La esposa del militar

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Mi nombre es Luz Marina Pamphil, tengo 42 años y vivo en Puerto Ordaz. Soy una mujer bastante alta con cabello largo y castaño, un pecho mediano y piernas delgadas. Soy medico, estoy casada con un militar y tenemos un hijo de 21 años. Te estoy contando lo que me sucedió hace unos meses, que me causó tanto sufrimiento físico y moral. Hoy creo que he superado el trauma y pienso en los momentos vividos con un sentimiento diferente.
Eran aproximadamente las 09:00 horas de la noche y yo, al momento que me disponía a entrar al garaje de mi residencia, estando a bordo de mi vehículo en compañía de mi amiga Blanca, estamos interceptados por un sujeto desconocido, de la edad aparente de 20 años, quien portando arma de fuego, de forma agresiva y bajo amenaza de muerte logra someternos manifestándonos que se trataba de un atraco, obligándonos a introducirse en el interior de la residencia, en donde se encontraba mi hijo Luigi, y el mismo al percatarse de la presencia de los atracadores, sale en veloz carrera en busca de ayuda, impidiéndoselo violentamente otro sujeto desconocido, quien se encontraba igualmente armado con arma de fuego, logrando someter a a mi hijo, golpeándolo brutalmente con los pies, sus puños y con la cacha del arma de fuego que portaba. Entonces los dos jóvenes armados suben a la segunda planta de la vivienda, en compañía de nosotros, procediendo a encerrarnos en la habitación principal de dicha vivienda, es entonces cuando el primer asaltante (quien fue apelado Adrián por el otro) efectúa llamada telefónica manifestando:
“Ya està todo dominado, pasa, ¿Nos llevamos todo en la camioneta o en el fiat? Ah okey bueno en la camioneta.”
Luego, Adrián nos ordena a mí, a Blanca y a mi hijo que nos desvestimos completamente.
Protesto pero el sujeto apunta con el arma a mi hijo así que empecemos a quitarnos la ropa.
Me quito los zapatos, luego el suéter y la blusa. Blanca y mi hijo hacen lo mismo.
“Toda la ropa!” dice Adrián, apuntando con el arma a mi hijo otra vez.
Así que también me quito la falda y las medias, quedando solo con el sujetador y las pantaletas.
Xuando estábamos todos en nuestra ropa interior, Adrián proceden a despojar a nos de las llaves de mi automóvil, de los
teléfonos celulares, prendas de oro y otros objetos.
Entonces el otro bandido (quien fue apelado Alejandro por Adrián) llega a la habitación.
“Busca en toda la casa, toma objetos de valor y ponlos en el auto de esta perra” Adrian dice tirando las llaves a Alejandro.
Entonces Adrián nos habla de nuevo:
“Vamos, quítate la ropa interior también”
“¿Por qué, qué necesidad hay?”
“Sé que eres la esposa de un militar y puedes esconder armas.”
“Por favor, no puedo hacerlo delante de mi hijo”
“¿Te da vergüenza mostrarle a tu hijo tu coño?.¿Tienes miedo de ver qué tan grande es su polla?”
“Vamos, tienes 3 segundos para quitarte todo, luego le dispararé al joven. 1,2…”
Así que nos quitamos la ropa íntima y nos quedamos completamente desnudos.
“Bueno, ahora dale la espalda a la pared, porque tengo que buscarte”
Luego ponemos nuestras manos en la pared, dándole la espalda a Adrián.
El bandido comienza a tocar el cuerpo de Blanca, luego el de Luigi y finalmente el mío.
Adrián palpa mis tetas, luego acaricia mi culo y finalmente pasa su mano sobre mi coño. Yo aguanto la respiración, luego le ruego que se detenga.
“Puedes volver a ponerte las bragas, solo esas.”
Entonces Adrián le grita al tercer bandido que entre en la habitación.
“Jackson, ata los pies y las muñecas de estos dos y luego cierra la habitación. Yo me llevo a esta dama.”
“Por favor no la lastimes”.
Pero Adrián no escucha las palabras de mi hijo y me toma del brazo, dejando a Jackson, que parecía el más joven de los tres, con Blanca y mi hijo.
Grito mientras me lleva, luego me lleva a otra habitación. Lo miro con terror mientras se quita la ropa.  Entonces Jackson y Alejandro también entran a la habitación.
“Por favor no…por favor.”
Entonces Jackson me agarra y me pone en la cama, luego los otros dos subieran mis piernas, me arrancan las pantaletas y me amarran las piernas.
Ahora estoy en posición de feto en la cama, de manera que me dejan en forma sobresaliente mi culo y mi coño.
“Quiero ser el primero en follar a esta perra.”
Adrián se subia a la cama detrás de mí y siento su polla dura tratando de meterse en mi coño.
Luego coloca su verga en la entrada de mi seca vagina y sin más ni más, me penetra salvajemente, con fuerza, causándome un tremendo dolor que me  hace llorar e gritar.
Unos minutos despues Adrián saca la polla de mi coño e escupia en mi ano. Yo, adivinando las intenciones del Adrián, empeza a gritar: “No por favor no lo hagas, no detente por favor, no!”. El tipo no hace ningún caso, sonriendo pone su verga en mi culo y empeza a meterla despacio, provocándome un gran dolor, por lo que yo grito con más fuerza y sentimiento: “¡ay no, por favor, ya no, deténganse, se los suplico por favor ay, déjenme ya, basta, por favor!”.
Mientras tanto Alejandro se había ido a un lado de la cama cerca de su cabeza.
“Chupa mi polla, perra!”
A estas alturas, yo no tengo ningún instinto de reacción y comenze a chupar la polla de Alejandro, mientras Adrián se frotaba por detrás de mi culo. Después de un de un tiempo indefinido siento que Adrian eyacula en mi culo e poco después Alejandro solter su chorro de semen dentro de mi, obligándome a tragarlo.
“Jackson, ven a gozarla.”
Es el turno de Jackson de follarme en el coño mientras Adrián me pone la polla en la boca.
Al final los tres hombres me follaron tanto en el coño como en el culo y me dejaban llena de una mezcla de semen y sangre producto de las eyaculaciones en cada uno de los hoyos y el desgarramiento que había sufrido.
Entonces los tres me sacaron de la habitación, preguntándome por las armas de fuego, y yo asustada le responde que mi marido es militar retirado de la guardia nacional, que él está fuera de la zona y que en la casa no había arma de fuego. Luego los tres se retiran del lugar, dejando a mi, a Bianca e a mi hijo fuertemente amarradas con cables gruesos, llevándose el mi vehículo, cargado con varios objetos.
He sufrido lesiones en mi manos y muñecas, producto de las ataduras con cables gruesos con que fui inmovilizada por los atracadores. Pero finalmente me recuperé, y hoy que estoy bien, no puedo evitar masturbarme, pensando en esa noche.

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