Cómo me desvirgó el mejor amigo de mi papá

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Autor: DiariodeAndrea

Mi intención al compartir las mejores experiencias sexuales que he tenido el placer de disfrutar en mi corta vida (además de tanto su gozo al leer como el mío al recordarlo) es dejar en claro que la edad no impide el placer y deseo sexual, y que mejor para comenzar que como el mejor amigo de mi papá me desvirgó y guío en mis primeros pasos en mi sexualidad siendo una chiquilla.

Me llamo Andrea, Actualmente tengo 17 años y mi primera anécdota habrá sucedido hace unos 10 u 11 años atrás. De pequeña el mejor amigo de mi papá, Miguel (Nombre falso para protegerlo contra problemas ya que, aún hoy en día le tengo un enorme aprecio) iba constantemente a mi casa, mayoritariamente en las noches a compartir un par de cervezas con mis padres, por aquel tiempo y siendo yo una niña tenía un enamoramiento por el, siempre me a parecido muy atractivo, así que le decía a todo el mundo que el era mi novio y le daba picos cortos en los labios, esto todos lo veían como un amor inocente, aunque lo fuera bastante poco en realidad, yo estaba ansiosa por “Casarnos”, así podríamos hacer cosas de esposos como lo hacían mis padres, besarnos en la cama y dormir sin pijama juntos.

Todo comenzó una noche en la que mis padres (Tal vez un poco pasados de tragos) le pidieron a Miguel que me acostara a dormir antes de irse, pues ellos se sentían muy mal, el me subió en brazos hasta mi cuarto y ya hay me preguntó en donde estaba el pijama para que me cambiara, al pasármelo iba a salir del cuarto así que lo llamé y le pedí que el me cambiara, el se rió y me dijo que ya era muy tarde para jugar, yo le insistí que fuera el quién me pusiera el pijama así que el se acercó y empezó a desvestirme hasta estar solo en pantaletas donde no me puso el pijama, en cambio solo me acariciaba la cintura, los muslos y la cara, saltando entre espacios como si tuviera miedo de tocar más allá.

despues de unos minutos así, le pregunté si quería besarme, me respondió que si pero que no podía hacerlo porque se metería en un problema le dije que no iba a pasar nada malo porque éramos novios y nos íbamos a casar, me sonrió y preguntó que tenía que ver eso con besarme, entonces le expliqué que cuando nos casaramos haríamos cosas de esposos como mis papás. El me soltó y comenzó a reírse mucho y yo comencé a llorar porque pensé que había dicho algo malo, cuando se dió cuenta dejo de reírse y me preguntó si de verdad quería hacer lo que mis padres hacían, le dije que sí y prometí que nunca se lo diría a nadie (Promesa que rompí en algunas ocasiones incluyendo está y por lo que debo disculparme), fue entonces cuando el me contó un secreto, algo que recuerdo muy bien hoy en día.

– Tu no tienes que estar casada para hacer eso, puedes hacerlo con quién quieras y cuando quieras.

Después de eso, el me besó, pero no como los besos que yo le daba, me besó con la boca abierta y metió su lengua. No sabía muy bien que hacer entonces intenté separarme pero el me agarró de la mandíbula y me abrió bien la boca, me metió más la lengua mientras jugaba y chupaba la mía, me comenzó a gustar así que me animé a mover la mía también sin saber muy bien como, el se separó y cuando iba a
preguntar porque, me mordió el cuello suave y me besó igual pero allí, me agarró el culito sobre las pantaletas con un mano mientras lo apretaba, la otra mano me la puso en el pecho plano y jugueteaba con mis pezoncitos, comencé a sentir un cosquilleo muy placentero en todo el cuerpo, coloque las manos sobre su cabello, paró y subió la cara para verme sonriendo, me preguntó si me gustaba y quería que siguiera, asentí mucho sin poder hablar cuando el bajo la cara para besarme otra ves pero no en el cuello sino en el pecho, la barriga y los pezones en donde se paraba a lamerlos, chuparlos y morderlos suavemente. Metió las dos manos en mi pantaleta y con cada una de ellas agarró una nalga, las apretó y masajeo un poco hasta que lentamente las separó y metió la punta de uno de sus dedos en mi culito, lo movió un poco y lo sacó para volverlo a meter un poco más profundo, lo hizo varias veces hasta que metió el dedo completo, lo movía dentro de mí sacándolo poco y metiéndolo más fuerte muy rápido, todo mientras había sacado la otra mano y con ella me pellizcaba en pezón que no tenía en la boca, después de varios minutos en los que yo solo podía jadear y jalarle el cabello, el paró y me acostó en la cama, me quitó las pantaletas y se puso entre mis piernas.

Me abrió bien las piernas y comenzó a lamerme la conchita que estaba muy mojada y me metió la lengua, yo había comenzado a gemir un poco más alto así que el paró y me dijo que me callará o nos iban a escuchar, siguió lamiendo y chupando mientras yo me mordía los labios intentando callarme, poco después me metió un dedo igual que lo hizo con mi culito, poco a poco, pero cuando terminó de meter el dedo hasta el fondo, metió otro completo de una vez, me dolió mucho al momento, los dejo quietos unos momentos mientras seguía lamiendo por fuera, comenzó a sacarlos y meterlos rápido, cuando los tenía adentro los movía como un par de tijeras, lo hizo unas veces cuando sentí un cosquilleo y unas ganas de orinar, le dije que se detuviera porque quería hacer pipi, él sonrió y siguió haciéndolo más fuerte hasta que tuve mi primer orgasmo, pensé que me había orinado y quise disculparme con el pero solo lamió todo.

Al final estaba muy cansada, el me puso la bata de pijama y me dijo que otro día, sin mis papás me iba a coger completa (Palabra que por aquel tiempo desconocía y ahora es mi verbo favorito).

Después de esa noche, siempre que podía Miguel estaba en mi casa. Mi mamá estaba embarazada y mi papá trabajaba más tiempo para poder tener vacaciones al momento de nacer mi hermano menor, así que Miguel se ofreció a ayudar a mi mamá cuando el no trabajará así que el estaba casi todo el día en mi casa, desde temprano para llevarme al colegio donde me metía la mano dentro del uniforme todo el camino e incluso a veces si estaba muy duro, chuparle la verga estacionados en la esquina, hasta bien tarde en la noche, donde era él quien me ponía el pijama no sin antes cogerme con sus dedos o frotarme con su verga hasta correrse sobre mi, incluso aprovechabamos en las tardes mientras mi mamá compraba cosas o tomaba una siesta, yo me sentaba  encima de él y daba brinquitos sobre su verga dura, disfrutando como intentaba pasar mis pantaletas y entrar en mi.

Yo sabía que el quería “Cogerme completa” tanto como yo quería que lo hiciera pero cada vez que se lo pedía me decia que teníamos que tener tiempo solos, eso no evitó que me metiera la punta en más de una ocasión y empujara tentado a meterme toda la verga.

Recuerdo muy bien el día que perdí mi virginidad, fue un 11 de Julio, porque fue el día en que nació mi hermano menor, mi mamá había comenzado a tener contracciones en la mañana, mi papá llamó a Miguel para que me viniera a recoger porque ellos iban al hospital, esperaron hasta que él llegara y salieron de inmediato, el me besó agarrandome de la cintura, desayunamos juntos y nos metimos a bañar, deslizó su mano entre mis piernas y comenzó a cogerme con sus dedos como ya era costumbre siempre que teníamos chance, me cargó y al sentir su verga dura contra mi pierna, me acomodé para que quedara en mi cuquita y empezé a frotarla con ella con ganas de que volviera a meterme la punta, me agarró bien el culo y me dijo que me calmara.

Me llevó cargada hasta mi cuarto donde me sentó en la orilla de mi cama y el se quedó parado frente mío, mi cara quedó a la altura de su verga, en cuanto la ví dura y rosada me la metí a la boca sin pensarlo mucho, no me cabía demasiado así que con una mano masturbaba lo que no me entraba en la boca y con la otra mano acariciaba sus huevos enredando entre mis dedos los pocos vellos que tenía ahí. Subía y bajaba la cabeza lo más rápido que podía, entonces Miguel me agarró del cabello moviendome más rápido y empujandome más profundo la cabeza provocándome un poco de náuseas, me jalo para sacarme su verga de la boca y me acercó a sus huevos, comencé a lamerlos y chuparlos como si fueran un rico dulce, volvió a separarme para que me metiera su verga en la boca otra vez, estuve un rato chupando hasta que me empujó la cabeza más profundo y se corrió en mi boca, cuando intenté separarme me presionó la cabeza contra su verga obligandome a tragar su semen, al terminar me dejó separarme y terminé tosiendo y escupiendo lo que no pude tragar.

Esperó a que terminara y me acostó bien, comenzó a besarme los pezones y con una mano agarró la mía e hizo que llevará su verga a mi entrada para que yo misma la empujara dentro, metí la punta recibiendo la placentera sensación pero después, lo metió todo rápido. Me dolió muchísimo al momento lloré y le pedí que saliera, el solo se quedó quieto un momento y después comenzó el va y viene lento, seguía doliendo pero después aceleró un poco y ya no me dolió más, gemi alto e intenté callarme pero me acordé que mis padres no estaban, después le pedí que fuera más rápido, aceleró más e hizo que lo rodeara con mis piernas para entrar más profundo. Después de un ratico sentí las ya acostumbradas ganas de orinar de cuando iba a tener mi orgasmo, lo tuve un poco después pero el siguió incluso más fuerte, luego de unos minutos se corrió dentro de mi, ví como sacó su verga ya flácida y con sangre de mi, aún así se acercó a mí concha y me lamió desde el ano hasta arriba un par de veces.

Después de mi primera cogida verdadera, descansamos un rato y lo volvimos a hacer un par de veces más antes de que mis papás llamarán diciendo que había nacido mi hermano. Seguimos teniendo nuestros encuentros, más que nada cuando me llevaba al colegio y en las noches al cambiarme pero fueron pocas las veces que tuvimos la chance de coger, duró hasta mis 9 cuando mi papá le desagradó la idea que yo pasará tanto tiempo y me “jugará” de esa manera con el, con el tiempo se casó, yo cogí con muchos hombres más y recogí mil anécdotas, tal vez más interesantes que estás, pero Miguel siempre será un bonito recuerdo de mi despertar sexual.

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