Suerte con las vírgenes

Sígueme en instagram: @babykarelvis

Autor: Poncho Ponchito.

Hoy ya soy un hombre de 60 años, con una historia lujuriosa de envidia.
Después de los 40 he sido muy afortunado. Por mi trabajo público he tenido acceso a mujeres de todas las edades.
Aunque soy temeroso de los daños que pueda causar, temor producido por mis principios arraigados en un hogar religioso.
No podría considerarme esbelto pues apenas mido 1.60 metros de estatura, pero tengo un angel que me hace caer bien con  todo mundo, especialmente con las hembras.
Empiezo.
Conocí a Marcela, 18 frescos años y apetecible para mi gusto, llegó a buscarme porque dice que en una charla que hacía un año fui a dar a la universidad donde ella estudiaba, revelé donde podian buscarme en caso que quisieran ahondar conocimientos.
Pues llegó en sábado, con minifalda ajustada y de tacones. Podía verla que tenía un atractivo femenino notable.
– dígame en qué puedo ayudarle? – dije cuando ella preguntó por mí.
Y fue el inicio de una confesión sobre una exposición que le esperaba dentro de 10 días. Quería salir muy bien y por eso buscaba ayuda.
Estudiando una o 2 horas por día nos gastamos la semana siguiente, pero al ver que yo no reaccionaba más que sencillos cumplidos, fue ella la que se aventó.
– yo no tengo ninguna exposición- me dijo- vengo a verlo a usted.
Le agradecí muy gentil, no porque no me atrajera bastante, sino porque siempre estoy haciendo esfuerzos por ser correcto.
– lo vengo a ver como hombre.
Le volví agradecer por ese gesto tan hermoso, pero que no porque éramos muy diferentes en la edad, yo tenía 46 años.
– pero puedo seguir viniendo.
– claro, puedes.
En el fondo me encantaba que esa niña tan suculenta viniera a verme. Venía como 3 veces por semana laboral. Hasta que un día le dije que se ausentara 30 días, y si al volver sientes el mismo atractivo por mi, te prometo que seremos novios. Yo estaba casado, con un récord de infidelidad de campeonato. Aceptó y se ausentó, pero a los 22 días apareció y me reclamó que porqué esperar tanto. Me puse firme y le dije que había roto su palabra, así que debería reiniciar los 30 días.
– usted quiere que lo olvide?
– No. Quiero que tú lo tengas claro.
Volvió a  ausentarse… pasaron los 30 días y no apareció. Fueron 40 días y nada. Hasta me dije que había sido tonto por dejar ir un lindo bizcocho.
Para mí suerte apareció como a los 45 días.
– vengo a que me cumpla.
Y empezamos una relación. Le daba unas manoseadas tan sabrosas que su cuquita mojaba rico. Repetimos los encuentros a diario hasta que un día la desnude. Por supuesto despacio… mamando rico los deliciosos pechos, duros. Firmes. Se los lamía como sabía hacer. Las manos recorrían aquellas piernas tan fuertesitas. Carne firme.
Me saqué la verga, y la tomó con cariño. La acarició finamente y se la llevó a la boca. La chupó dulcemente. Agarró la cabeza y la chupaba con tanta dulzura…. y su cuquita estaba babeando sus mieles.
Le puse la cabeza de la verga y se la sobe por la rayita. Me besó de lengua. Le quité el calzón totalmente y le emboque la verga. La fui empujando despacio, sintiendo su apretada vagina rompiendo por primera vez aquella cueva virgen. Sangraba, pero valiente la soportó y me la abrazaba tan sabroso con su cuquita. Me vine con una convulsión que mi leño pulsada de grueso a menos grueso.
Que lindo se dio un rico orgasmo.
Le metí hasta el tope la verga. Hasta el tronco para que sintierra los huevos golpeando sus nalgas.
Así la tuve como 4 horas.
La cogí bien rico por más de 3 años. Diariamente. Le metí la verga hasta el fondo. Mientras le acariciaba el año lindo con la yema de uno de mis dedos.
Me regalaba unos orgasmos espectaculares mientras la tenía bien envergada.
… en otra vez les cuento más de ésta desvirgada y de como le metí mis 17 centímetros a una morena pelo largo y hermoso mientras la desvirgaba.

Sígueme en instagram: @babykarelvis

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *