir a buscar para que se viniese, teníamos vacaciones y no le dejaba solo en ningún momento, íbamos al cine, al teatro, a cena, me reía mucho con el y me sentía muy a gusto con su compañía, mis amigas llegaron a pensar que estábamos liados y mi novio empezó a tener celos, Juan se dio cuenta en la situación que estaba e intentaba evitarme para que yo viviera mi vida, de hecho siempre me decía “ tu lo que tienes es que salir con gente de tu edad”.

Un días antes de Navidad, salimos a cenar, ese día lo notaba especialmente triste, así que intente animarle toda la noche sin conseguirlo, cuando me dejaba en casa, siempre nos despedíamos con un adiós, pero aquel día no se porque me acerque a el y le di un beso en los labios, fue un impulso, yo me quede petrificada por lo que acababa de hacer, el estaba muy sorprendido y yo tan avergonzada que salí pitando del coche y no volví a saber nada de el hasta pasado unos días.

Pasado el día 25 salí con unas amigas al cine a ver una película de esas comedia románticas, casi calcada a lo que yo estaba viviendo y decidí llamar a Juan, no sabia que le iba a decir, ni como iba a reaccionar ni mucho menos como terminaría, pero le echaba de menos, no me cogía el teléfono así que fui a su casa. “Hola desaparecido”, su cara era un poema, “que no me invitas a pasar”, sentía su nerviosismo, el pobre hombre no conseguía enlazar dos palabras seguidas, eran todo monosílabos, me canse de esa situación así y sin mas me acerque a el y le bese, joder no me digáis porque lo hice otra vez, pero lo hice.

Juan se quedo mirándome pero sin reaccionar, así que me levante y me senté encima de el, y mientras le iba besando le decía, “no comprendes que si estoy aquí, es porque yo quiero estar, porque me apetece”, algo paso en su cabeza por que Juan me empezó a besar por el cuello, mientras me abrazaba por la cintura, yo me dejaba llevar, le besaba apasionadamente entrelazando nuestras leguas, madre mía como besaba, estaba poniéndome muy nerviosa porque acababa de abrir una caja que podría explotarnos en las manos, empezó a desabrochar la camisa besándome el cuello por la parte de arriba de mis pechos, la cosa se estaba calentando y yo empecé a tener miedo, podríamos acabar en la cama, y eso no lo tenia previsto, pero me gustaba tanto que seguí dejándome llevar por la situación.

Juan me sujeto por el culo y levantándome me tubo en el sofá  quedando el arriba, sentía unas sensaciones muy extrañas, miedo y alegría a la vez, empecé a quitarle la camiseta que tenia puesta, seguía desabrochándome la mía hasta que la quito, besaba mis hombros, me acariciaba casi sin tocarme el vientre, pasaba los dedos por el contorno del sujetador, me incorpore un poco para quitármelo y lo tire al suelo, estaba empezando a notar mi coño mojado, me gustaba tanto que estaba dispuesta a ir a por todas así que empecé a desabrocharle los botones del pantalón, metí mi mano y encontré una polla grande y dura, cuando se la agarre Juan dio un pequeño respingo de placer, notaba la excitación, mientras me empezaba a comer mis pechos, los acariciaba, pasaba su lengua por mis pezones que estaban ya muy hinchados y sensibles, me subí la falda para quitarme las medias y bajarme las bragas, en esos momentos estaban ya tan húmedas, quería ese pene dentro de mi, quería que me lo llenara con su polla, ya no tenia otro pensamiento mas que ese, me había olvidado la edad de mi amante, no me importaba, solo quería que me penetrase, mi coño estaba ardiendo, estábamos los dos jadeando, Juan me ayudo a quitarme por completo las bragas, me estaba comiendo todo mi coñito, paseaba su lengua por mis labios, hundiéndola cuando llegaba a mi abertura vaginal, se entretenía succionando mi clítoris, mientras me metía uno o dos dedos, la sensación era maravillosa, yo quería comerme su verga, quería saborearla y durante breve tiempo me dejo, el tiempo que dejo de masturbarme para quitarse los pantalones y quedarse desnudo ante mi, Juan estaba deseando meterme la polla, sentía su deseo y yo lo deseaba aun mas, me levanto del sofá, y dándome la vuelta me apoyo en una mesa, busco mi coño por detrás de un certero golpe me introdujo todo su pene, empecé a jadear de placer, bombeaba su verga sin parar en mi coño estrecho, lo tenia tan mojado.

Había un espejo de esos altos en la habitación y nos veía reflejados en el, eso me ponía mas caliente, ver como Juan me estaba follando, yo tumbada boca abajo con la cara en la mesa del comedor cogiendo con fuerza el mantel entre mis manos, mi rostro se desencajaba cada vez me sentía el pene de Juan tan dentro de mi, Juan con unos movimientos acompasados, hacia que su polla entrase y saliese una y otra vez mientras me agarraba de los pechos, una sensación de calor y placer envolvió mi cuerpo, no sabia que era, nunca antes había tenido un orgasmo, sentí como mi coño se inundaba, empecé a gritar, me estaba corriendo, era algo que nunca había experimentado, mi cuerpo no reaccionaba, en la imagen del espejo veía a Juan como me la metía ahora con mas fuerza, mas rápido y mas profundamente, mientras que yo gritaba y le clavaba las uñas en los brazos cada vez que esa sensación me embargaba, hasta que note como Juan empezaba a jadear cada vez mas rápido y a corredse también dentro mi coño, poco a poco paro sus movimientos, hasta quedar exacto tumbado en mi espalda. Cuando recuperamos un poco las fuerzas Juan me cogió en brazos y me llevo a la cama, donde continuamos follando toda la tarde.

No nos volvimos a ver hasta que empezamos a trabajar, yo estuve un tiempo asustada hasta que me bajo la regla, seguimos con nuestra relación de compañeros hasta que me fui de la consultaría y nunca hablamos de aquella tarde, una tarde maravillosa, en la que tuve mi primer orgasmo

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